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miércoles, 2 de julio de 2014

Los tonos dodecafónicos de la judeofobia teutónica


Esto es la transcripción de uno de los informes cortos de unos dos minutos de una serie sobre asuntos operáticos que repiten con frecuencia (ese lo escuché y grabé a mediados del 2.012) durante las pausas en el programa "U.N. Análisis" de U.N. Radio (98,5 FM en Bogotá), la emisora de la Universidad Nacional de Colombia (universidad que tiene sedes en varias ciudades), que emiten en las madrugadas de los días de entre semana. 

El informe es sobre una ópera de Schönberg, con una alusión al vicio teutón señalado en mi título (dichos informes carecen de uno), que se fue convirtiendo en un tema recurrente en éste blogo.  Ya ha mostrado sus dientes en otras dos ocasiones, en relación con sendos personajes, que son el explorador sueco Sven Hedin, gran amigo del Führer, y el compositor Richard Wagner, personajes que aparecen en los temas puestos aquí en los días 4 y 9 de enero del año pasado, sobre la Ruta de la Seda y Nietzsche, respectivamente.

Las víctimas en éste caso fueron los compositores Schönberg y Mahler, a ninguno de los cuales sirvió de algo su conversión a la herejía judía que es el cristianismo, o por lo menos de nada les sirvió si su propósito, haya sido consciente o inconsciente, era apaciguar a la fiera que en algún lugar de Asia llamaban "los Adoradores de la Cruz" (como creo recordar que dice Marco Polo en su crónica). 

Los herejes surgidos del mismísimo seno del judaísmo en la época del Imperio Romano y que amenazan con eliminarlo fueron como el golem del rabino de Praga, que lo creó para proteger a su gente pero que se volvió contra él, como el monstruo del Dr. Frankenstein, con la diferencia de que lo primero no fue algo voluntario.  Es otro tema reiterado en la historia, y también en la Naturaleza: el de las cosas que llevan en su interior "las semillas de su propia destrucción".  Sucede, por ejemplo, con las estrellas, que son formadas por la misma fuerza gravitacional que termina destruyéndolas, si tienen una masa determinada.  De las otras en cambio queda un remanente apagado, pero materia después de todo, asunto éste al que eventualmente me referiré en el blogo instalado recientemente en http://temas-astronomicos.blogspot.com.  

¿Lo tienen, por ventura, merecido Schönberg y Mahler?  Más les habría valido pasarse a alguna fe oriental, por ser de Oriente de donde deriva la revelación del renacimiento repetido, que era una creencia general en todo el Medio Oriente en tiempos bíblicos y que el judaísmo conserva, como no lo hacen sus dos hijas traicioneras.  Es cierto que sí la enseñan los sufis (derviches danzantes) y los drusos, pero se trata de dos grupos marginales que el Islam ortodoxo no considera como de verdaderos fieles.  Lo que hacían los dos músicos era dar un viraje en la dirección errada.  Debieron más bien detenerse, dar una vuelta de 360 grados y retroceder hacia los orígenes, muy anteriores al propio judaísmo, y muy al oriente.

De todos modos, en todas las tres fes abrahámicas --el judaísmo, la fe madre, y su par de hijas violentas e intolerantes, temperamento heredado de la madre, que se vio obligada a modificarlo en una Diáspora opresiva--, la teología es elemental e incongruente hasta el extremo de ser absurda, como en el caso de la ascensión en cuerpo y alma a mundos etéreos, donde no tienen cabida los cuerpos densos.  Es lo que llevó a un Padre de la Iglesia a decir: "Creo porque es imposible."  Lo dijo, claro, en latín: Credo quia impossibile. 

