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lunes, 26 de enero de 2015

Música para cine mudo

Es el quinto informe sucesivo de una serie de más de veinte sobre temas de música de la revista "MD en español", ya desaparecida, que se incluirá aquí (éste, titulado "Visión y sonido", de su número de julio de 1.964).  La versión original no tiene notas: todas las 15 son propias que pareció adecuado agregar.  Ver detalles sobre la fuente en la introducción al primer informe, que es sobre el violín




Toda persona de mediana edad que eche un vistazo nostálgico al pasado recordará la pintoresca época en que las películas mudas eran acompañadas de música [1], ya fuera la de un destartalado piano aporreado por una señorita mal pagada o la de una gran orquesta cómodamente instalada frente al escenario. 

Desde un principio los productores de películas mudas trataron de sincronizar sus cintas cinematográficas de bruscos movimientos con algún dispositivo que produjera música de acompañamiento o efectos sonoros.  Esto dio origen a extravagantes inventos tales como la "violina-clavitista", el "cinofonio", la "biokestra" y una máquina Allefax que costaba US $ 130 y cuyo repertorio de efectos sonoros incluía el borboteo del agua, el resonar de una locomotora en marcha y el ruido de un plato que se hace pedazos, pero estos efectos eran demasiado limitados y no se los podía adaptar a todas las películas. 

La solución era que una persona al piano o pianola, o una pequeña orquesta, tocara música adecuada para tal o cual escena.  En un momento de la conocida película "El prisionero de Zenda", por ejemplo, la protagonista se peina las áureas trenzas en su boudoir [2] (melodía tierna, pianissimo [3]), aparece luego un apuesto oficial quien, enloquecido de pasión, se encamina hacia la puerta del boudoir (acordes en tono menor, agitato [4]), el oficial trata de abrir la puerta mientras la bella sigue peinándose (yuxtaposición de melodía tierna con acordes siniestros) y el intruso derriba la puerta a puntapiés (el pianista deja caer una bolsa llena de vidrios rotos).

Algunos pianistas con humorismo socarrón se divertían a veces tocando ciertos acompañamientos poco apropiados: el cómico que, botella en mano, bajaba a tumbos la escalera, lo hacía al compás de los ensoñadores acordes del Träumerei de Schumann, patinadores abrigados con pieles se deslizaban en el hielo mientras el piano entonaba la " Canción de primavera" de Mendelssohn. 

A medida que se desarrollaba la industria cinematográfica aumentaba la necesidad de lograr una mayor armonía.  Ya en 1909 la Compañía Edison comenzó a incluir con sus películas ciertas sugerencias sobre la música para las distintas escenas: "agradable", "triste", "alegre", "dramática".  Las casas editoras de música publicaban grandes tomos que tenían selecciones musicales para diversas situaciones. 

En 1919 apareció en Berlín la Kinothek de Giuseppe Becce y en 1924 la editorial Schirmer publicó una voluminosa colección editada por Erno Rapee bajo el título de Motion Picture Moods --"Ambientes cinematográficos"--, clasificados en "acción", "estados psicológicos" (por ejemplo, "horror"), "atmósfera o paisaje" y una cuarta sección designada "neutral" que tenía siete selecciones adicionales que podían servir para todo lo demás [5].  En cada página aparecían las situaciones en orden alfabético: "avión", "banda militar", "batalla", "caza", "clarinada", "charla".  En el margen de la página se publicaba la lista completa de situaciones para las cuales se podía hallar la música correspondiente. 

Las grandes empresas cinematográficas de Hollywood preparaban una especie de guión musical para las distintas producciones.  Un guión típico reproducía unos ocho compases de música, identificaba la selección y especificaba el tiempo que había de durar su ejecución.  Incluía además detalladas acotaciones como esta: "Tóquese dulcemente cuando entra en el cuarto la madre." 

