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jueves, 25 de diciembre de 2014

El violín





En el decenio de los años 60, durante la infancia y la adolescencia, veía llegar a casa todos los meses dos revistas médicas: "MD en Español" y "Tribuna Médica".  Ambas tenían anuncios publicitarios exclusivamente de medicamentos, pero la primera, que era de distribución internacional y tenía su sede en la ciudad de Nueva York, era de contenidos culturales muy variados, la otra era nacional e infinitamente menos sustanciosa, con unos pocos informes que podían interesar solamente a un médico. 

De los de la primera conservo varios porque la descuadernaba para arrancarlos, incluyendo 23 sobre temas de música.  La labor había que hacerla con cuidado, retirando primero las tres grapas gruesas que sostenían las hojas, para lo cual se debía levantar los dos extremos de la grapa con la punta de un cuchillo y luego deslizarla bajo el lomo de la grapa y aflojar esta poco a poco.  Era como extraer una muela con anestesia.  Como compensación por una tarea tan delicada quedó ahí, durante medio siglo, una buena colección de hojas impecables, esperando la llegada de la Era de la Internet. 

Se comenzará por agregar aquí los cuatro sobre instrumentos musicales, luego se pasará a los 12 sobre músicos, los cinco sobre géneros musicales y los dos que relacionan la música con la medicina.  Entre los del segundo grupo hay uno que podría pertenecer al tercero y se titula "Historia médica de Mozart". 

Lo del violín se titula poéticamente "Almas sonoras" y es del número de abril de 1.964 de la revista.  Tiene apenas dos notas a pie de página, cuyos números pongo entre corchetes, y a las que agrego diez propias, cuyos números aparecen entre paréntesis.  Fue el año en que cumplí 13 de vida y me llevaron a mi primer Grand Tour (de apenas dos), como llaman tradicionalmente a eso en Europa.  Eran tiempos más tranquilos y las maletas no desaparecían en los aeropuertos. 

Éste saqueo descarado lo tienen convertido en otra modalidad de la redistribución forzosa de la riqueza en una sociedad desigual.  Las agencias de viaje recomiendan ahora meter la tercera parte de la ropa en la maleta del compañero de viaje para que, si sucede ese desastre, no quede uno sin ropa en una ciudad desconocida.  Otra cosa que conservo como una reliquia es mi diario de viaje de esa primera ocasión, con el que podría iniciar otro blogo si hay tiempo para eso y no me muero antes, y es que hay una caja repleta de papelerío del viaje que incluye mapas, folletos, boletas de entrada a museos, planetarios, monumentos, zoológicos, eventos y demás, servilletas de restaurante y otros asuntos que digitalizados y puestos en la Red pueden ser de alguna utilidad para los viajeros actuales, e incluso para los sociólogos y los historiadores.

Todo número incluía un ensayo editorial del fundador y director, el Dr. Félix Martí Ibáñez, un médico que parecía saber acerca de todo.  Se publicó una recopilación de 35 de ellos "en sus versiones íntegras y ampliadas", una "lujosa edición de 405 páginas" con "encuadernación en tela" titulada La flecha de cristal que costaba 5 dólares estadounidenses. Traídos a valor presente serían como diez veces esa cantidad, o más.  Estoy adivinando toscamente sin haber consultado a ningún economista sobre el fenómeno de la inflación cum devaluación.  Lo publicaban las Ediciones Alfaguara de Madrid.  En la cubierta aparece un ave azul en vuelo sobre fondo negro. Lo del "amor" (ver próxima oración), ¿está sugiriendo que esa ilustración puede ser una alusión al Pájaro Azul de la Felicidad de Mauricio Maeterlinck?  En el aviso comercial de página entera del número de septiembre de 1.971 se lo describe como "Ensayos sobre literatura, viajes, arte, amor e historia de la medicina", y en la parrafada que lo acompaña se nombra temas adicionales: los deportes, la gastronomía, la estética.