"Fe oriental" es un decir.  "Fe" en el sentido de "religión" no es aplicable a las de Oriente, que no se fundamentan en la mera fe.  En esa región se conoce desde hace miles de años procedimientos para obtener acceso a otros niveles de existencia.  El más sencillo parece ser lo de los ejercicios respiratorios, que mal empleados pueden ser peligrosos.  Con ellos cualquiera puede comprobar lo que en el Medio Oriente y en Occidente debe aceptarse por fe, o con base en supuestos milagros, muchos de los cuales (pero no todos, es cierto) resultan ser ambiguos y atribuibles a la sugestión, como el "efecto placebo" de la medicina occidental.

Mientras más se va hacia el así llamado "occidente" (como si el Medio Oriente fuera el centro del mundo, porque si América lo fuera, el Oriente sería el Occidente y Europa sería el Oriente) más se desvanece la verdad y se cae en la ignorancia.  A eso se refiere el dicho que dice ex Oriente lux, que significa tanto como "del oriente llega la luz", tanto literalmente, porque por ahí asoma el Sol, como en sentido figurado.

Del judaísmo se puede decir, por lo menos, que conserva algo del conocimiento inicial del que carecen sus dos vástagos.  Lamentablemente la confusión entre los rabinos es notoria.  Unos enseñan lo de la encarnación múltiple y sucesiva como una doctrina incuestionable, como lo hace el Rabino Alfredo Goldschmidt (se lo escuché hace unos tres años por la televisión en Bogotá), otros dicen que no hay ninguna certeza --puede ser cierto, como puede no serlo--, lo cual leí en el sitio de cierto rabino en la Red, y otros hacen afirmaciones alucinantes, como esto: que puede una persona reencarnar en objetos como un fruto en un árbol o una pequeña extensión de arena en el suelo.  Esto último lo escuché a uno en una charla suya en los archivos del sitio de la emisora radial israelí Arutz Sheva 7 en la Red, que es conservadora y parece ser de la comunidad de los judíos que emigraron desde la Unión Soviética, porque tiene versión en ruso.   

La transcripción decidí sacarla del papelerío de mis archivos hoy mismo cuando, escuchando otra emisora universitaria bogotana, la de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (HJUT 106,9 FM), oí anunciar que se escucharía una pieza musical de un compositor de apellido Bloch, también judío, con aires musicales judíos incorporados, con Yejudi Menujin ("Yehudi Menuhin" en inglés) en el violín y Fulano de Tal en el piano.  Menujin es uno de los violinistas más hábiles que ha habido.  Pareció como que era ya hora de divulgar el informe sobre los otros dos músicos y de paso decir varias cosas que había querido decir desde hacía algún tiempo.

  

    


Moses und Aron, o "Moisés y Aarón", es una ópera en dos actos compuesta por Arnold Schönberg, con el tercer acto incompleto.  El libreto en alemán es del propio compositor, que se basó en el libro [bíblico] del "Éxodo".  Es una obra plenamente dodecafónica [alusión a la escala tonal inventada por ese músico].  "Moisés y Aarón" tiene su precedente en una obra más temprana de Schönberg, "El Camino de la Biblia", compuesta entre 1.926 y 1.927, que representa una respuesta en forma dramática al aumento de los movimientos antisemitas en el mundo de habla alemana después de 1.848 [¿como reacción a la publicación en ese año del "Manifiesto del Partido Comunista" de Marx y Engels, por ser Marx hijo de judíos conversos, y a los acontecimientos revolucionarios de ese mismo año en París?] y una expresión profundamente profesional de su propia crisis de identidad judía.

Esta última comenzó con un encuentro cara a cara con la agitación antisemita en Bad Aussee [?], cerca de Salzburgo, durante el verano de 1.921, cuando fue obligado a abandonar el hotel por ser judío, aunque, de hecho, ya se había convertido al protestantismo en 1.898.  Fue una experiencia traumática a la que Schönberg se referiría con frecuencia y de la que aparece una primera mención en una carta dirigida a Kandinsqui [o "Kandinsky", uno de los precursores de la pintura abstracta] en abril de 1.923:  "Por fin he aprendido la lección que forzadamente me han enseñado éste año, y nunca la olvidaré: es que no soy un alemán, ni un europeo --de hecho, a duras penas soy un ser humano; al menos los europeos prefieren al peor de los de su raza antes que a mí--, sino que soy un judío."

