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miércoles, 6 de agosto de 2014

Los viquingos (2)



2. Relámpago caído de un cielo despejado






Barco no viquingo del otro mundo (ver nota # 11)



Inglaterra en el año de gracia 793, país verde y placentero, relativamente pacífico en tiempos de intranquilidad.  La erudición y la literatura cristiana florecían en los monasterios y bibliotecas sagradas.  [1]  Los artesanos prosperaban estimulados por el patrocinio de la Iglesia generando así tesoros envidiables de arte anglosajón de todo tipo.  Era un país de riqueza, cultura y abundancia descollante.  El norte de Inglaterra florecía como un gran centro europeo de la cristiandad, famoso por sus obras de piedad y sus magníficos manuscritos ilustrados, tales como los Evangelios de Lindisfarne [2] ... y entonces, de pronto, se dice, vino el terror.

"Año del Señor 793.  En éste año portentos terribles aparecieron sobre Northumbria que aterrorizaron mucho a sus habitantes.  Hubo excepcionales destellos de relámpagos y se vio dragones flameantes en el cielo. [3]  Mucha hambre siguió a estas señales.  Paganos viquingos, indicaban los presagios, buscaban guerra a través del Mar del Norte.  Un poco después, en ese mismo año, el 8 de julio, la incursión de los paganos destruyó miserablemente la iglesia de Dios en Lindisfarne, con sus robos y asesinatos."

Así es como la Crónica Anglosajona, escrita primeramente en el sur de Inglaterra, 100 años después de ese hecho, describe la primera invasión viquinga a Gran Bretaña. [4]  Fue un asalto de asolación y saqueo proveniente del mar perpetrado por una pandilla de merodeadores noruegos a la isla sagrada de Lindisfarne [5], ubicada a poca distancia del saliente noreste de Inglaterra.  La lápida de Lindisfarne del siglo IX, que tiene una talla que muestra una fila amenazante de guerreros avanzando, se cree que conmemora aquel día funesto para Lindisfarne ... pero eso fue solamente el comienzo, como levantar el telón, el preludio siniestro a 250 años de invasiones y expansión viquingas que los historiadores llaman "la era viquinga".

"Salvajes gruñientes": esta es la imagen popular de los viquingos que los clérigos y cronistas de la época se empeñan en presentar, paganos despiadados llenos de odio contra la Iglesia cuyas proezas eran tan violentas como su arte.  La forma de su arte era ciertamente retorcida [6], reflejando la imagen del mundo que los viquingos poseían: dragones para aterrar a espíritus malignos, serpientes torciéndose sobre sí mismas, enrollándose indefinidamente hasta convertirse en insólitos ornamentos de oro que exhibían el gusto viquingo por la riqueza ostentosa [7], riqueza que reflejaba poder y magnanimidad en sus obsequios. 

... pero también había finura.  No todo viquingo gruñía de odio --el martillo de Tor podía ser suavizado por la cruz--, pero fue su implacable espíritu guerrero, lo repentino de su inesperada invasión a Lindisfarne, lo que lanzó olas de alarma y horror a toda Europa.

"He aquí que son cerca de 350 años que nosotros y nuestros padres han vivido en éste bellísimo país y nunca antes ese terror había aparecido en Bretaña [8] como ahora padecemos de una raza pagana, ni tampoco se había pensado posible que tal incursión desde el mar pudiera darse."

"Tal incursión desde el mar" sólo fue posible porque los viquingos habían llegado a construir barcos de vela de gran velocidad y fuerza sorprendente.  El barco viquingo era la realización consumada del arte y la tecnología viquingas.  Se exhumó uno de estos barcos de un montículo sepulcral en Gokstad, Noruega, hace 100 años. [9]  El barco viquingo fue el catalizador de la era viquinga. [10]  Según mi opinión, el de Gokstad es simplemente el barco más bello que jamás haya sido construido [11], por la gracia de su contorno y la gran fuerza de su casco.  Fue diseñado para todo uso, para ir a cualquier parte y pelear dondequiera, y probablemente así fue.  De hecho una réplica de ese barco, o casi una réplica, se construyó en el año de 1.893 y navegó desde Noruega hasta Norteamérica, y éste viaje épico a través de dos océanos tomó solamente 28 días con velocidades superiores a los diez nudos. [12]  Ahora bien, fueron barcos como éste los que hicieron posible toda la era viquinga: rápidos, versátiles y rapaces, productos auténticos de siglos de experiencia naviera construidos con inmensa habilidad, pericia y resolución.