Las marchas nupciales de Wagner y Mendelssohn eran el acompañamiento de rigor para toda escena en la que aparecía una boda, pero además servían de fondo musical para riñas domésticas, en cuyo caso se tocaba desafinando la melodía.  Los compases finales de las oberturas de "Guillermo Tell", de Rossini, y "Orfeo en los infiernos", de Offenbach, eran los predilectos para las películas de cowboys [6], sobre todo tratándose de escenas de galopes y correteos.  Los presos siempre arrastraban sus pesadas cadenas al son de la "Marcha de la coronación", de Meyerbeer.  Se recomendaba la Polka pizzicato [7], de Délibes, para toda tenebrosa escena nocturna, y para aumentar la tensión dramática el pianista contaba dos tiempos adicionales en cada "ping" [8] del pizzicato.

Más práctico era el cronómetro de Carl Robert Blum, conocido como "ritmónomo", que era colocado en la tarima del director de orquesta para ayudarle a sincronizar el tempo [9] de la música con la velocidad de la película. [10]  Dirigir orquestas para películas era un campo altamente especializado y en el que directores de la talla de Richard Strauss fracasaron.

Músicos de renombre universal compusieron música cinemática desde principios del cine mudo hasta su fin.  En 1908 Camille Saint-Saëns compuso la primera partitura para una película con un metraje de sólo 256 mt. titulada "El asesinato del Duque de Guisa".  Con el tiempo la partitura vino a ser el "Opus 28 para instrumentos de cuerda, piano y armonio", que consiste en una introducción y cinco tableaux sincronizados con lo que ocurría en la pantalla.

En 1911 Walter Cleveland Simon compuso una excelente partitura para una película de tres rollos intitulada Arrah-na-Pogue y en 1914 Joseph Carl Briel hizo los famosos arreglos musicales para The Birth of a Nation, de David Wark Griffith [11].  En esta cinta las escenas de batalla fueron acompañadas por trozos de la suite [12] "Peer Gynt", de Grieg y los episodios del Ku Klux Klan por "Las valquirias", de Wagner, y completaban la partitura trozos de Tchaikovski, Rossini, Beethoven, Liszt y Verdi.  Para darle color local [13] se intercaló trozos de "Dixie", canción popular de la guerra civil de Estados Unidos, y el himno nacional.

Otras partituras famosas, de factura más original, fueron compuestas por Edmund Meisel para "El Acorazado Potemkin" y "Octubre", de Sergei Eisenstein y por Darius Milhaud para "La inhumana", de Marcel l'Herbier.  Geirge Antheil compuso una partitura en la que intervenían un xilófono, campanas eléctricas, ocho pianos, una pianola y hélices de avión.

En 1927 apareció la primera película con sonido sincronizado, "El cantor del jazz", protagonizada por Al Jolson.  Al año siguiente se proyectó en las pantallas la primera película totalmente hablada, "Luces de Nueva York".  En poco tiempo pasaron a la historia las películas mudas y unos cien mil músicos se quedaron sin empleo.  De la noche a la mañana gran cantidad de música impresa perdió todo su valor.  Una importante casa editora puso en venta 70 toneladas de música impresa a quince centavos [14] el quintal.

Estribillo [15]

Desde la pianola hasta la gran orquesta de los palacios cinematográficos, la música que acompañaba a las películas mudas tenía un encanto que ningún cine sonoro ha podido igualar. 





NOTAS

[1]  Téngase presente que esto fue publicado hace ya medio siglo.

[2]  "Camarín, gabinete de señora" en francés, según el respectivo diccionario Vox

[3]  "Muy suave" en italiano, alusión a la manera como se debe oprimir las teclas del piano (apócope de pianoforte, que significa "suave-fuerte", nombre que denota la diferencia entre el piano y su antecesor, el clavecín, que no permite graduar la intensidad con la que se las oprime)

[4]  Uno de los muchos términos en italiano que describen la velocidad de un "movimiento" (o parte de una composición musical)

[5]  O sea, esa categoría era como un "cajón de sastre".

