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domingo, 11 de enero de 2015

El órgano

Es el tercer informe de una serie de más de veinte sobre temas de música de la revista "MD en español", ya desaparecida, que se incluirá aquí (éste, titulado "Majestad musical", de su número de agosto de 1.964).  La versión original no tiene notas a pie de página.  Las cuatro puestas al final son todas mías.  Ver detalles sobre la fuente en la introducción al primer informe, que es sobre el violín



Fruto de la curiosidad primitiva del hombre y de su impulso por expresarse en forma musical es el órgano, cuya historia difiere de la de los demás instrumentos en dos aspectos fundamentales: el genio científico y la pasión religiosa que lo inspiraron.  Plagado por disputas religiosas, opacado algún tiempo por el brillo de la orquesta sinfónica, el órgano ha vuelto a renovar su popularidad.

Orígenes

Poco se sabe sobre sus orígenes.  Los primeros de estos instrumentos, desde el punto de vista histórico, son relativamente recientes y manifiestan un alto grado de desarrollo.

El viento que silbaba a través de una caña partida tal vez brindó al hombre primitivo las primeras notas de una música producida al pasar aire por un tubo hueco.  De éste descubrimiento nació la siringa, instrumento que en un principio fue atribuido al semidiós Pan.  Cuando, al correr del tiempo, el número de cañas sobrepasó la capacidad pulmonar del flautista, extenuando su orbicularis oris (1), buscó la forma mecánica de producir aire mediante un cuero de cabrito a manera de odre.  Así nació la gaita.

El órgano más antiguo de que se tiene conocimiento es el magrefa, que figura en el Antiguo Testamento.  Consistía en una serie de tubos montados en una bolsa grande de cuero de animal (2).  Adoptado por los griegos a través de los semitas, más tarde pasó a Roma, donde fue temporalmente eclipsado por el invento de un ingenioso barbero de Alejandría llamado Ctesibio, quien descubrió que la presión hidráulica producía una corriente de aire más uniforme, y así nació en 265 a. de C. el hydraulis.


                                        


                                          Estructura del magrefa propuesta por Joseph Yasser



Al caer el Imperio Romano de Occidente los bizantinos se convirtieron en los principales constructores de órganos y fueron los primeros en emplear fuelles para producir el viento.  Impartieron sus conocimientos a los árabes, por cuyo conducto pasaron al mundo occidental.

Desarrollo

Los primeros órganos construidos en Occidente eran por lo común instrumentos pequeños que empleaban dos o más fuelles. 

El primer perfeccionamiento moderno se logró en el siglo XII cuando los cañones fueron dispuestos en registros (grupos de cañones que sonaban con una sola corriente de aire), lo cual permitía lograr un mayor colorido armónico.  Al inventarse el teclado en el siglo XIII se simplificó la técnica de ejecución y se redujo a uno el número de personas requeridas para tocarlo.  En un principio el teclado era tan duro que para oprimir las teclas el organista tenía que hacerlo a puñetazos o con golpes del codo y el antebrazo, por lo cual adquirió el título de pulsator organorum.

La invención del pedal en el siglo XIV inició el rápido desarrollo del órgano, dando origen a los famosos instrumentos construidos en las postrimerías de la Edad Media y en el Renacimiento. 

El órgano barroco

En la era del Barroco fueron los alemanes quienes lograron llevar el órgano y su música a la cumbre de su perfección.  Los constructores de órganos Arp Schnitger, Andreas y Gottfried Silbermann y Joachim Wagner, todos alemanes, jamás han sido superados ni técnica ni artísticamente.

La mayor aportación alemana al arte del órgano fue esa gran tradición musical de la cual surgieron Dietrich Buxtehude y Johann Sebastian Bach.  Durante 30 fructuosos años Buxtehude fue director del coro de la afamada Marienkirche de Lubeck.  Originó las tradicionales veladas musicales luteranas llamadas Abendmusiken.  Se distinguió por su virtuosismo técnico, sus improvisaciones, sus composiciones, sus preclaros discípulos y su mal humor y por tener una hija muy poco agraciada.  Bach caminó 80 kilómetros para escuchar a Buxtehude en una de sus Abendmusiken y salió de la iglesia con la firme intención de sobrepasar al maestro.  Muchos musicólogos opinan que el órgano constituyó el alma del genio musical de Bach, hizo florecer la majestuosidad de su contrapunto e influyó en todas sus obras instrumentales y corales.