En 1.979 una réplica del barco de Gokstad, a una escala de dos tercios, se construyó en Noruega en un pequeño astillero familiar en Frederickstad ubicado en la Bahía de Oslo.  La habilidad de la era viquinga, su pericia y resolución, son aun evidentes mil años después.  El costillaje va unido al tablón para dar al barco una flexibilidad inmensa y una sinuosidad serpentina a medida que enfrenta las olas.  La base del mástil, la sobrequilla, la característica más importante de la construcción de un barco viquingo, se baja a su posición. [13]  Luego se acomoda en su lugar como un rompecabezas muy difícil.  Un barco viquingo se construía de afuera hacia adentro: el casco primero, no el armazón, y se lo iba agrandando graciosamente con series de hiladas traslapadas.  Las varengas y curvas solamente eran colocadas posteriormente para reforzar el casco contra el mar.  Luego viene la jimelga, que refuerza el mástil, y ahora, con exactitud maravillosa, las azuelas, filosas como navajas de afeitar, empiezan a penetrar el macizo roble para dar forma de cola de pez a la parte posterior del barco.

Todo se hacía a ojo, por instinto nacido de generaciones de constructores maestros de barcos.  Engañosamente simple pero maravillosamente ingenioso, éste barco fue hecho con el propósito de celebrar los mil años de tradición viquinga en el Milenio de la Isla de Man.  Dondequiera que los viquingos llegaron legaron como herencia la forma distintiva y el estilo de sus barcos.  En Tórsjaven [Torshavn], en las Islas Faroe, la forma natural de los barcos de remo es viquinga.  Junto a las Islas Shetland los hombres aun toman los remos en botes viquingos.  En el Báltico los gotlandeses aun se deleitan navegando en pequeños barcos de estilo viquingo.  En el norte de Noruega los hombres aun pescan en los mares árticos en barcos viquingos de vela cuadrada llamados "féldorig" [?].  En un barco abierto como éste seis hombres pueden trabajar y dormir en el mar hasta por dos meses, en una vida de trabajo para hombres vigorosos como lo fueron sus antepasados viquingos.

¡Cómo amaban los viquingos sus barcos!  Los poetas inventaron un sinnúmero de juegos de palabras para describirlos: "dragón de las espumas", "alce de la bahía", "caballo de las altas olas", "bisonte estridente del océano". [14]  Se sabe de un barco real de guerra que se construyó en Noruega llamado "Serpiente Larga".  El escritor de sagas Snorri Sturluson, en su historia de los reyes noruegos, cuenta como se construyó y como sucedió. [15]

"Los hombres temblarán de terror antes de que los 60 remos de mar ganen su bien merecido descanso de las faenas del océano.  Brazos noruegos van conduciendo a éste dragón de alas de hierro por el río agitado por la tormenta como un águila de alas batientes."

Independientemente de todo esto, Snorri Sturluson era un periodista nato al que le gustaba más que nada una buena historia [16], y su historia sobre la construcción de la Serpiente Larga es típica de su estilo.  Ahora bien, usted va a imaginarse una nave que es más del doble que esta.  Esta es de 16 metros [17], la Serpiente Larga era de 37.  El hombre encargado de tallar la proa y la popa se llamaba Tórberg.  Cuando terminó su trabajo regresó a casa por asuntos urgentes y cuando volvió el barco había sido enmaderado hasta la borda, como se ve aquí.  Bueno, esa misma tarde el rey y su comitiva fueron al astillero para ver el barco.  Todos comentaron, "¡O, nunca hemos visto barco tan bello!", y se fueron a casa.  La mañana siguiente el rey fue otra vez con Tórberg y esta vez encontró a todos los constructores del barco con las manos en los bolsillos. [18]  Preguntó que pasaba y dijeron: "El barco ha sido arruinado.  Durante la noche alguien vino con un hacha y cortó de proa a popa grandes pedazos de la borda."  El rey se puso furioso y juró que mataría al hombre que había hecho tal cosa.  También dijo que a cualquiera que le dijera quien era el culpable lo recompensaría grandemente.  Inmediatamente Tórberg se adelantó y dijo: "Rey, yo puedo decirle quien lo hizo."  "Sí, yo le diré," dijo Tórberg.  "Yo lo hice."  El rey se puso morado.  "¡Te cortaré la cabeza!", le dijo.  "¡Restaura éste barco y déjalo como estaba!  ¡De otro modo date por muerto!"

