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sábado, 21 de septiembre de 2013

El problema de la longitud (geográfica)


Cualquiera que se aproxime por primera vez al asunto imaginará que es algo de lo más árido y que se necesita entender mucho de las ciencias exactas, pero en eso se estaría equivocando, como se comprueba leyendo lo que sigue, que es un capítulo titulado "Una cuestión de tiempo" (A Matter of time) en el libro On Course!-- Navigating in Sea, Air and Space (S. Carl Hirsch, The Viking Press, New York, 1967).  Ahí aparece como una saga trágica y violenta de siglos de duración, mientras se lograba resolver el problema, hazaña atribuible a un modesto relojero, como se vio ya en el tema anterior.  La intención inicial era incluir la versión original junto con esta traducción, pero tal vez no se justifique hacerlo mientras no lo solicite un lector.

 

 

                                                            Una cuestión de tiempo

 

El navegante no pudo imponer su dominio sobre los mares sino habiendo solucionado el problema de la longitud.

Eso lo ilustra, por ejemplo, el caso extraño de las Islas de Salomón, una cadena de islas volcánicas de más de 14 mil quilómetros de largo descubiertas por españoles en 1.567.  Fueron puestas en las cartas de navegar y se registró su posición, pero posteriormente los barcos, no pudiendo determinar su propia longitud en altamar, navegaron inútilmente por todo el Pacífico Sur buscándolas.  No se volvió a topar con ellas sino dos siglos después.

Se hizo progresos notables en la navegación científica pero los nautas sin un punto de referencia en tierra firme no podían averiguar su longitud.  De todas maneras no existía ningún método al que pudieran confiar sus vidas.

La mayoría de los navegantes recurría todavía a la estima con fundamento en un punto de partida, lo cual no era otra cosa que adivinación en el mejor de los casos, y mientras más larga era la travesía, más incierta resultaba la longitud.

[El problema con ese método era que generalmente incluía en los cálculos apenas la dirección, la velocidad y el tiempo, pero no la acción de las corrientes ni los vientos, que arrastraban el barco sin que las desviaciones correspondientes pudieran quedar registradas, y eso causaba errores enormes en el cálculo de la trayectoria.]

 Los errores de longitud iban acumulando las pérdidas de barcos, cargamentos y vidas.  Para comienzos del siglo XVIII casi todos los puertos marítimos principales y las naciones navieras se esforzaban por resolver el problema de la longitud.  Se ofreció premios sustanciosos.  En medio de su desesperación los gobiernos parecieron estar dispuestos a dejar de lado sus rivalidades acérrimas en los mares si alguien, cualquiera que fuera, podía presentar una solución.

En 1.675 el rey ingles estableció un instituto científico con el propósito de "encontrar la longitud".  A poca distancia de Londres, río arriba en el Támesis, se encontró un lugar adecuado en terreno elevado, y ahí se constuyó el Observatorio Real de Greenwich.  Se haría famoso en la historia de la navegación, particularmente en relación con el problema de la medición de la longitud.

A la latitud se la mide desde el ecuador pero no existe una "línea" natural análoga que sea la longitud cero.  A través de los siglos se seleccionó muchos lugares geográficos como el del meridiano principal, la línea desde la que se mide el número de grados de longitud hacia el occidente y el oriente.  Alejandría y las Islas Canarias habían fungido como meridiano principal en la Antigüedad.

Con el auge de los viajes y el comercio por todo el mundo hubo una necesidad progresivamente más urgente de lograr un acuerdo internacional para fijar un único lugar para el primer meridiano, pero aumentó la confusión.  No había nación naviera que no quisiera que la línea del cero de longitud pasara por su propia ciudad capital.  La Gran Bretaña, la más poderosa de las potencias marítimas del siglo XVII, estableció un primer meridiano en el parquecito plácido de Greenwich, pero éste evento tendría poca importancia mientras el cálculo de la longitud en altamar continuara siendo el gran problema sin resolver de la navegación, y el observatorio de Greenwich se convirtió en el ojo del huracán en la búsqueda de la solución.  

Algunos defendían vigorosamente un método fundado en la medición de la distancia angular entre la Luna y ciertas estrellas.  Otros pensaban que las diferencias en la variación de la brújula en todo el mundo podía ofrecer una pista.  Hubo muchas propuestas que involucraban la observación precisa de cuerpos celestes como los satélites del planeta Júpiter, mientras que hubo otros que confiaban en las tablas basadas en el registro exacto de los eclipses.  También había cierta propuesta, que no fue presentada como una broma, que consistía en anclar hileras de barcazas en los meridianos en todos los océanos desde las que se dispararía periódicamente bombas luminosas.

Además, a comienzos del siglo XIX un escritor estadounidense, Edward Everett Hale, escribió un cuento del género de la anticipación titulado "La luna de ladrillos" en el que sugería que la longitud podía determinarse con un satélite artificial que giraría alrededor de la Tierra.

En el debate agrio que se prolongó durante muchos años se fue imponiendo la opinión de que la respuesta estaba en el giro como de un reloj de la Tierra.  Con esta solución se medía las distancias según la rotación de la Tierra de occidente a oriente.  El razonamiento era así: la Tierra es su propio reloj y recorre un círculo completo cada 24 horas.  La faz del reloj terrestre tiene 360 divisiones  que son señaladas por meridianos que van de polo a polo.

En cada uno de los 360 meridianos hay una hora local con una diferencia de cuatro minutos con respecto a la hora local en el próximo meridiano […entonces tenemos que 4 x 360 = 1.440 minutos, que son 24 horas, las que a su vez corresponden a un recorrido diario del Sol a lo largo de los 360 grados de la circunferencia], y entre cada uno de los 360 meridianos hay una diferencia de un grado de longitud, por lo cual el cálculo de la longitud implica hacer una comparación, a una misma hora, entre las longitudes de dos lugares geográficos.

Un método cronológico como ese para averiguar la longitud necesita un punto de partida, y la Gran Bretaña ya había establecido un meridiano principal en el Observatorio de Greenwich, donde podía determinarse la hora local con los mejores métodos conocidos en la astronomía.

El problema para el nauta, a dondequiera que viajara, era poder llevar consigo la hora de Greenwich, la hora exacta en la latitud de cero grados.  Su próximo paso era determinar la hora local, dondequiera que se encontrara, por observación celeste.  El navegante podía conocer su propia longitud por la diferencia en minutos entre la hora de Greenwich y su hora local simplemente contando un grado de longitud por cada cuatro minutos de tiempo.  ¿Qué podía ser más sencillo?  Aun así, no podía hacerse.