También aparece el índice, así:

Prólogo: LA FLECHA DE CRISTAL
I.  EL HECHIZO DE LAS PALABRAS, LOS LIBROS Y LOS CONTADORES DE CUENTOS
II.  LOS TAPICES DEL PALACIO
III.  VIAJES ALREDEDOR DE MÍ MISMO
IV.  DEL AMOR, LAS MUJERES Y CASANOVA
V.  LA ALEGRÍA DE VIVIR
VI.  EN TORNO A LA MEDICINA
VII.  DE LA ENFERMEDAD Y DEL DESTINO 

En casa a nadie pareció que se justificara pedirlo, posiblemente por ser cosas ya leídas en versión inicial (el período abarcado va de 1.962 a 1.969). 

El Dr Martí Ibáñez fue funcionario de la República en España y cuando las tropas del General Franco entraron a Barcelona huyó al campo, donde unos amigos le ayudaron a emigrar a los Estados Unidos.  Su madre era pianista e impartía clases de música.     




      


Desde el mismo día en que el hombre neolítico produjo por primera vez un tañido haciendo vibrar la tripa tensa de un animal, hasta el actual violín de concierto, transcurrieron milenios de civilización con la historia completa del hombre y la música.


Orígenes

Pocos objetos inventados por el hombre han sido sometidos a una investigación arqueológica e histórica tan minuciosa como el violín.  Su antecesor más remoto quizás fue el primitivo laúd, que consistía en un palo largo insertado en una concha de tortuga o en la corteza de medio coco y una cuerda de tripa estirada.

Después de varios miles de años de experimentación, la verdadera evolución del violín empezó, con toda probabilidad, durante las últimas dinastías egipcias cuando aparecieron dos instrumentos de cuerda que se tocaban con plectro: el salterio y el laúd.

Los primitivos instrumentos de caja plana, ligeramente estrechados cerca del medio, como el violín moderno, fueron la fidicula romana y la kithara persa, que se tocaban en las postrimerías del Imperio Romano.  Con el tiempo la kithara dio origen a la guitarra, prima lejana del violín.  La fidicula se convirtió en la vihuela, que en España alcanzó su apogeo en el siglo XVI.  Tañida al principio con plectro, al aparecer el arco en el siglo X, la vihuela impulsó la armoniosa carrera de los instrumentos de cuerda.  

El más popular de los instrumentos de caja combada fue el rabel, con su forma de media pera, tres cuerdas y un mástil sin trastes, que los moros introdujeron en España en el año 711 con el nombre de rabeb.





                                         
                                      Todavía se utiliza el "rabeb" en Egipto y Turquía.




Compitió con el rabel en primer término la viola, instrumento cuya caja se asemeja mucho a la del violín moderno.  Apareció en el siglo X, con sus líneas angulares, mástil largo, y seis cuerdas y producía un sonido mucho más melífluo que el del rabel.  Al utilizarse en el siglo XIII el arco con cuerdas, la viola pronto suplantó al rabel y a la vihuela engendrando toda una familia de violas, desde el pequeño sopranino hasta el contrabajo.

La viola imperó hasta que en la primera mitad del siglo XVI, entre 1510 y 1530, apareció la Polnische kleine Geige [1], instrumento de tres cuerdas, más pequeño y de líneas más delicadas que la viola.  Los italianos la bautizaron viola da braccio senza trasti (viola de brazo sin trastes).  Los franceses le dieron el apelativo provenzal de violon y, en 1551, los italianos le agregaron una cuerda y le pusieron el nombre de violino.


No tardó en surgir la controversia entre los partidarios de la viola y los del violín, logrando éste la preferencia de los críticos cuando el famoso artífice de Brescia, Gasparo da Saló, demostró que las voces del violín eran más dulces y armoniosas.

Los partidarios de la viola se desquitaron introduciendo la viola d'amore, que tenía siete cuerdas entorchadas afinadas al unísono con siete cuerdas de tripa.  Éste instrumento producía un sonido remoto y misterioso que conmovía profundamente a sus fervientes partidarios.