Así que Tórberg tomó su hacha otra vez, subió a la borda y la siguió cortando a la misma profundidad.  Hizo una línea curva, hendida, larga y hermosa y todos comentaron: "¡Sí, se ve mucho mejor ahora que como estaba!"  Entonces Tórberg hizo lo mismo al otro lado.  Esto es una maravillosa ilustración de la tremenda habilidad de aquellos constructores viquingos que hacían sus barcos a puro ojo sin ayuda adicional.  El rey estaba ahora absolutamente complacido, llamó al barco "Serpiente Larga" y era, dice Snorri, el mejor y más costoso barco que se hubiera construido.

Es un barco extraordinariamente bello. [19]  ¿Sabía usted que para los viquingos conducir un barco era tan natural como para nosotros conducir un coche, pero con un elemento adicional: el disfrute físico de ello?  Sentir un barco como éste moviéndose y meciéndose debajo de usted es realmente una de las experiencias más emocionantes que se pueda imaginar. [20]  La tecnología nativa de los viquingos había sido desarrollada lenta pero segura a través de los siglos y de repente, al parecer, ahí estaban, en Lindisfarne, por todas partes, saliendo como un enjambre de sus bahías del Mar del Norte, y estaban ahí porque así lo habían planeado. 

Habían aprendido a construir los barcos más marineros, los mejores y más bellos de todo el mundo, pero remar era simplemente una fuente adicional de poder, como un  motor auxiliar.  El poder del viento [21] era el secreto.  Los barcos viquingos eran barcos de remo que habían sido perfeccionados hasta convertirse en barcos de vela, pero, ¿cómo operaba realmente la vela?  Una colección admirable de tallas conmemorativas en piedra de la isla báltica de Gotland nos proveen de series únicas de las impresiones que los artistas tenían de los barcos de navegación a principios de la era viquinga.  Ahí se muestra un sistema extremadamente complicado de cordaje para el manejo de la vela cuadrada, así como para el canalete de la dirección montado en la sección de estribor [22].  Debido a que el cordaje y el velámen se desintegran con el tiempo, poco ha perdurado de la época viquinga, así que nadie sabe realmente que se sentía estando en un barco viquingo, que tan bien se podía cambiar de dirección contrariando el viento y que tan rápido podía navegar con el viento.  Sólo probando una y otra vez se podía obtener lo mejor del barco, y al prepararse para virar [23] la tripulación inconscientemente adoptó las mismas poses con el cordaje como aquellas en las piedras de Gotland.  Lo que pudiera haber sido sólo una espectacular hazaña publicitaria para la Isla de Man vino a ser un verdadero ejercicio en arqueología experimental.

¿Cuál era el mejor tamaño de vela para obtener lo máximo?  ¿Cómo se la hacía?  ¿Qué producía el efecto cuadricular en las piedras de Gotland?  ¿Eran franjas de tela o de lona entretejidas para darle mayor fuerza, o era simplemente el juego de luz y sombras entrecruzadas del cordaje?

El viraje, tornando la cabeza hacia el viento con la ayuda de dos remos delanteros en el lado de babor [22], era una operación muy delicada [24].  Los barcos viquingos eran de tan bajo calado que la borda permanecía muy cerca del agua, pero se podía hacer.  Bien equipados y con buen viento los barcos viquingos podían alcanzar una velocidad de 14 nudos.  Navegando en el mar o río arriba los viquingos conseguían tremenda ventaja táctica sobre sus enemigos. 

Así como el barco dominaba la vida de los viquingos, también dominaba su muerte.  Los grandes capitanes eran sepultados en sus barcos en montículos, como una forma de transporte místico a cualquier vida que pudiera haber después de la muerte.  Uno de los más famosos de estos sepulcros es el montículo de Oseberg, en Noruega.  Aquí se excavó en 1.904 un barco funerario magníficamente lleno de muebles y equipo.  Había cuatro trineos espléndidamente tallados con líneas intrincadas y refinada habilidad.