Se presentó el problema al científico más sobresaliente de Inglaterra: Sir Isaac Newton.  Estuvo de acuerdo con que podía calcularse la longitud con un reloj preciso, pero, preguntaba el científico, ¿dónde estaba el reloj que pudiera soportar "el movimiento de un barco, los cambios de temperatura y humedad y la diferencia de gravedad según la latitud"?  Sir Isaac llegaba a la conclusión de que "todavía no ha sido fabricado un reloj como ese". 

[Ese último factor en su lista, relacionado con la gravedad, lo explica el achatamiento del globo terráqueo, que hace que sea más abultado en la zona ecuatorial, como una bola de caucho que tuviera un objeto pesado puesto encima.  Por eso, mientras más cerca esté de los polos un objeto cualquiera, más cerca estará del centro de la Tierra y mayor será la atracción gravitacional, y por ende su peso.  Para bajar de peso, un problema de salud pública cada día más severo en ciertas sociedades, basta con acercarse más al ecuador…pero tal vez sea demasiada molestia para lograr un cambio modesto en el peso corporal.

Falta explicar 1) por que aumenta la atracción sobre los cuerpos al disminuir la distancia al centro de la Tierra, y 2) que es lo que causa la deformación del globo, pero para eso habría que seguir incursionando en el campo de la física, algo que se justificaría únicamente si lo solicitara un lector.]

 Durante siglos los inventores han elaborado muchos géneros de artefactos que miden el tiempo, basados en principios tales como la medición de las fluctuaciones de la luminosidad de los cuerpos celestes, el flujo del agua o la arena y la caída de pesos.  Se ha marcado el paso del tiempo con relojes solares, relojes de agua [se los llama "clepsidras"] y relojes de arena.  Habiéndose llegado al siglo XVII había relojes que funcionaban con péndulos, y un reloj portátil llamado "el Huevo de Nuremberg" que era accionado por un resorte enrollado.

De todos modos ninguno de los relojes portátiles era muy preciso.  La gente tenía apenas una idea aproximada acerca de la hora del día.  El mejor reloj exigía que se le diera cuerda con frecuencia y podía normalmente retrasarse o adelantarse diariamente una hora o dos.  Hasta 1.700 la mayoría de los relojes tenía apenas la aguja de las horas.  Algunos tenían pequeños relojes de sol incorporados para que se los pudiera ajustar al mediodía exponiéndolos al sol […suponiendo, claro, que fuera un día soleado, y el sol puede pasar días y dias oculto].

Como resultado de eso, la gente llegaba con retraso a los compromisos, se cocía los alimentos en exceso, el cálculo del ritmo cardíaco era aproximado y se terminaba las clases en los colegios demasiado temprano o demasiado tarde.

Además los primeros relojes no eran más aptos para una vida en altamar que un relojero mareado.  El cálculo de la hora a bordo todavía se efectuaba con uno de arena, dispositivo poco preciso.  En 1.703 un buque naval francés se encontró atrapado frente a la costa neerlandesa en un banco de niebla durante nueve días.  Se registró el paso del tiempo únicamente con relojes de arena.  Cuando apareció el sol el capitán del barco descubrió que había un error de once horas en su registro del tiempo […lo que da un promedio de más de una hora diaria de error].

Resumiendo, aunque se entendía claramente el principio del uso de la Tierra como un reloj magistral para averiguar la longitud, no había máquina que pudiera mantener a bordo el ritmo del movimiento de giro de la misma, y ahí quedaba estancado el asunto de la longitud.  Mientras tanto en el fondo de los océanos en todo el mundo yacían arrumados los naufragios retorcidos de buques y vidas, sacrificados a los errores en la longitud.  Los hombres navegaban en sus embarcaciones creyendo decididamente que se encontraban mar adentro y súbitamente salían de la niebla acantilados rocosos inmensos.

Había historias dramáticas de tripulaciones enteras de barcos que habían muerto lentamente de escorbuto [la enfermedad carencial causada por la falta de vitamina C] estando a menos de un día de viaje de una isla ecuatorial y el alimento fresco que necesitaban para recuperarse.  Lo que resultaba más frustrante era que frecuentemente la isla aparecía claramente en sus cartas de navegación, pero no había manera de saber si se encontraba hacia el oriente o hacia el occidente.

Navegar se había convertido en el quehacer más peligroso.  Debido a los riesgos, además de las condiciones crueles y lúgubres de la vida a bordo, nunca había suficientes voluntarios para tripular los barcos.  Muchos eran secuestrados para que prestaran sus servicios en mar abierto.  Mientras sorbía té en su club londinense Samuel Johnson, el conocido autor, comentó: "Hacerse a la mar es como ser encarcelado, con el riesgo adicional de morir ahogado."

Las Islas de Scilly son una hilera de rocas como dientes que se extiende desde la costa suroccidental de la Gran Bretaña.  Fue ahí donde los buques de la flota inglesa del Mediterráneo que regresaban a casa reventaron sus costillas en la noche del 22 de octubre de 1.707.  Naufragaron cuatro navíos y miles perdieron sus vidas.  Entre los fallecidos estaba el comandante Sir Cloudesley Shovell, cuyo rumbo desastroso estaba basado en un error de longitud.

La tragedia provocó un gemido angustioso por toda la Gran Bretaña, y oportunamente la Cámara de los Comunes actuó.  El Gobierno ofreció un premio de 20 mil libras a quien pudiera "descubrir la longitud en altamar" y se estableció una Junta de la Longitud para otorgar el premio.

Un joven de Yorkshire con un talento para armar y reparar artefactos escuchó los rumores aldeanos: los buques de la marina más imponente en todo el mundo se hundían por la falta de un reloj adecuado…¡un reloj que tenía un valor de 20 mil libras!

John Harrison había sido entrenado para el oficio de carpintero pero desde la infancia lo habían fascinado los relojes.  Muchos niños desbaratan relojes, y pocos manifestaban la habilidad de John para armarlos.  En los primeros relojes que fabricó las ruedas estaban hechas intrincadamente de roble macizo.  Incentivado por el premio, Harrison hizo experimentos con piezas de reloj de muchos metales y observó como funcionaban sometidas a los cambios en las condiciones meteorológicas.  Su primer reloj marino era un aparato de 72 libras de peso, una obra maestra mecánica que presentó ante la Junta de la Longitud, pero recibió poco aliciente.

La invención de relojes precisos exige un género de paciencia obstinada que desafía las barreras del tiempo y John Harrison poseía esa cualidad.  Durante los próximos 25 años regresó esperanzado a la Junta de la Longitud con una serie de relojes que eran maravillas de la precisión, pero los miembros de la Junta los rechazaban.