El órgano del Romanticismo

Al morir Bach en 1750 el órgano fue eclipsado temporalmente por la tempestad creadora desencadenada por Haydn, Mozart y Beethoven.  Fue Felix Mendelssohn quien con su redescubrimiento de Bach revivió el interés en la música para órgano en el siglo XIX.

Enriquecido por los matices sonoros de la orquesta romántica, el órgano sufrió importantes modificaciones.  Se logró notables perfeccionamientos en Francia, Inglaterra y los Estados Unidos.  La invención del teclado neumático por el inglés John Booth en 1827 permitió al francés Aristide Cavaillé-Coll construir sus magníficos órganos sinfónicos y al abogado francés Albert Peschard perfeccionar en 1861 el mecanismo electroneumático. 

En el siglo XIX floreció la brillante escuela francesa de compositores sinfonistas de música para órgano: César Franck, Camille Saint-Saëns y Charles Marie Widor.  De Francia la tendencia sinfónica pasó a Inglaterra y Estados Unidos, donde por muchos años se abandonó casi por completo la tradicional música para órgano de Bach,  limitándose los concertistas del instrumento a ejecutar transcripciones de partituras sinfónicas.

El órgano sinfónico

El que muchos consideran como el órgano moderno no es sino el sinfónico de comienzos del siglo XX, sorprendente fruto del ingenio humano, derivado en gran parte de los principios electrónicos introducidos por el abogado Peschard.  Sus elementos esenciales son la consola con sus registros, pedales y teclados eléctricos.  Los hay de un solo teclado, pero pueden tener hasta siete.  La base de su funcionamiento es la tecla individual.  Cuando se la oprime activa una corriente eléctrica que abre una válvula que rige un fuelle.  Éste en seguida abre otra válvula en el depósito de aire que permite que el viento a presión pase por los cañones.

Los cañones son de lengüeta (que producen sonido por la vibración de una lengüeta de metal) o de flauta (que lo producen con la vibración de la columna de aire).  Los cañones de lengüeta generalmente son de metal y se los emplea para simular los sonidos de los instrumentos de viento de madera.  Los de flauta son de madera (roble, caoba, peral, pino) o una aleación de estaño y plomo y pueden estar cerrados o abiertos en un extremo.  Los abiertos son de un timbre (3) más agudo, los cerrados más graves.  El bordón, tubo cerrado que mide de 10 a 20 mt., hace de contrabajo y equivale al roncón de la gaita.

Dispuestos en grupos activados por una sola tecla, cada tubo puede ser tocado por cada una de las teclas de todos los teclados, lo cual permite producir un mare mágnum enloquecedor de sonidos.  El más pequeño de los órganos sinfónicos tiene 370 cañones, el más grande 40.000, cuyas longitudes varían desde 1 cm. hasta 20 mt., agrupados en 1.250 registros.  Con los pedales se puede hacer sonar el mismo número de tubos.

Tendencias actuales

El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo consigo una reacción contra el órgano sinfónico y un renovado interés en el instrumento barroco y en los compositores como Bach, Buxtehude, Pachelbel y Frescobaldi.

El principal propulsor de esta tendencia es el famoso médico-músico Albert Schweitzer.  Nacido en la Alsacia del gran constructor de órganos del siglo XVII Gottfried Silbermann, Schweitzer estudió con el insigne organista francés Widor, tocando sus primeras escalas en el magnífico órgano Silbermann de la Iglesia de Santo Tomás en Estrasburgo, donde desde un principio se empapó de la sublime música de Bach.

Convencido de que el órgano sinfónico estaba destinado a desaparecer, hizo una encuesta entre los más grandes organistas europeos y presentó sus conclusiones en el Tercer Congreso de la Sociedad Internacional de Música celebrado en Viena en 1909.  Además intervino en la redacción de los Reglamentos Internacionales para la Construcción de Órganos, abogando por un retorno a los sencillos principios mecánicos del órgano barroco.

El Dr. Schweitzer opina que Bach y sus predecesores sólo pueden ser bien interpretados en instrumentos parecidos a los que emplearon ellos.  Propone volver a la acción mecánica del teclado y  reducir el número de registros, pero a la vez retener ciertos adelantos modernos como el fuelle eléctrico. (4)

Colofón

Un antiguo gigante musical viciado por la tecnología moderna vuelve una vez más a su prístina pureza para recobrar los laureles perdidos en el proceso de su refinamiento.