¡Qué arte maravilloso podían crear estos artesanos viquingos de la antigüedad!  Se restauró cuidadosamente los restos confusos de una carretilla y se los volvió a ensamblar.  Cada tabla estaba llena de dibujos: aquí, de modo poco usual, una escena de personas inmóviles tomada de alguna leyenda antigua, pero el mayor de todos los tesoros del montículo de Oseberg fue el barco de Oseberg mismo.  Las entalladuras de la proa y la popa son la quintaesencia del arte viquingo: compactas y retorcidas [6], esotéricas y alusivas, poesía labrada en madera, una mezcla de leyenda y realidad, unión de lo natural, contranatural y sobrenatural.  Es un barco propio para una reina, y es precisamente lo que parece haber sido porque dos esqueletos femeninos fueron encontrados dentro, y los expertos piensan que puede identificarse esos esqueletos.  Uno de ellos se cree que fue el de la Reina Aisa [?] de Oseberg, una mujer de la que me gusta pensar que fue la abuela de la Noruega de hoy.  Cuando a Noruega la integraban solamente reinos dispersos Aisa era una hermosa joven princesa hasta que fue secuestrada y forzada a casarse con un rey vecino.  El resultado de éste rudo cortejo fue un hijo: Halfdan el Negro.  Después del nacimiento del niño Aisa tranquilamente hizo asesinar a su esposo, se fue a su casa y después regresó para reclamar parte de ese reino para su hijo.  La Reina Aisa fue una mujer ingeniosa y formidable, y toda su férrea determinación debe de haberla heredado su nieto, porque llegó a ser el primer hombre en unificar todos aquellos aguerridos dominios de Noruega en una sola nación y bajo una misma corona: Haraldo Cabellera Hermosa, primer rey de toda Noruega. [25]      

El país que Haraldo Cabellera Hermosa habría de tener bajo su dominio era indómito tanto en lo geográfico como en lo político, un país dividido por fiordos y montañas.  Incluso su nombre, Noruega, significaba "el Camino del Norte", no tanto una nación sino más bien una carretera.  Quien reinara en Noruega tendría que dominar las vías marinas, unificar en un solo país todas las regiones de comunidades dispersas.  Haraldo habría de recorrer un camino largo y azaroso. 

Las sagas cuentan que Haraldo cortejó a una princesa joven y orgullosa de un distrito vecino pero cuando oyó su proposición ella respondió que no cedería su nombre de soltera a un reyezuelo desconocido que ni siquiera tenía un reino para sí mismo.  Pues bien, para sorpresa de muchos su respuesta no ofendió a Haraldo sino que, como se cuenta, solamente lo motivó, prque ahí mismo él juró que no se cortaría ni se peinaría el cabello hasta que tuviera todo Noruega bajo su dominio.  Le tomó mucho tiempo pero lo consiguió por medio de arduas campañas contra todos los que reñían a todo lo largo y ancho de Noruega, y con el tiempo aquella princesa orgullosa se convenció y aceptó casarse con él, y Haraldo fue al peluquero, y y todos estaban tan impresionados cuando lo vieron con su cabello bien cortado, lavado y peinado que le pusieron el mote de "Haraldo Cabellera Hermosa".

El poderío real dependía de la fuerza militar y de la riqueza para sostenerla, y esa riqueza dependía, no del robo descarado, sino del comercio.  El primer pueblo mercantil de Noruega de principios de la era viquinga ha sido ya descubierto y excavado en un sitio llamado Quelpang [?].  Yace bajo los campos pero en tiempos antiguos fue uno de los principales mercados del mundo viquingo.  Un gran número de hallazgos hechos en los cementerios de Quelpang muestran que era un lugar próspero y cosmopolita, rico en cosas de lujo provenientes del norte y del sur, del este y del oeste, ciertamente una comunidad mercantil, pero el tipo de hallazgos que corroboraron la idea fueron como éste: un juego de balanzas de bronce para pesar metales preciosos.  Esta era la marca comercial [26] del mercader, su insignia de oficio, su herramienta básica.