Harrison comenzó a percatarse de que tenía rivales poderosos en sus esfuerzos por conseguir el premio.  Algunos de los miembros de la Junta ya habían decidido descartar la idea de usar relojes, fuere cual fuere su exactitud.  El relojero de Yorkshire reconoció como su mayor enemigo a Nevil Maskelyne, que pronto se convertiría en el Astrónomo Real.  Era conocido como el promotor de un método de obtener la longitud con observaciones de la Luna y él mismo era un candidato para ganar el premio.  Harrison despotricó contra lo que consideraba era un trato injusto pero regresó a su mesa de trabajo, decidido a lograr la perfección.

En un tormentoso día de noviembre de 1.761 el envejecido Harrison envió a su hijo William a Portsmouth con su reloj para una prueba oficial en altamar.  El reloj soportó la travesía larga y ruda hasta Jamaica […que duró 12 semanas].  ¡Se retrasó apenas cinco segundos!

Cuando Harrison fue a reclamar su recompensa Maskelyne seguía obstruyendo el paso.  Hubo más demoras y pruebas.  Pasaron algunos años antes de que el relojero campestre y su hijo, agotados, se dirigieron hacia el Castillo de Windsor para presentar su historia de frustraciones ante el Rey Jorge III.  El rey llegó a la siguiente conclusión: "¡A esta gente se la ha agraviado cruelmente!"  Juró que se haría justicia en su caso, y así por fin fue pagado el dinero del premio, pero Harrison ya tenía ochenta años y estaba cercano a la muerte antes de ser recompensado plenamente por el invento que llegó a conocerse como el "cronómetro marino".

No transcurrieron muchos años más antes de que el cronómetro estuviera empleándose en los lugares más remotos de la Tierra, y el Capitán James Cook hizo recorrer el reloj marítimo la gama completa de sevicios marinos y cambios de condiciones en mar abierto.  El nombre del Capitán Cook está perpetuamente vinculado a la navegación valerosa, principalmente con propósitos científicos.  Dirigió una expedición a Tahití para observar el tránsito de Venus por la faz del Sol.  Esto fue parte de un esfuerzo de los científicos por medir las distancias en el Sistema Solar.  [La explicación de como se puede usar un tránsito de Venus para calcular la distancia de la Tierra al Sol (la llamada "unidad astronómica", que son casi 150 millones de quilómetros) exige varios diagramas y fórmulas, por lo que no puede incluirse aquí.  El resultado que se obtuvo en 1.769 en Tahití no fue exacto pero sí una muy buena primera  aproximación.]   

En los decenios intermedios del siglo XVIII el Capitán Cook recorrió el Océano Pacífico a todo lo largo y ancho cartografiando numerosos litorales e islas.  Llevaba consigo un duplicado del reloj de navío de Harrison, y cuando hubo terminado de someter a prueba el cronómetro marítimo se lo encontró preciso y confiable, desde el Círculo Artico hasta la Antártida, y desde el primer meridiano hasta los 180 grados de longitud [o sea, las antípodas].

Sin que pudiera haber ya dudas al respecto, por fin había quedado establecido plenamente el método para medir la longitud y obtener la longitud en altamar.  Los navegantes en todas partes llegaron a conocer las iniciales G.M.T., que corresponden a Greenwich Mean Time, y usaban el meridiano de Greenwich como el punto de partida para medir las longitudes este y oeste, pero no fue sino ya en el año 1.884 cuando una conferencia de 26 naciones en Washington, D.C. votó a favor del reconocimiento internacional de Greenwich como lugar del meridiano principal.  Con esa decisión el mundo pagó tributo a la Gran Bretaña por la función que desempeñó en la conquista del problema de la longitud.  [La hora local de Greenwich es el mismo T.U., o Tiempo Universal, que tiene un adelanto de cinco horas con respecto a la hora oficial colombiana.  Por ejemplo, cuando en Londres es ya el mediodía en Bogotá son apenas las 7 de la mañana.]           

 

Igual de trágica, y posiblemente más costosa en términos de vidas humanas, fue la historia de los esfuerzos por erradicar la viruela, que es el tema de la transcripción que fue agregada a éste archivo electrónico el 31 de mayo.      

                    

 

"Patrimonio Mundial": El Parque de Greenwich


Éste tercer episodio del programa de televisión de la UNESCO --"Patrimonio Mundial - Herencia de la humanidad": Maritime Greenwich - Centro de la navegación inglesa--,  fue visto tres años después de los otros dos, el 24 de mayo del 2.004, en el mismo canal, y ahora el nombre del programa tenía un subtítulo, y como socio en la elaboración del mismo aparecía la DW-TV, o Deutsche Welle TV, la televisión oficial alemana. 





Hoy, a la sombra de los edificios altos de [aquí un nombre que parece ser Canary Wharf, el Muelle de los Canarios, un sector comercial repleto de edificios de oficinas modernos], éste suburbio londinense es aún (…) [y aquí dos palabras incomprensibles que suenan como "un concepto"] para los marinos del mundo entero.  Por aquí pasa el Meridiano Cero, de Greenwich [lo pronuncia correctamente, como "Grénech", porque en ese nombre geográfico no se pronuncia la dobleú, ni se pronuncia normalmente la e doble, y de lo contrario sería una pronunciación fonética normal: "Grínuech"], que divide al globo terráqueo de este a oeste en dos hemisferios.  En 1.675 Sir Christopher Wren, el arquitecto de la Catedral de San Pablo de Londres construyó un observatorio sobre la colina de la sección sur del Parque de Greenwich.  El Rey Jacobo I le encargó "corregir con el máximo cuidado y escrupulosidad las tablas de los movimientos de los cuerpos celestes y las posiciones de las estrellas fijas de tal forma que posibilite la deseada determinación del grado de longitud y el perfeccionamiento del arte de la navegación."  [Es un pasaje tomado del repectivo documento: apply himself with the most exact care and diligence to the rectifying of the tables of the motions of the heavens, and the places of the fixed stars, so as to find out the so much desired longitude of places for the perfecting of the art of navigation.]

¿En qué punto de las infinitas vastedades de los mares se encuentra un  barco?  ¿Cómo determinar ese dato?  Ya en la Antigüedad los marinos eran capaces de determinar el grado de latitud en que se encontraba su navío partiendo del ángulo entre el sol y el horizonte, pero, ¿qué hacer cuando el horizonte oscila o no se ve el sol, y cómo determinar además el grado de longitud?  La solución del problema del grado de longitud parece estar en el conocimiento exacto del firmamento.

El primer astrónomo al servicio del rey y la Marina de Inglaterra es John Flamsteed, contratado en 1.675.  Durante más de 40 años escudriña noche tras noche el firmamento sobre Greenwich y resume sus observaciones en un libro único.  El Atlas Coelestis, o Atlas Celeste, de Flamsteed, es el tratado de astronomía más exacto de su época. 