Artífices

Cuando en la Italia del siglo XV se cultivó el género operístico los compositores se enamoraron de la voz femenina y trataron de reproducirla con instrumentos musicales, hallando que el violín se aproximaba más al ideal anhelado.  Así se produjo la gloriosa cadena de famosos constructores de violín, de maravillosos instrumentos y de los grandes virtuosos de los siglos XVII y XVIII.
  
El primero de los históricos constructores fue Andrea Amati [2], del siglo XVI, especializado en laúdes, que más tarde se dedicó a la producción de violines, echó las simientes de una dinastía de artífices e hizo de Cremona el más famoso centro manufacturero de éste instrumento musical.  Aún más diestro que Andrea fue su nieto, Nicolo Amati, quien construyó algunos de los más extraordinarios Amati, y a la vez fue maestro de otros dos genios: Andrea Guarneri y Antonio Stradivari.  El más célebre de la familia Guarneri fue Giuseppe, resobrino de Andrea, a quien se le conocía también como del Gesú por llevar su marca una cruz con las iniciales I.H.S. (1)

Muchos creen que el más grande de todos fue Stradivari, quien dio al violín su forma definitiva.  Stradivari, nacido con toda probabilidad en 1644, estableció su propio taller entre 1664 y 1666 (fecha esta última de su más antiguo violín en existencia) y dedicó los siguientes veinte años a perfeccionar su artesanía.

Sus violines más perfectos fueron construidos después de 1700 y se distinguen por su madera de pino de finas vetas, su barniz de color anaranjado rojizo, sus graciosas aberturas en forma de S en la tapa, sus exquisitas volutas y, sobre todo, por la incomparable dulzura de sus voces.  La producción total de Stradivari de que se tiene conocimiento fue de 1.116 instrumentos, entre los cuales figuran 540 violines, 12 violas y 50 violoncellos.

De Italia la artesanía pasó a otros países.  En Alemania la población de Mittenwald, en Baviera (2), se convirtió en el centro productor de violines y en Francia la aldea montañosa de Mirecourt cobró fama por los violines de precio modesto que construyó la familia Guillaume.


Músicos maestros

Los primeros entre los compositores de música para violín y a la vez virtuosos del instrumento fueron los venecianos Andrea Gabrieli y su sobrino, quienes además de adaptar varios concerti vocales e instrumentales para el violín crearon en 1587 la sonata (3), fértil composición musical conocida entonces como canzone da sonar, o sea, canción de amor para instrumentos musicales.

Giuseppe Tartini llegó a ser el más grande de los maestros de violín de su tiempo.  Modificó la forma del arco y la técnica de la arqueada.  Descubrió el fenómeno del "tercer sonido" pero no logró explicarlo.  No fue sino ya en el siglo XIX cuando el físico y fisiólogo alemán Hermann Helmholtz demostró que se trataba de un sonido superimpuesto cuya longitud de onda podía ser, o la diferencia, o la  suma de dos cuerdas tocadas simultáneamente.  El más sobresaliente de los compositores de obras para violín fue Antonio Vivaldi, quien creó el concerto grosso para instrumentos de cuerda.


Violín moderno

A fines del siglo XVIII se efectuó varios cambios menores en la construcción del violín con el objeto de subir la tesitura (4).  En la actualidad difiere de los Stradivari únicamente en que la madera es más gruesa, el ángulo del mástil es mayor, las cuerdas son más largas y el puente más elevado.

El secreto de sus voces reside en la madera.  Para la caja, el mástil, el diapasón, el clavijero y la voluta se requiere que sea dura, como la del sicómoro o el arce.  La acústica o "alma" del violín reside en la tapa, para la cual se emplea madera suave de pino suizo.  Cuando se hace sonar las cuerdas la tapa vibra y la caja de resonancia (5) amplifica el sonido.  Las dos aberturas en forma de S dan salida al sonido.