[6]  El fundador y director de la revista, que durante la guerra civil española tuvo que huir de su país, se estableció en la ciudad de Nueva York y escribía también en inglés, y puede ser por eso que era aficionado a usar palabras tomadas del inglés, en éste caso la que significa "vaquero" (literalmente "muchacho de las vacas").  Parece que él mismo escribía todos los artículos, los cuales  nunca aparecían con firma, como sí sucedía con el ensayos que en cada número de la revista se refería al tema del artículo de portada.  Publicó un libro que reunía varios de dichos ensayos.

[7]  Pizzicato es un "trozo musical que se ejecuta pellizcando con los dedos las cuerdas del violín o el contrabajo", según el diccionario Larousse. 

[8]  ... y otra palabra del inglés, de tipo onomatopéyico, que pretende imitar un ruidito agudo y corto

[9]  ... o "velocidad".  En  italiano tèmpo, o "tiempo", aquí se refiere al tipo de "movimiento".  Hace unos meses oí decir lo siguiente a la presentadora de un programa en la emisora de radio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Bogotá): "(...) y el último movimiento, sin indicación de tempo."  Esto lo escuchaba por primera vez en la vida, seguramente por ser un caso excepcional.   No sabía que hubiera composiciones musicales con algún movimiento no especificado, y sigo sin saber que explicación tiene algo que parecería ser insólito.

[10]  La descripción del artefacto se ajusta a la del "metrónomo", que ayuda al pianista a tocar guiándolo con un ruidito rítmico como el de un reloj antiguo de los de péndulo, pero un compañero de curso en el colegio, que tocaba piano, decía que el aparatico le molestaba.  Tiene una varita que oscila de un lado a otro como un limpiaparabrisas al liberarlo de la ranura dentro de la cual se introduce su extremo superior cuando no está siendo usado.





                                                    Metrónomo con la varita en movimiento
                                                    


                                    
[11]  Es uno de los clásicos del cine mudo, una película infame inspirada por el odio racial, en la que a todos los afrodescendientes se los representa como personajes caricaturescos --tontos y malvados--, y al Ku Klux Klan como una caballería heróica.  Es la organización violenta y siniestra del sur de los Estados Unidos que cabalgaba con vestiduras y capirote como los que se ve en las procesiones de la Semana Santa en España y salía a quemar cruces y a linchar a sus compatriotas afros, ahorcándolos en una rama.  Había puebluchos donde todos eran miembros del K.K.K.  La película fue usada por esa gente como propaganda para reclutar miembros.  Sigue existiendo, ya bastante disminuida, pero su mentalidad persiste en la Policía, que se da gusto disparando a matar "a mansalva y sobre seguro" a gente de piel oscura cuando bastaría con herir en una pierna, en casos extremos o casos dudosos.  




                                                           Cartel de una película infame


                                                                    

[12]  Es una de las "formas musicales", para lo cual ver el curso de música recién incluido aquí (http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2014/12/curso-de-musica.html).

[13]  En el colegio bilingüe donde estudié hace ya medio siglo nos explicaron que local color era los detalles que se incluye en una narración para dar una idea de la vida cotidiana en cierto lugar.  Mientras preparaba éste informe para el blogo investigué la expresión y me sorprendió ver que también existe en castellano: "color local".  ¿Fue incorporada al idioma eventualmente o ya existía en esa época?  Todas las clases eran en inglés en la Primaria, y en la Secundaria o "bachillerato" unas eran en inglés, otras en castellano.

[14]  ... de dólar, seguramente.  El autor, creo, siempre daba las cifras en dólares.

[15]  ... y remataba sus artículos con un comentario corto que llamaba "colofón", excepto en éste caso, cuando habría sido más adecuado llamarlo "coda", que el Larousse define así: "(del italiano coda, cola) Período musical vivo y brillante que termina un trozo".  En una segunda acepción es un término de carpintería.
     
   



  

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