Aun así tampoco él logra dar una solución definitiva al problema de la determinación del grado de longitud en el mar.  ¿Qué hace un capitán en noches de cielo encapotado?  ¿Cómo fijar su posición en días de cambio de fases lunares?  El problema del grado de longitud dará que hacer a las naciones marineras durante casi un siglo más.  Hoy, en la era de los satélites, noche tras noche un haz de rayos láser recuerda el Meridiano Cero: una línea imaginaria que divide en dos el planeta partiendo de Greenwich. 

          

   Rayo láser proyectado desde el observatorio para marcar el lugar del Meridiano Cero (el aviso   blanco dice PRIME MERIDIAN OF THE WORLD)

Queen's House, la Casa de la Reina, es el edificio más antiguo del Parque de Greenwich.  Fue construido por Inigo [o Iñigo] Jones por encargo de la Reina Ana de Dinamarca, consorte de Jacobo I [siendo Jacobus la forma latinizada de James, que es el nombre en inglés y corresponde también a los nombres Jaime y Santiago].  La arquitectura de Jones introdujo el Renacimiento italiano en Inglaterra.  Las villas de Andrea Palladio sirvieron de modelo a la residencia real construida por Inigo Jones para alegría de su soberana.  Su matemática simetría simboliza la armonía divina.

En el año 1.689 la Reina María II encarga al arquitecto Sir Christopher Wren los planos de un Hospital Real de la Marina.  Los primeros bocetos suscitan protestas.  Se acusa a Wren de querer tapar la vista de la Queen's House al Támesis.  ¡Imposible!  El arquitecto se ve obligado a corregir sus planos.  Como resultado surge un edificio de dos alas entre las cuales se puede ver el río desde la pequeña Casa de la Reina.

Ora et labora --"Reza y trabaja"--, podría haber sido el lema del Hospital Real de la Marina.  Aquí, en la Capilla Real, se reponían espiritualmente los veteranos de la Marina inglesa.  El decorado interior de la iglesia es obra de James "Athenian" Stuart y William Newton.  A raíz de un incendio en el año 1.779 ambos remodelaron el edificio sacro, que de barroco pasó a ser clasicista.  El órgano es obra de Samuel Green y data del año 1.789.  Está considerado como uno de los mejores de Inglaterra.  Hoy ya sólo lo puede tocar el Director Musical de la Capilla Real, título que antes correspondía al de Músico de la Corte.

Aunque el Hospital Real de la Marina presentaba un aspecto espléndido visto desde el Támesis, no era muy popular que digamos entre sus moradores, pues quien había pasado décadas enteras viviendo en condiciones espartanas  a bordo de un bamboleante navío difícilmente podía acostumbrarse ya en la vejez a la fastuosidad de la arquitectura barroca, sobre todo teniendo en cuenta que los veteranos llevaban aquí una vida caracteriza- [aquí la primera de tres lagunas en la narración] (…) -iento militar y la mala alimentación.  [Lo que falta es probablemente el fragmento "-da por la disciplina de un establecim-".]  "Mal congenian las columnas y columnatas y los frescos en los techos con cecinas y cerveza mezclada con agua," se queja uno de los veteranos.

[Comienzan la explicación con un intento de disimular el hecho de que el descontento se debía a un trato despectivo más bien que a la incomodidad de gente ruda en un ambiente palaciego, donde habrían disfrutado de una vejez tranquila si no hubiera sido por el desprecio, lo que sugiere que se los quería incomodar hasta el extremo de llevarlos a querer huir de ahí.  En la guía oficial de Greenwich en la Red se dice:  For even minor offences the old pensioners were forced to wear their uniform coats inside out, the yellow lining making them very noticeable and causing unnecessary humiliation to the proud old sea dogs.  ("Incluso por faltas leves se obligaba a los viejos pensionados a usar la chaqueta del uniforme al revés, y como el forro amarillo era muy notorio esto sometía a los viejos y orgullosos lobos de mar a una humillación injustificada.")]

El Painted Hall, o Salón Pintado, corazón del Hospital Real de la Marina, servía de comedor.  Más de 300 veteranos se sentaban a la mesa aquí.  En señal de deferencia y reconocimiento los atendían oficiales […que les servían comida como para bestias, lo que revela la duplicidad oficial, y esto evoca  lo de la ceremonia del lavado de pies por parte de los jerarcas eclesiásticos  arrogantes, por la humildad fingida].  Sin duda el Salón Pintado hace realmente honor a su nombre: todas las paredes del enorme recinto están cubiertas de pinturas al fresco de James Thornhill.  En total el pintor trabaja 19 años en la obra y recibe la suma de 6.685 libras esterlinas…"demasiado poco", opina Thornhill.  Ciertamente el Rey Jorge I no le aumenta los honorarios pero recompensa al pintor con un título nobiliario.  El Painted Hall es la obra maestra de James Thornhill y la cumbre de la pintura barroca inglesa. 

[Los honorarios eran por unidad de superficie pintada, como indica la fuente ya citada, con una remuneración adicional por la incomodidad de tener que trabajar en posición supina: He was paid three pounds a square yard for the ceiling and one pound a square yard for the walls.  ("Se le pagaba tres libras por yarda cuadrada de cielorraso y una libra por yarda cuadrada de pared.")]

En 1.869 el Hospital Real de la Marina es clausurado definitivamente.  Los veteranos de Su Majestad prefieren edificios menos lujosos para pasar sus años de retiro.  [Ajá, pero, ¿y qué pasó con la bazofia y la lavaza?]  Posteriormente el edificio albergaría el Royal Naval College, la Escuela Superior de la Marina inglesa. 

…pero volvamos a los problemas de la navegación.  ¿Cómo se resuelve por fin el problema del grado de longitud?  La respuesta la encuentra el visitante en el Observatorio Real de Greenwich, y quien despeje el enigma no será ningún físico o astrónomo real sino un modesto maestro carpintero y relojero llamado John Harrison. 

A la edad de 22 años Harrison construye su primer reloj.  Dedica 60 años de su vida al problema de la medición precisa del tiempo.  Harrison parte de la idea de que el quid  [latinajo que significa "esencia" y se usa en inglés pero nunca en español] de la cuestión consiste en saber en todo momento que hora es en el puerto de matrícula para poder calcular la posición del barco en grados y minutos de longitud a partir de la diferencia entre esa hora y la hora a bordo determinada astronómicamente en el mismo momento.  Durante siglos nadie había podido fabricar un reloj capaz de medir la hora exacta en altamar independientemente de las fluctuaciones de la temperatura y el clima y sin que influyeran la humedad y los movimientos del barco.