[Hay un Bad Aussee cerca de Salzburgo.  En alemán Bad significa "balneario" o "manantial de aguas minerales" (lo que en inglés llaman un spa) y se usa la palabra en los nombres geográficos de los lugares de veraneo a donde la gente llega a bañarse en aguas termales a las que se atribuye propiedades medicinales.]  

La afirmación de Schönberg refleja la de Gustav Mahler, un converso al catolicismo, unos años antes, cuando decía: "Soy por tres veces apátrida: como bohemio entre los austríacos, como un austríaco entre los alemanes y como un judío en el mundo entero.  Soy un intruso en todas partes, bienvenido en ninguna."

En el título de la obra Schönberg omitió la segunda "a" del nombre de Aarón porque era muy supersticioso: triscaidecáfobo, es decir, [con] fobia al número 13.  Moses und Aron habría tenido 13 letras en el título.


Las dos citas son parte de una experiencia que repite, de manera evidente, aquellas a las que los israelitas sometían a sus vecinos, tal como quedó registrado en sus propias crónicas (llamadas por los cristianos "el Antiguo Testamento"), por considerarse los israelitas a sí mismos como un pueblo diferente a todos los demás y con la obligación de conservar su pureza racial, por lo que veían con horror mezclarse con ellos.  Cuando caían sobre los pueblos vecinos era para exterminar a todo el mundo, como sucedió con los amalequitas o amalecitas, nombre que deriva de su Rey Amalec.  Su actitud era tan brutal como la de los asirios, más bien que tolerante como la de los babilonios, los persas y los romanos.  Aunque los judíos conservan el conocimiento del fenómeno de la reencarnación, nunca lo han complementado con el de la retribución, asociado al concepto de karma.  Eso les impide dar la explicación obvia de las persecuciones milenarias que siguen padeciendo, y que posiblemente no terminen sino cuando por fin reconozcan las injusticias cometidas contra poblaciones civiles inermes hace tanto tiempo, cuando tenían la sartén por el mango, y peor aun, en nombre de su Creador.  Por eso lo del Holocausto resultó tan incomprensible para muchos que se pasaron al ateísmo.  (Medio Israel es totalmente ateo, y es el que no soportaba más ver como los ultraortodoxos eran eximidos del servicio militar obligatorio de tres años para AMBOS sexos e hizo pasar recientemente una ley que lo hace extensible a ellos.)  No podían entender que pudiera haber un Ser que permitiera esas atrocidades…¡como si no fuera el pan nuestro de cada día desde siempre, y como si no recordaran lo que pasó con los pobres amalequitas!  De ellos lo único que se salvó fue un toro que pareció muy hermoso al rey, que creo era Saúl o Salomón, y que se lo trajo a casa contraviniendo la supuesta orden divina de destruirlo todo, incluyendo al ganado.  Para saber que consecuencias tuvo esa desobediencia del rey, favor consultar las crónicas hebreas.   

Hace poco inicié un blogo sobre todo lo relativo al país que ahora llaman "India", en  http://india-en-bandeja-de-plata.blogspot.com .    



 ACTUALIZACIÓN (14/X/14) --  Schönberg (o "Schoenberg) volvió al judaísmo en 1.933.  Estaba de vacaciones en Francia cuando Hitler fue elegido Canciller.  Se le advirtió que era peligroso regresar y antes de ir a establecerse en los Estados Unidos fue a una sinagoga en París a formalizar su reincorporación a la comunidad judía, porque le pareció lo más justo y solidario en momentos en que se estaba persiguiendo a su gente con sevicia.  Mahler se convertió al catolicismo en Austria, país católico (como el sur de Alemania), por razones meramente profesionales, para poder obtener el cargo de director de la Ópera de la Corte de Viena (Hofoper).     

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