Las cuerdas pueden ser de seda o tripa, aunque se prefiere esta por ser más resistente.  La cuerda de Sol, entorchada con bronce, cobre o plata, frecuentemente se revienta cuando el concertista pone demasiada pasión en una arqueada y puede producir laceraciones graves. (6) 

Inicialmente el arco se lo hacía con hilos de seda, pero en la Edad Media estos fueron sustituidos por cerdas (7).  En 1775 el parisino François Tourte dio al arco su forma definitiva, la cual ha perdurado hasta actualmente.  Normalmente tiene 73 cm. de largo y entre 150 y 200 cerdas de un grosor uniforme.

Como sucede con sus predecesores, el violín es el prototipo de toda una familia de instrumentos, entre los cuales figuran la diminuta pochetta, violín que solían tocar los antiguos maestros de danza, el violino piccolo, violín de tres cuartos (8) para niños, la viola (9), un poco más grande que el violín, cuya tesitura es la de una voz de contralto, el violoncello, el primer bajo de la familia de violines, y el contrabajo, empleado originalmente para doblar la escala grave del violoncello.

Tradiciones

Una antigua superstición relacionada con el violín supone que el artífice, al firmarlo, le transfiere su alma y por consiguiente se llegó a creer que algunos violines famosos tenían vida.

Tartini en una ocasión soñó que Satanás le tocaba un trino (10).  Al despertar lo transcribió convirtiéndolo en el tema de su famosa sonata titulada "El Trino del Diablo" (11).

En el siglo XIX el folklore engendrado por el violín se concentró en torno a los gitanos, famosos por sus violines sollozantes y sus facultades clarividentes.  Se llegó a creer que ejercían su magia negra principalmente a través del violín.  La atracción romántica que ejerció la música gitana en los compositores de fines de siglo hizo que músicos como Brahms y Lizst sucumbieran a la exótica fascinación y compusieran rapsodias que inmortalizaban las melodías de los zíngaros.  Lo mismo hizo el gran violinista español Pablo de Sarasate con sus brillantes Zigeunerweisen, cuya ejecución requiere el virtuosismo de un violinista consumado.

El más famoso de los violinistas "demoníacos" fue el gran compositor y virtuoso Niccolo Paganini.  Alto, enjuto, cadavérico, fue él quien desde los tiempos de Tartini efectuó las más profundas innovaciones en la técnica del violín.  Su increíble virtuosismo aunado a la fatal atracción que ejercía sobre las mujeres hicieron que la fantasía del pueblo lo identificara con Satanás.  Paganini no hizo ningún esfuerzo por disipar esa fantasía y en parte gracias a ella acaudaló una gran fortuna. 

Durante sus últimos años sufrió de un carcinoma laríngeo, y según los supersticiosos de la época, la afonía de Paganini era debida a un pacto hecho con Satanás por medio del cual había trocado la voz por el virtuosismo.  


Colofón

El inmortal Rubén Darío plasma la magia musical del violín en éste rítmico cuarteto:

La orquesta perlaba (12) sus mágicas notas;
un coro de sones alados se oía;
galantes pavanas, fugaces gaviotas cantaban los dulces violines de Hungría.    





NOTAS



      
... del texto original:


[1]  Pequeño violín polaco, identificado por primera vez en 1528 por el musicólogo alemán Martin Agricola.

[2]  El violín más antiguo en existencia es un violino piccolino de Andrea Amati, fechado en 1564.  [Suena gracioso el diminutivo del adjetivo en italiano ("pequeñito") pero debe ser piccolo, tal como aparece en el texto del informe.]  


... y unas adicionales:


(1)  Es el monograma que se ve sobre las hostias.  La gente lo hizo corresponder a las iniciales de la frase latina "Jesús hombre salvador", o Iesus hominem salvator, pero fueron inicialmente las primeras tres letras del nombre "Jesús" en griego, Iesous, en mayúsculas, con la letra eta, que es una de las dos letras "e" griegas (la otra es épsilon, y también hay dos letras "o", que son ómicron y omega) y cuya mayúscula es idéntica a la hache mayúscula actual, en segundo lugar, y en tercer lugar la ese en sustitución de sigma, que es la ese griega.  ¡Qué enredos tan absurdos que se inventan los cristianos (con perdón de los mismos)! 