[Aquí se presentó una laguna en el documental.]  (...) -so [o "-cio", posiblemente la última sílaba de la palabra "comercio"] que Haraldo Cabellera Hermosa quiso controlar.  [... y aquí otra laguna,]  (...) que Haraldo Cabellera Hermosa.  Aquí mercaderes hanseáticos [27] llegarían a establecer sus imperios medievales con los ricos recursos naturales de Noruega y el dominio del mar.  Una pequeña inscripción de Bergen con un grabado garrapateado de una poderosa flota de guerra es una indicación de que Noruega podía ser conquistada y tomada sólo a través del poder marítimo.  Para Haraldo Cabellera Hermosa la crisis sobrevino alrededor del año 870 con una épica batalla naval en Jar Fjord [?], cerca de Stavanger [28]

"¿Ha oído en Jar Fjord de como lucharon los ejércitos, de como el noble Rey Haraldo peleó con Quiordi [?] el Rico?  Los barcos navegaron al sur sedientos de batalla, las cabezas de proa desafiantes erguidas sobre sus lisos cascos.  [Aquí creo que se perdió algo durante un cambio de cassette.]  (...)  Guerreros en piel de lobo ululaban mientras blandían brillantes aceros."

Fue un encuentro largo, duro y sangriento.  Expertos noruegos creen ahora que pueden determi- (...).  [29]
        
      



NOTAS


1.  A esto se refiere otra vez en el capítulo 6: "De estos monasterios surgió un gran manantial de cultura y sabiduría."

2.  Se pronuncia algo así como "léndesfarn". 

3.  Es el género de alusiones en documentos de otras épocas que algunos señalan como indicios de la presencia de astronaves extraterrestres como las que andan investigándonos y burlándose de las fuerzas aéreas en todo el mundo por lo menos desde el 24 de junio de 1.947.  En el siglo XX hubo incidentes muy anteriores, pero aparentemente escasos y aislados.  Al de esa fecha se le dio toda la credibilidad y mucha difusión.  Luego se inició una serie de los mismos que no termina.  En ese día el piloto particular Kenneth Arnold, yendo en su avioneta, vio cerca del Monte Rainier, en el Estado de Washington, Estados Unidos de Norteamérica, varios objetos volando "en formación" como lo hacen algunas aves.  Le pareció que avanzaban como platicos rebotando sobre agua, como cuando se lanza una piedra plana a un lago, o como lanchas veloces sobre agua picada.  Luego algún periodista, con fundamento en el comentario del piloto, se inventó la frase "platillo volador" (flying saucer), pero se ha visto naves de varias formas y tamaños.  Por ejemplo, también hay unas que podría uno llamar "salchichas voladoras" o "cigarros voladores", otras son como conos de base ancha o sombreros de campesino oriental, y otras como un huevo, una lágrima o una esfera.  Esas son las formas más comunes.  El tamaño va de gigantesco, con longitudes como la de dos transatlánticos (son las llamadas "naves nodriza", o mother ships en inglés), a minúsculo, de pocos centímetros.  Eso último evoca los foo fighters que perturbaban como moscas insolentes a los pilotos de los aviones de guerra en pleno vuelo durante la II Guerra Mundial.  No serían vehículos de seres más diminutos que un ratón sino artefactos de vigilancia a distancia, pero, ¡quién lo puede asegurar!  Arnold se había ofrecido como voluntario en la búsqueda de un avión de carga desaparecido, andaba en eso en esos momentos y su prestigio hizo que se le creyera.   Ninguna potencia militar va a reconocer que es incapaz de controlar su propio espacio aéreo, y eso explica el engaño oficial.  Lo que hay ahí no es escepticismo sino mucho temor y desconcierto.  Entre las fuentes de mayor credibilidad están los libros del astrónomo J. A. Hynek, el Mayor D.E. Keyhoe de la Marina estadounidense, los esposos Lorenzen, que fundaron la Aerial Phenomena Research Organization (A.P.R.O.) en 1.952 y Aimé Michel, matemático e ingeniero francés que desarrolló el concepto de la ortotenia.  En mi juventud, hacia el año de 1.976, asistí a un curso gratuito dictado por el ingeniero costarricense Enrique Castillo, ya fallecido, y una cantante de ópera cuyo nombre no recuerdo, que eran de los que dicen comunicarse con los visitantes.  Muchos años después vi en la televisión dos documentales, titulados "OVNIs -- Verdades y mentiras" y "OVNIs -- Una conspiración para el silencio", en los que son entrevistados él y otros como él.  Eventualmente querré agregar en éste sitio en la Red las transcripciones de estos dos documentales porque entre los supuestos "contactados" (neologismo que se usa para traducir la palabra contactee) hay mucho estafador y hay que saber como distinguirlos, o por lo menos tratar de hacerlo.  La industria de los OVNIs se convirtió en algo muy lucrativo.   Éste sitio en la Red no tiene fines comerciales --como pude verse, está desprovisto de anuncios publicitarios--, y no se lo podrá señalar nunca de ser de un sensacionalista ávido de bienes terrenales.  Además su propietario ya está de salida.  Mientras tanto hay que bajar de las nebulosas para volver a pisar tierra firme, o por lo menos algo tan firme como el bamboleo de un barco viquingo.  Téngase en cuenta lo de que "la historia la escriben los vencedores".  Se podría decir que los visitantes extraterrestres son como los viquingos del Universo, pero sus incursiones son, afortunadamente, de otra índole. 