John Harrison lo logró.  El Cronómetro de Marina No. 4, del tamaño de un reloj de bolsillo [aquí una segunda laguna en la narración] (…) el talento y la maestría de Harrison.  [Lo que falta podría no ser sino un par de palabras, como "que revela", "que demuestra" o "que atestigua".]  En la travesía de ensayo, efectuada en el año 1.761, el nuevo reloj sólo se desvía cinco segundos de la hora de Greenwich en 12 semanas de navegación.  En 1.884 se celebra en Washington una conferencia internacional en la que representantes de 26 naciones aceptan declarar que el meridiano de Greenwich como Meridiano Cero.  Con ello no hacen más que ratificar una práctica naval, pues una vez que el método de Harrison se hubo impuesto los cartógrafos de numerosos países empezaron a marcar cada vez más en los mapas oceánicos el Meridiano Cero justamente allí donde durante 200 años se había investigado las leyes de una navegación segura, o sea, en Greenwich, y hoy, como cada miércoles, desde hace 170 años, a las 13 horas en punto de Greenwich la bola roja cae de la torre del Observatorio [tercera laguna] (…) -ica a todos los capitanes que se disponen a zarpar para que sintonicen sus relojes de a bordo.  [ Lo que falta debe de ser una frase que termina así: "…ind-".]  Ya el capitán James Cook aplicaba el mismo principio básico que rige hasta el día de hoy.  Quien desée saber en el mar donde se encuentra su barco ha de saber primero que hora es en Greenwich […o, actualmente,  tener acceso al sistema G.P.S., el Global Positioning System o Sistema de Localización Planetario, que funciona con satélites (es el de los Estados Unidos, pero Europa y Rusia están preparando unos propios)]. 

   

                                                               La esfera roja habiendo caído                


A continuación se incluye, para complementar lo del  problema de la longitud, el texto íntegro de uno de los capítulos de un libro sobre la manera como se orientan los viajeros en los mares, el aire y el espacio exterior.  Dicho capítulo es un relato detallado de la búsqueda de una solución a ese problema.

"Patrimonio Mundial": La Isla de Gorée

 
Grabé éste otro episodio de "Patrimonio Mundial" unos tres meses antes del de Mojenyo Daro y el Gran Zimbabue, el 6 de enero del mismo año y en el mismo canal.  Es sobre la isla senegalesa de Gorée o Gorea, que desempeñó una función importante en el negocio de los esclavos africanos.  


                                                       Monumento de la Esclavitud en Gorée

Gorée: la isla fortaleza frente a la costa de Senegal.  En el siglo XV comenzó aquí la conquista económica del litoral occidental africano.

"Y la luz sobre el mar muy verde y azul/Y la luz sobre Gorée, sobre el Africa blanca y roja/Es bella, es triste, es Gorée donde se desangra mi corazón, mis corazones/La casa roja a la derecha, ladrillo sobre basalto, la casa roja del medio, pequeña entre dos abismos de sombra y luz (…) [aquí una palabra corta incomprensible que suena como "cinco"]/A la izquierda, al norte, el Fuerte d'Estré, color de sangre coagulada de angustia."

La cita pertenece a un poema de Léopold Sédar Senghor y describe las dos caras de Gorée.  [Fue poeta, el primer africano en ser elegido miembro de la Academia Francesa y el primer presidente de su país, cargo que ocupó durante dos decenios.]  Las hermosas fachadas dan testimonio de uno de los dos más tristes capítulos de la historia de Africa: el tráfico de esclavos.  Apenas unos cuatro quilómetros separan a Gorée del Archipiélago de Cabo Verde.  Navegantes portugueses descubrieron la entonces inhabitada isla en 1.444.  Inicialmente le dieron el nombre de Versiduche, más tarde la llamaron Palma y la utilizaron como escala en la búsqueda de una ruta marítima hacia la India.  La tribu de los bulofs [?], en tierra firme, la conocían como Bía [?].  La isla servía apenas como secadero de pescado.

Su excelente situación estratégica atrajo en poco tiempo a otros navegantes.  A fines del siglo XVI los holandeses se la apropiaron, erigieron sus fuertes Orange y Nassau, y le impusieron un nuevo nombre, Goode Reige [el narrador lo pronuncia como "gode reigue"], que en holandés significa "buen fondeadero".  Con el tiempo Goode Reige se transformó en Gorée.  Portugueses y holandeses se alternaron en el dominio de la isla hasta que en 1.677 fue conquistada por la flota francesa al mando del Conde d'Estré. 

El navegante francés fue recompensado póstumamente.  Esta fortaleza, construida 200 años después de su gesta, lleva el nombre de Fort Estré.  Inglaterra, que necesitaba la isla como cabeza de puente para su comercio con los países de la costa occidental africana, se la disputó a Francia.  En total, nueve veces se alternaron ambas potencias en el dominio de Gorée.

Sin el consentimiento de los reyes africanos en tierra firme, ni ingleses ni franceses hubieran podido sobrevivir en la isla: de tierra firme llegaban los suministros de alimentos, combustibles y agua.

Éste era el aspecto de una casa de comercio en el siglo XVIII.  En el piso superior [el segundo, con una galería a todo lo largo del frente] vivían los comerciantes, en la planta baja se almacenaba las mercancías.  Armas, algodón, telas y abalorios eran trocados por marfil, oro, cuero, maderas preciosas y plumas de avestruz, un comercio muy injusto.

El afán de lucro fue el motivo del más vergonzoso comercio de aquel tiempo: la trata de seres humanos.  Las plantaciones del Nuevo Mundo necesitaban mano de obra barata.  Gorée se convirtió en el punto de transbordo ideal en el envío de negros africanos a las Antillas.

Esta casa, llamada aún hoy Casa de los Esclavos, era uno de los innumerables establecimientos de los traficantes de esclavos en el siglo XVIII.  En esta mazmorra eran hacinados hasta 200 prisioneros, que esperaban aquí semanas enteras su transporte al Nuevo Mundo, hombres, mujeres y niños separados, los hombres incluso encadenados.  En los pisos superiores los tratantes y sus familias se entregaban a la vida muelle, servidos por esclavos escogidos.