Esto es peor que el del ascenso al Cielo, un mundo inmaterial, en cuerpo y alma, ¡como si pudiera haber cosas corpóreas en mundos sutiles!  A los musulmanes les encantó la idea y afirman que el Profeta ascendió igualmente, cabalgando en su caballo, desde la Esplanada de las Mezquitas en Jerusalén, y esta ridiculez la heredaron unos y otros de la religión abrahámica madre, el judaísmo, cuyos profetas también desaparecían de esa manera, a menos que haya un malentendido y que lo que pasaba era que se desmaterializaban y todos suponían que, como no había restos mortales, el cuerpo también había ascendido. 

En su crónica de viajes por Asia, el Dr. Caycedo, fundador de la sofrología, deja constancia de la desmaterialización de los monjes en los monasterios tibetanos.  En éste caso, en cambio, sí quedan restos (en la celda del monje, donde éste se encierra durante días enteros para no volver a salir jamás), pero apenas el pelo y las uñas.  Evidentemente la queratina es resistente al proceso de la desmaterialización.  ¡Notable descubrimiento!

Como para que estos comentarios no parezcan tan fuera de lugar, agreguemos que uno de los informes de la revista "MD" de mi colección se titula "Música judía".  

(2)  Así llaman en castellano a la región alemana de Bayern, cuya capital es Munich (München o Muenchen).  Fuera de Alemania llaman "Bayern Munich" al equipo de fútbol, y en Alemania es el Bayern München. ¿Quiénes fueron los primeros en deformar tan espantosamente el nombre original de la región?  En francés dicen Bavière.  Lo más cercano al nombre deforme que conozco es la serie de palabras del francés bavard, bavardage y bavarder, que son despectivas y se relacionan con el parloteo y el comadreo (¿acaso otra insinuación malévola de los vecinos?).      

(3)  Es una de las "formas musicales".  Ver el "Curso de música" que es el tema anterior a éste

(4)  "Conjunto de los sonidos que son propios de cada voz o instrumento [musical]" (Larousse) ... es decir, la gama sonora que pueden recorrer

(5)  Ver la nota # 21 del "Curso de música"

(6)  No señala que también sucede ocasionalmente con las fibras del arco, como en el caso de un violinista durante un concierto al que asistí siendo joven.  Fue cómico ver como siguió tocando como si nada hubiera pasado, mientras las fibras rotas se sacudían hacia arriba y hacia abajo con cada arqueada del músico, como un mechón en el viento.  Durante una pausa fugaz de apenas unos dos segundos entre notas se apresuró a arrancarlas y botarlas al suelo.  Jamás volví a ver algo así.

(7)  Son cerdas de crines de caballo.  El violinista tiene siempre un trocito de cierta resina especial con el que las frota para que el arco no resbale al pasarlo sobre las cuerdas.  En el estuche de nuestro violín siempre había eso.  Evoca el cubito con el que los billaristas frotan el extremo del "taco" con el mismo propósito: para que el taco no resbale al golpear la bola.

(8)  Su tamaño es tres cuartos del tamaño del violín. 

(9)  Esto no concuerda con lo ya dicho: que la viola es el antecesor del violín (por lo que no se puede decir que éste sea también el "prototipo" de la viola, porque el término "prototipo" implica un primer ejemplar, así que lo que resulta ser el prototipo de esa familia de instrumentos musicales es la viola).

(10)  El "trino" es uno de los tres tipos de "adornos" (ver el texto del curso antedicho).

(11)  Il Trillo del Diavolo

(12)  Es un término con dos acepciones.  La poética significa "cubrir o salpicar de gotas de agua, lágrimas, etc.".  Por eso resulta cómico que la otra sea del ámbito de la mecánica automotriz.



              



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