4.  El capítulo 5 se inicia con otro pasaje de dicha crónica.

5.  Hacia el final del capítulo 6 se alude otra vez a esa incursión.

6.  Ese retorcimiento "exhuberante" ("barroco", podría decirse) de los contornos lo menciona otra vez hacia el final del presente capítulo y hacia la mitad del capítulo 6.

7.  Coincidentemente, Thorstein Veblen (1.857-1.929), el economista estadounidense de origen escandinavo, estudió, entre otros asuntos, la conducta del consumidor, y acuñó la frase "consumo conspicuo" para referirse sarcásticamente al hábito universal del despliegue ostentoso de sus bienes suntuarios por parte de los muy ricos.

8.  Está claro que esto --Britain--, se refiere a la isla que fue llamada así por los romanos cuando una parte de la misma era provincia del Imperio, no a la Bretaña --Brittany en inglés, Bretagne en francés, cuya capital es Rennes--, que fue antiguamente una provincia francesa e inicialmente un ducado independiente (lo fue durante un período prolongado).  Se lo incorporó al reino en 1.491.  La terminología geográfica británica resulta ser un poco complicada, incluso para los británicos.  No son lo mismo Britain, Great Britain, las British Isles y el United Kingdom.  Las Islas Británicas son un archipiélago de más de 6 mil islas (de las cuales apenas 51 tienen un área mayor que 20 km2).  La más extensa es la Gran Bretaña, que incluye Inglaterra, Gales y Escocia.  La segunda en extensión es Irlanda, que tiene su propia lista de Islas Irlandesas.  El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (esta última llamada también Ulster), una monarquía constitucional, incluye la isla de Gran Bretaña e islas menudas adyacentes (pero no la de Man, que está en el Mar de Irlanda, ni las Channel Islands o Islas del Canal, que en Francia llaman "Islas Anglonormandas" y están más cerca de la costa francesa que de la británica, frente a Normandía; esas islas son posesiones o colonias de la Corona [Crown dependencies]) y la región nororiental de Irlanda.  Se usa tres formas abreviadas para referirse a dicho reino --Britain, Great Britain y United Kingdom--, pero es un error ese uso que muchos dan a  los primeros dos de los tres términos porque la Gran Bretaña no incluye Irlanda del Norte, y si se omite el adjetivo "Gran" y queda apenas Britain esto se refiere únicamente a Inglaterra y Gales, segun los que alegan que es así porque los romanos colonizaron lo que son actualmente Inglaterra y Gales ... pero también lo hicieron con parte de la Escocia actual, hasta la Muralla Antonina o Severiana, y la región más allá de la misma la llamaban "Caledonia", por lo que otros dicen que Britain debe incluir el territorio que va hasta donde estaba la muralla.  El Reino Unido es un Estado soberano pero las naciones que lo conforman  son países por derecho propio.  Por eso en los torneos deportivos como la Copa Mundial de Fútbol no se ve nunca un equipo del Reino Unido sino, por ejemplo, el equipo de Inglaterra (pero no recuerdo haber visto a Gales, Escocia o Ulster ahí).  Como si no fuera suficiente con eso, a los términos se les puede dar un sentido meramente geográfico o uno político, que algunos eluden por ser demasiado comprometedor, y he ahí la cuestión.  Está en disputa el término British Isles por la pretensión de incluir en el archipiélago las Islas del Canal y por otras razones.  Algunos irlandeses se molestan cuando se los incluye como parte de las Islas Británicas, otros no tienen ese problema.  El canal que para los británicos es el English Channel es para los franceses la Manche a secas, lo que significa "la Manga", no "la Mancha", pero en España insisten en nombrar a eso desmañadamente como "el Canal de la Mancha".  No habrá sido por minucias como esa que Napoleón I dijo despectivamente que "África comienza en los Pirineos", sino por razones de mucho más peso, no de género geográfico.  Todo lo anterior podría parecer el peor enredo en toda la historia de la galaxia, pero no cuando se piensa en uno en el que nos metieron los matones, o sea, rateros y asesinos, que gobiernan a Colombia desde hace dos siglos.  Entre los más infames están el penúltimo presidente de la república y el actual, que fue su Ministro de Guerra, cargo que eufemísticamente llaman "de Defensa".  Para tratar de entender éste otro enredo, favor remitirse a las transcripciones respectivas.  Ahí se podrá dejar todas las preguntas y los insultos que se quiera dejar.         