  

NOTAS

(1)  Siendo la fuente de éste informe una revista para médicos, no pareció al autor que fuera necesario explicar que es eso: una serie de músculos que rodea la boca y controla el movimiento de los labios.  Hasta hace poco se la identificaba erroneamente como un "esfínter" (un músculo circular), pero en realidad está compuesto por cuatro músculos independientes que se entrelazan de tal manera que dan la impresión de ser uno solo de forma circular. 

(2)  "Cuero de animal" es una frase pleonástica. 

(3)  Es uno de los cuatro "elementos fundamentales de la música".  Ver el "Curso de música" agregado a éste blogo recientemente, hace apenas tres semanas:


(4)  Murió en 1.965, poco después de publicarse éste informe sobre el órgano.  Hace apenas tres días, el 8 de enero, se me presentó una "coincidencia didáctica" notable cuando se vio en la televisión un documental inesperado de la televisión pública alemana, Deutsche Welle (DW-TV), sobre ese personaje,  titulado "Un semidiós en el trópico", en el que se denuncia su duplicidad.  Se quiso que el mundo lo venerara como a un santo, siendo que en realidad su mentalidad era más bien la de un señorón colonial de siglos pasados.  Era partidario del sistema surafricano del apartheid, se oponía a la independencia de las colonias africanas y consideraba a todos los africanos como salvajes a los que era un deber civilizar.  (Es lo que en inglés llaman arrogantemente white man's burden, "la carga del hombre blanco" ["carga" en el sentido de "fardo", no en el de "embestida", "arremetida", "ataque"].)  Le parecía que no eran aptos sino para ocupaciones prácticas como la de leñador o la de mecánico.  Jamás se le ocurrió que pudieran ser profesionales como él:  abogados, ingenieros, o médicos y colegas suyos.  Les decía: "Soy tu hermano, pero soy tu hermano mayor."    En una ocasión dijo a alguien: "Al tratarlos debes considerar que son como niños."  (Es el mismo alegato que se escuchaba en Suráfrica y en el sur de  los Estados Unidos.)  Escribió en una carta: "¡Qué hermosa sería África sin los africanos!"  Su hospital lo instaló en Lambaréné, Gabón, país que se independizó en 1.960, unos cinco años antes de su muerte.  En su tiempo el comedor del hospital era exclusivamente para europeos.  Un africano no entraba ahí a menos que fuera un sirviente o estuviera casado o por lo menos comprometido con una europea (¿¿y cuántos de esos últimos casos se presentaron, suponiendo que se hubiera presentado alguno??).  Hay quienes justifican esa circunstancia señalando que en esa época había todavía muy pocos médicos africanos, y que además los africanos se sentían incómodos en presencia de los europeos (¿y cómo no iba a ser así, siendo que recibían el trato que se da a un menor de edad?).  Luego de su regreso a Alemania pasaron unos 30 años antes de que los africanos pudieran sentarse en el comedor junto con los europeos, porque aun en ausencia del doctor se sentía siempre su presencia ahí.  Actualmente los africanos dicen que su caridad no lo era realmente, sino que era una "caridad" interesada: lo que quería era entrar al Cielo.  (Era pastor, como su padre.)

Lo de "trópico" es un mal uso del término, como he indicado en más de una de las transcripciones.  Está tan extendido ese error que los médicos siguen hablando de las "enfermedades tropicales".  La palabra adecuada para esos casos es "ecuatorial", o por lo menos "intertropical".  Los dos trópicos se encuentran a 30 grados  del ecuador y en esas latitudes el clima es muy diferente al ecuatorial: no cálido y humedo sino lo opuesto a eso, por la acción de la celda de Hadley, un circuito de corrientes de aire entre el ecuador y los trópicos.  Por eso a lo largo de los trópicos abundan los parajes desérticos.  Descripción somera de los cambios que experimenta el aire a lo largo del circuito: el caliente y humedo se eleva en el ecuador, a cierta altitud la humedad se condensa, llueve, el aire ahora seco y frío avanza y baja en los trópicos, donde nunca o poco llueve, y regresa a baja altura hacia el ecuador, donde se calienta y humedece, asciende, etc.             
   


   



   



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