                                                 Puerta Desde Donde No Se Regresa en Gorée

…pero las mansiones y las casas de esclavos no fueron privilegio exclusivo de los europeos: al paso de los siglos se fue formando una sociedad de mulatos acaudalados, vástagos de los europeos y sus esposas africanas.  Las siñares, voz derivada del portugués senhora ["señora", claro], eran mujeres muy hábiles en las lides del comercio, muchas de las cuales lograron amasar inmensas fortunas.  [Cfr.  las mujeres de Angcor] 

Aún hoy las descendientes de la siñares van vestidas en los días festivos con el opulento traje típico de aquella época, coronado por el sugestivo foulard du pain de sucre.  [Es un sombrero blanco de tela que parece envuelta y forma pliegues en espiral, terminando en una punta roma larga como una torre, algo como el remate de la cúpula de un templo oriental.]

Una de las más suntuosas mansiones de aquel tiempo, muy parecida a un barco [con un extremo como una proa], perteneció a la Siñare Victoria Alviz [?].  La hermosa Siñare Anquetín [?] logró incluso alcanzar prestigio literario gracias a los vínculos con el Caballero de Du Fleur [?], gobernador francés y escritor consagrado.  A él se debe esta breve descripción de Gorée: "Encontré aquí una deliciosa estancia: una montaña, una fuente, verdes árboles, aire puro."

A comienzos del siglo XIX la isla alcanzó su máximo esplendor, lo que le valió el nombre de Gorée la Feliz [cfr. Arabia Felix].  A sus atracaderos llegaban unos 1.200 barcos cada año.  Por toda la isla aparecieron nuevas oficinas comerciales.  En la pequeña isla de sólo 900 metros de longitud y 300 metros de ancho vivían 5 mil personas.

Se abolió la esclavitud.  El ocaso llegaría dramáticamente a fines del siglo XIX.  Implacables epidemias de fiebre amarilla diezmaron sobre todo a la población blanca.  El cólera, en cambio, causó una gran mortandad entre los habitantes africanos.  Poco después el comercio abandonó la isla, trasladándose a tierra firme, donde había surgido la bonanza del cacahuete [o "maní" (peanuts en inglés)].  El ocaso era irreversible.  La población descendió rápidamente.  En 1.910 vivían en la isla 1.300 personas, un año más tarde quedaban sólo 600 habitantes.  Las casas abandonadas estaban en ruina.  El mar rompió los muros de contención, que no fueron reparados.  El agua salada desintegró los cimientos.  Gorée estaba amenazada y lo sigue estando.

El ferry [transbordador] sigue siendo el cordón umbilical con la capital, Dacar [Dakar].  Lleva el nombre del personaje más famoso nacido en la isla en tiempos recientes: Blaise Diagne, el primer diputado del Senegal en el Parlamento francés.  El ferry lleva a los hombres a sus puestos de trabajo en la ciudad por las mañanas y recoge a los turistas, pero estos dejan sólo unas pocas monedas en los bares y tiendas de souvenirs [prendas de recuerdo], y por las noches abandonan de nuevo la isla, donde no hay un solo hotel que merezca ese nombre.

Esta situación va a cambiar pronto.  El antiguo palacio del gobernador, también llamado Palais (…) [nombre largo incomprensible de unas cuatro palabras, la última de las cuales suena como "Spatón"] está siendo renovado y habilitado para hotel de turismo, con lo que además se creará plazas de trabajo para los lugareños.  Se trata de un proyecto de gobierno senegalés en cooperación con la UNESCO.  También los viejos callejones, que fueron adoquinados con piedra de basalto en el siglo XIX, serán reconstruidos.  Las calles de la isla y la playa van a ser rellenados con arena, y el puerto rehabilitado.  Se trata de las primeras restauraciones emprendidas desde que en 1.978 se declaró a Gorée "patrimonio mundial" y se la incluyó en la lista de monumentos que la UNESCO considera dignos de ser preservados.  También el Fort Estré fue renovado y ahora alberga un museo.

Estos cañones de incalculable valor se oxidan en la arena.  Aún falta mucho por hacer…y echemos un vistazo a los principales proyectos.  Esta casa de comercio será renovada y convertida en un albergue juvenil.  Esta escuela, otrora famosa, será en el futuro un centro cultural.  Esta casa, que en otro tiempo perteneció a una siñare y hoy es un teatro al aire libre, figura en la lista de prioridades de los restauradores…también esta antigua casa de esclavos.  Los enormes costos no pueden ser cubiertos por el estado senegalés: se hace indispensable la ayuda internacional.  La restauración como tarea exclusiva del Estado es sólo una solución.  Igulamente importante es el fomento a la iniciativa privada de los adinerados propietarios de inmuebles, como se está haciendo aquí.

La mayor parte de la población de la isla vive apiñada como subarrendatarios en casas como esta.  Los propietarios viven en tierra firme y no tienen ningún interés en renovar las viviendas. Si se quiere sanear la isla hay que mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.  Gorée no puede convertirse en un museo muerto.

En Gorée viven hoy unas mil personas, 70 % de las cuales son niños y jóvenes.  Esta es ante todo su isla.  Todavía hoy los jóvenes tocan (…) [dos o tres palabras incomprensibles] los ritmos de los esclavos, los ritmos que estos, encerrados en las mazmorras, arrancaban a los tambores, expresando así su desesperación.  La historia de la isla aún late en la sangre de sus habitantes.  El futuro de Gorée como el símbolo monitorio de la historia africana y europea sólo estará asegurado cuando el futuro de esta gente esté asegurado.  Así lo prevé el plan de salvaguarda del gobierno de Senegal.  Gorée, símbolo de la diáspora negra, debe ser conservado para esta gente, para éste pueblo, para el Senegal, para todos nosotros.     


Viene ahora el tercer episodio del programa antedicho, que es sobre las edificaciones en el Parque de Greenwich, incluyendo el Observatorio Real, donde se hizo investigaciones que contribuyeron al progreso de la astronomía y la navegación.              


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ADVERTENCIA (17/5/15).  Lo de Mojenyo Daro (http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2013/09/patrimonio-mundial-mojenyo-daro-y-el.html) estaba antes de esto y de los dos temas anteriores (lo de la pitonisa y lo del nido), e inmediatamente después de lo del "Poderoso Continente", hasta que hace una semana saltó a la cabeza de la lista cuando actualicé lo de Mojenyo Daro, luego de percatarme de un defecto insignificante en el texto que me apresuré a corregir.  Es un problema ocasional que presenta el sistema Blogger de Google, muy molesto porque saca de contexto los temas y estos quedan fuera de lugar irremediablemente.          



             


El nido del macorá


Fue una entrevista a un lugareño de La Mojanera o La Mojana, un territorio en el centro y el sur de los departamentos colombianos de Sucre y Bolívar, que pertenecen a la región de la Costa Atlántica, en el norte del país, en el programa "Trópicos - La serie", del canal de televisión regional Telecaribe y del 2.007, reemitido por el Canal Capital, el canal local de Bogotá, la ciudad capital, en septiembre del 2.008, con repetición el 3 de octubre, cuando me asomé ya muy tarde y pude volver a ver apenas los últimos cuatro a cinco minutos. 