9.  Esto ya se lo mencionó en el primer capítulo, y se lo hace en otros dos.  Véase la nota 29 del primero.  Aquí se dice "montículo sepulcral".  En dicho capítulo se dice "montículo funerario".  Como ya dije, los antropólogos y los arqueólogos llaman a eso "túmulo funerario".

10.  Recuérdese que un "catalizador" es una sustancia que acelera una reacción química sin padecer cambios en su estructura molecular.  La metáfora hace pensar en la máxima de que "la violencia es la partera de la historia", palabras que atribuyen a Marx, a Engels o a ambos.  ¿Puede haber en la historia un pueblo catalizador que no sufra a su vez cambios al interferir en las vidas de sus víctimas?  De todos modos sería más adecuado hablar de "enzimas", que son los catalizadores orgánicos, o sea, los de los seres vivos.  Aparecerán señaladas en la tercera lista de excepciones zoológicas (la categoría
"Fisiología") de otro de mis blogos en excepciones-zoologicas.blogspot.com porque es excepcional la reacción bioquimica en la que no intervenga algún catalizador.  A pesar de ser un proyecto iniciado hace ya muchos años, en 1.995, se trata todavía de un sitio incipiente en la Red y apenas va puesta ahí la primera de las listas (la categoría "Etología"). 

11.  Otros podrían decir que no, que los más hermosos de toda la historia fueron los barcos chinos gigantescos, mucho mayores que "La Pinta", "La Niña" o "La Santamaría" de Colón, que eran como palacios flotantes, con los que se llegó hasta la costa oriental de África en el mismo siglo de la llegada de Colón a América, o un clíper (clipper) con todo su velámen desplegado, tan común en los cuadros decorativos realistas de otra época, o los yate de lujo hipermodernos, algunos de los cuales parecen aeronaves extraterrestres.  Por ejemplo,

... un "palacio flotante" chino puesto al lado de un insignificante galeón como los de Cristóforo Colombo:





... un par de clippers:









... unos yates extraterrestres:



















... y uno de éste mundo:






12.  ... más bien un mar, el Mar del Norte, y un océano, el Atlántico (Norte).

13.  Están  mostrando la construcción del barco, y ahora sitúan esa pieza, un bloque grande, en el fondo y el centro del casco, sobre las "costillas".

14.  Son meras frases metafóricas.  Traducidas al castellano no se ve un retruécano por ninguna parte.

15.  Ya se mencionó esa obra en el primer capítulo.

16.  Leí un comentario muy parecido acerca de Heródoto, el llamado "Padre de la Historia", en un prólogo a su crónica publicada por la editorial británica Penguin, a propósito del detalle macabro de que los escitas usaban los cráneos de sus víctimas como copas.  Igual de siniestro es su relato de la venganza del eunuco Hermotimo.  No recuerdo más de ese género pero puede haber más.  Fue  algo leído hace ya unos 30 años o más.  Lo que decía el autor del prólogo era que Heródoto no dejaba pasar ninguna oportunidad para consignar cosas sensacionalistas como esas.  También lo es el cuento de Polícrates, el gobernante de Samos, que bota su anillo al mar siguiendo una sugerencia que parecía ser un consejo sabio.  Luego un pescador, al eviscerar un pescado que ha atrapado en su red, encuentra el anillo, pero esto es más como un cuento de hadas.  Además es una leyenda con muchas versiones en distintas culturas.

17.  ... "de eslora", como se dice en la jerga náutica.