La Mojana o Mohana es la Madre del Agua, un espíritu que se aparece en forma humana para seducir y llevarse a los hombres, así como el Mohán se lleva a las mujeres.  Del Mohán se dice que es el alma en pena (o sea, del Purgatorio, o del plano astral inferior, en términos teosóficos) de un cacique indígena de la Era Colonial, que se siente atraído hacia las niñas.

Es una tierra de humedales que padece siempre inundaciones catastróficas en las temporadas de lluvias.  En el 2.004 se comenzó a discutir la idea de formar un nuevo departamento llamado La Mojana, con Magangué como capital, pero esa idea no ha "pegado". 

De Magangué se ha dicho que es "un pueblo sin Dios ni ley", dominado por La Gata, un personaje infame cuyo candidato a la alcaldía perdió en elecciones recientes ante el candidato del Partido Verde, un partido sin identidad definida que no tiene nada de verde y pretende robar el prestigio de los Verdes europeos, pero que nada hace por la Naturaleza.  El nuevo alcalde es un tránsfuga del P.D.A. o "Polo", el Polo Democrático Alternativo, y ex guerrillero del M-19, que creo recordar es de los que alegan que hay en el Polo quienes defienden el recurso a la violencia para lograr un cambio de régimen.  Es otro "camaleón".  El Polo está en una crisis interna severa porque su alcalde (de Bogotá) fue destituido por corrupción administrativa: robó a manos llenas, como su abuelo y su madre. 

El abuelo fue el General Gustavo Rojas Pinilla, dictador y demagogo anticomunista de la época del macartismo, o sea, nuestro Perón, y la madre nuestra Evita, sin la hermosura de ésta otra oportunista, pero ahora a la izquierda le pareció bien aliarse con los anapistas (los de la Anapo, la Alianza Nacional Popular fundada por el general).

La madre heredó el carácter violento del militar y en el famoso incidente de la Plaza de Toros, donde en la corrida anterior había sido abucheada y chiflada, mandó a sus matones camuflarse entre el público para luego lanzarse a apalear a todos con cachiporras, en una venganza que dejó ocho muertos y por lo menos un lisiado permanente, que era compañero de oficina de una tía mía.  Quedó cojo por el resto de su vida…pero se puede decir que cualquier aficionado a un espectáculo tan cruento tiene merecido eso y más.    

Es un cuento de nunca acabar y basta con agregar que el otro pueblucho miserable del que se dice lo mismo ("pueblo sin etc.") es el Puerto López de Carranza (en el depto. del Meta, en los Llanos Orientales), el Zar de las Esmeraldas y organizador de ejércitos de paramilitares, en lo que compite con el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, que con sus enormidades a cuestas deriva lentamente hacia los tribunales de la Corte Penal Internacional.  Es un país bárbaro, dejado de la Mano de Dios.  En el siglo XIX fueron 14 o 17 guerras civiles, según la fuente que se consulte, y la actual cumplió ya 65 años, porque se inició en el '48 con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, no en el '64, con la creación de las FARC-EP, como alegan los gobernantes, porque esa guerrilla marxista tiene sus antecedentes en la liberales que se formaron luego de lo del '48.

  

 

Entrevistador:  [No quedaron grabadas sus primeras palabras, que fueron algo como esto: "Yo no sé mucho de esto de los velorios, pero uno ve que la gente se ríe, que (…).]  Entonces, ¿esto es un irrespeto a la familia del muerto?

Lugareño:  No, no.  Esto es unaa…tradición que va allí en…en estos velorios porque ya esto es, como te digo, por ejemplo, acá es costumbre --¿ya?--, yyy…en el reclamo [luego explica que es eso] …eeel…que juega dominó, y el que echa el cuento….

E.:  En estos velorios, como lo he visto, hay mesa de dominó, cartas….

L.:  Cartas.

E.:  Es un evento social.

L.:  Sí, sí.  Es un evento.  Es como, comooo…una fiesta privada, se puede llamar porque…aunque no se puede colocar música, pero si fuera asíí, eso fueraa…hasta venta de…de…de…de fritos, de empanada…ponen también, porque a veces, tarde en la noche, la gente…pa'que acompañen…

E.:  Le da hambre.

L.:  Le da hambre, sí.  Ahí se forman pilitas de gente.  Ahíí…el uno cuenta cuentos del Tío Conejo, el otro cuenta dee…del tigre, y ahí, se va…¿con qué fin?   Acompañar…a los dolientes…en todaa…de noche, matan, que la vaca, el que tenga vaca, el que no, pues se friega.

E.:  También me enteré en los corrillos, aquí, de los…pasillos, y los comentarios, queee…parece ser que la viudaa…dee…Juan Chácara…no ha permitido la llegada de muchas…de las otras mujeres que él tenía.  Sólo he vistoo…una o dos…de las parejas que tenía…Juan Chácara anteriormente.

L.:  Sí, sí.  Es quee…actualmente él vivía con ella…y ella se hacía respetar…en los de ellos [queriendo decir, tal vez, "en la de ellos", en la casa de ellos], yyy…pero en las otras, pues es comoo…como dicen por ahí, una aventura…aunque sí él como que a'onde ponía el ojo…ponía el plomo…dice el dicho…yyy…aquí actualmente vivía con ella.

E.:  ¿A qué crees tú que se debee…ee…esa cantidad de hijos que tenía Juan Chácara?  ¿Quééé, o sea, que motivación…

L.:  Yyy…yo digo…

E.:  …pudo haber tenido una persona?

L.:  …yo digo que…quee…mm…mm…bueno, a veces me pregunto yo mismo…si es que tiene algún rezo [o sea, un maleficio], o tenía un rezo…porque, eso también existe, que el nido de macorá.

E.:  El nido del macorá.  ¿Qué es eso?

L.:  Eso es que lo…los venden por ahí los tipos que están en brujería…y se los dan a las personas que (…) [unas tres palabras incomprensibles], "Yo quiero tener esta mujer", "Deseo aquella mujer", entonces él… (…) [unas cinco palabras incomprensibles]…entonces esoo…usan un …perfume…y él se lo echa, y a la que él le diga el nombre de ella, pues…ahí mismo, se va tras la mujer, y yo creo que eso fue lo….  Hay otros compañeros que dicen que no, que es que él, la lengua de él eees…tenía una parla como el carajo, y a la que le hablara, hasta como que se le caía.   

E.:  ¡Cuarenta hijos!

L.:  Cuarenta hijos, con casi con 25 mujeres, oye.  [El comienzo de esta oración es incomprensible] (…) una como de seis meses. 

E.:  ¡De seis meses!

L.:  Tenía casi sesen-…casi cincuenti-…casi sesentipico, más o menos, y todavía…el tipo prendía bien, bien, con el "suiche" [o sea, el interruptor (del inglés switch)].

E.:  Acá entre nos: si se puede, antes de que me vaya me averiguas a ver si me puedo conseguir un poquito de ese…nido de macuá [así le dicen algunos]

L.:  Pe…

E.:  pájaro macuá.

L.:  Sí, sí, hay que hablar con la…viuda pa'ver si…si él dejó algo por ahí en la mochila que él usaba.

E.:  Por ejemplo.  Vamos a hacer esas….  ¿Me puedes narrar algo más de los velorios?  ¿Qué sucede en un velorio?  Cuéntame a ver.  ¿Quéé…qué vivencias has tenido tú en un velorio?

L.:  Bueno, en el velorio…cuando llegas, principalmente, los reclamos que hay en los velorios….

E.:  ¿Qué es un reclamo?

L.:  Sí, el reclamo es eso que el…se m-…muere…murió el compa'e Juan, entonces viene y…yyy…y le reclaman lo que él hizo.

E.:  O sea que el reclamo…es una narración…de los sucesos vividos por el finado.

L.:  Sí, señor.

E.:  Yo creo que un animal…le lloran a los animales también, o sea, estoy viendo unos cerditos.  Actúa un reclamo hacia un cerdo.

L.:  No, al cerdo, no.  Cerdo no.  A…ee…a las…las personas, las que mueren.  Por ejemplo, al cerdo no, ya quee…sí hay personas que dicen que "Yo te regalo un cerdo tal día".  Eso también lo tenemos.   

E.:  Hagamos un…hagamos un reclamo de esos.

L.:  [una o dos palabras incomprensibles] (…) asíí, por ejemplo, yoo…que venga y: "¡Aayy!  [Imita un llanto.]  ¿Te acuerdas, madre mía [más llanto], el puerquito aquel que te traí [sic] y tú lo engordaste, madre?  [Llanto]  ¡Lo vendiste y compraste un corte y unas babuchas, madre querida!"  [Llanto]  Así…son las cosas…que suceden…por aquí.  Claro, por acá, por los… municipios, y los barrios…más marginados, porque ya esto pa'l centro….    

E.:  No hay la seriedad, no hay la prosopopeya esa de los velorios de la ciudad…

L.:  No, no.

E.:  …donde todo es un rigor, un silencio, el llanto contenido.

L.:  Hayy…acá ess…

E.:  …manifestación total.

L.:  Sí, sí: total.  Esto es un cien por ciento diferente aquello a lo de acá.  Allá el que se murió (…) [una o dos palabras incomprensibles] y "chau bambino" y a partir gana'o [no conozco esa expresión], y aquí no.  Acá todavía viven.  Las babuchas de la difunta las guardan ahí…yyy…el que…las gallinas…"Esta es la guinda de mama [así: palabra grave, más bien que aguda].  Hay que cuidarla."  Hay muchas personas que no creen esto pero…es cierto.

[Quiso decir, claro, "guindal", el árbol de guinda, una frutica menuda como una cereza, con la misma forma y con una pepa como la de cereza, primero verde y luego verdosa amarillenta, que tiene un sabor agridulce intenso exquisito, que se da en tierra caliente y es el mejor recuerdo de mis años en la Costa Atlántica colombiana (Barranquilla), donde nací, me crié y viví hasta los 17 años, junto con el mamoncillo, el corozo, el martillo (planta acuática con pepas crujientes deliciosas), la verdolaga (maleza de hojitas suculentas que dan a las tortugas), la carimañola que conseguíamos todavía caliente a mitad de camino hacia Cartagena, creo que al pasar por Luruaco, la butifarra, la arep'e huevo, la alegría con coco y anís y la cocada de las palenqueras, el pan de yuca y la arropilla, y también probé los huevos de iguana, que con los primeros bocados son deliciosos, luego dan fastidio, y además es infame como les rajan el abdomen y las dejan así.  Fue mi etapa carnívora.]

E.:  ¿Y pueden interrumpir un reclamo…por alguna situación que esté sucediendo en el velorio?

L.:  Sí, sí, sí, en el velorio, y, yy…ya salen con otro lado.

E.:  ¿Cómo cuál?

L.:  Por ejemplo, ellas lloranal difunto: ¡Ayy, je, je, je, je!   ¡Te fuiste para siempre, viejo, jo, jo, jo, jo!  [Llanto simulado]  ¡Ay, viejo querido, jo, jo, jo, jo, jo, jo, jo!  ¡Oo, Guala [?]!  ¡Ve a repartirles el café, mija!  ¡Ve a repartirlo antes de que se enfríe, je, je, je, je, je, je!  ¡Yo me acuerdo, viejo mío, jo, jo, jo!  ¡Ay, viejito lindo, je, je, je, je, je!  ¡Cuando tú ibas a los fandangos y bailabas, padre mío, jo…!  ¡Torcías el ñanguito aquel como perro con gusanera [dog with the worms, "perro con gusanos", dicen en inglés], je, je, je, je, je!"  Porque era como que movía el ñango mm…el viejo…y así, sencillamente…. 

[La capacidad histriónica de ese campesino es sobresaliente.  Me hizo reir.  Debería tener su propio espectáculo en algún club nocturno.  Es de lo mejor que he visto en mis sesenta y un años de vida.]     

E.:  El ñango son las nalgas.

L.:  El ñango son las nalgas. 

E.:  Voy a estar muy pendiente, ahora, aquí, en lo que sucede en el velorio…ee…más tarde nos encontramos…espero que mee…respondas algunas otras inquietudes que tengo. 

L.:  Está bien.

E.:  Por lo pronto voy un momentico…a caminar por aquí a ver que más encuentro.

L.:  Digo, ¿por qué no te vas a echar el ojo a la…a la viuda?

E.:  ¡Noo, yo soy muy respetuoso!

L.:  Ajá, pero si se ofrece, pues, [unas dos a tres palabras incomprensibles] con ella.

E.:  Ahí lo pensamos.

L.:  ¿Quién quita?  [Expresión que es tanto como decir "¿quién puede asegurar que no puede pasar?"]

E.:  ¡Bueno!  Está bien.

L.:  Vaya con Dios.

 

Es gente del Caribe, que suaviza las eses y las convierte en jotas suaves (más bien que guturales) como se hace en esa región los hispanoparlantes (y los andaluces, que fueron quienes se establecieron ahí), pero esta vez no sustituí las eses por jotas como he hecho en casos anteriores.