18.  Aquí el narrador decide meterse las manos a los bolsillos.

19.  Se ve ahora una ceremonia de botadura, con música festiva de banda y aplausos.

20.  No para quienes se marean fácilmente, incluso en tierra firme, viajando en buenas carreteras, o por las calles de una ciudad (en mi caso, si se me ocurre ponerme a leer, o si estoy sentado mirando hacia atrás), o en las máquinas infernales de las "ciudades de hierro" que ponen a algunos a dar gritos de euforia.  Es la horrible sensación que los médicos llaman "vértigo del viajero".  En mi infancia, ni con una pastilla diluida en una cuchara con agua en el restaurante del aeropuerto podían evitar que pasara luego todo el viaje vomitando lo comido recientemente y luego mera bilis, en la época del avión tetramotor de hélice llamado Superconstellation ... demasiado nombre para una lata que era zarandeada continuamente, como un ascensor fuera de control.  Todo cambió con la llegada milagrosa de los de turbina, que andan muy por encima de la región de la turbulencia y no se sacuden.  A esas alturas sublimes no hay nubes y siempre hace sol, mientras no llegue la noche.  Sirva de consuelo el hecho de que el Príncipe Carlos, heredero al trono británico, tuvo que renunciar a una carrera en la Marina de su talasocracia porque se mareaba sin remedio.

21.  ... la "energía eólica", como dicen ahora que están cada vez más de moda las hélices que la aprovechan para generar energía eléctrica y tienen desesperados a los alemanes en los campos, que se quejan de la vibración profunda que propagan y del hecho de que estropean el paisaje ahuyentan al turista.

22.  Véase la nota # 23 en el primer capitulo.

23.  Han estado navegando en el transcurso de los últimos dos párrafos.

24.  Es lo que están haciendo en estos momentos.

25.  El narrador se refiere a esta unificación de Noruega en otras dos ocasiones, en los capítulos 7 y 10.

26.  Es traducción literal de trademark, que queda mejor traducido como "marca de fábrica" en el contexto contemporáneo. 

27.  Es una alusión a la Liga Hanseática, una alianza comercial medieval muy próspera del norte de Europa.

28.  Un poco al norte de esa ciudad está el Fiordo de Jardanguer (Hardangerfjord).  Pude haber escuchado mal ese nombre.  Todavía más cerca del fiordo está Bergen, otro puerto, y yendo más al norte el próximo fiordo es el Fiordo de Soñe (Sognefjord), el más largo en Noruega.  En 1.964, teniendo yo apenas 12 años y medio de edad, durante un recorrido de dos meses y medio por Europa Occidental, lo mejor fue un viaje de cinco días en un barquito carguero que salía de Bergen, subía por la costa y entraba al Sognefjord, que recorría de aldea en aldea, cargando y descargando mercancía.  Los turistas a bordo éramos apenas seis.  Se destacaba el ambiente de serenidad, incluso en Bergen, donde había un acuario como los que se veía en los zoológicos, un mercado semanal (?) del pescado al aire libre y un funicular.  Muchos años después leí que Bergen era la ciudad más limpia del mundo, porque llueve mucho, y que su gente dice que no hay "mal tiempo" sino ropa inadecuada.  Otro de los varios recorridos turísticos en barco que hicimos fue uno por el Río Rin, desde Colonia hasta Mainz, la ciudad de Gutenberg, igual de entretenido, como todos los que no generan mareo, pero mucho más corto y muy distinto.  Fui escribiendo un diario de viaje y acumulando papelerío --folleticos, mapas, guías turísticas, cartas de platos de restaurante, servilletas de papel, boletos de museo ...--, que creo también se justificaría pasar a la Red, a un blogo dedicado exclusivamente a eso.  En el extremo sur de Nueva Zelanda hay un Fiordland National Park, uno de los sitios más hermosos del mundo, pero la longitud de los brazos del mar que afiligranan la costa es insignificante en comparación con la de los larguísimos fiordos noruegos.            


29.  Quedó trunco el capítulo, como sucedió también con otros dos, el 8 y el 10, por desmaña de los responsables de la emisión de los programas en el respectivo canal de televisión, pero como mis transcripciones de la narración de los capítulos son en promedio de unas 12 páginas y media de manuscrito, y la de éste tiene justamente 12, no pudo haberse perdido mucho.  Son episodios de media hora de duración.