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domingo, 21 de julio de 2013

El Mar de Bolivia (documental de la DIREMAR)


[Es un documental de la DIREMAR, la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (www.diremar.gob.bo), cuyo propósito es recuperar el territorio perdido por haberse atrevido la malhadada Bolivia a solicitar 10 centavos por quintal de salitre extraído para poder manejar una situación difícil luego de un desastre natural devastador, pérdida sufrida durante lo que podría llamar uno la Guerra de los Diez Centavos, para que quede clara la mezquindad chilena, pero que es conocida como la del Pacífico.



Fue exhibido en la segunda quincena de mayo por el programa El Espejo del Canal Capital, el canal regional del Distrito Capital de Bogotá.  Es un programa de una hora de duración dedicado a los cortometrajes y mediometrajes latinoamericanos.  El asunto lo presentaron en dos programas sucesivos, en momentos en que la antena comunal de mi edificio de apartamentos andaba un poco desajustada y la señal no era siempre buena, por lo que ocasionalmente resultaba difícil entender alguna palabra o frase, pero fue escaso lo que quedó poco claro.  Pudo ser por eso que inicialmente haya entendido decir "El mármol liviano" al presentador del programa  cuando dio el título del documental, siendo que es "El Mar de Bolivia" (tal vez dijo "el mar boliviano"), lo que me hizo reir.


En el primero del par de programas muestran el documental.  Eso lo repitieron luego por lo menos dos veces, y parece que antes y después de las pausas recortaron algo porque en mi grabación no aparecen cosas que consigné en mi Diario, como estas: 1) en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro se reanudó las negociaciones, Chile rechazó la propuesta boliviana y Pinochet exclamó que "¡Chile no se vende ni se transa!", 2) siendo presidente Jaime Paz Zamora, en la época de Alberto Fujimori, Perú otorgó a Bolivia una concesión en una playa, 3) otro problema fronterizo con Chile se relaciona con unas aguas termales subterraneas, 4) el Presidente Evo Morales, elegido en el 2.006, ha tenido que relacionarse con tres presidentes chilenos (Lagos, Michelle Bachelet y [el pinochetejo de] Piñera), 5) estableció una nueva constitución que menciona "el tema del mar", 6) cuando Chile alude a "la intangibilidad" del Tratado de 1.904 (no hay tratados "intangibles", inscritos en "mármol imborrable", como señalo, dando las razones, en un comentario intercalado) Bolivia responde que eso va en desmedro de otro estado, y 7) Bolivia nació en 1.825 con mar y 400 km. de costa.   

En el sitio de DIREMAR en la Red puede verse el documental, y su video es de un poco más de una hora, mientras que mi grabación es de apenas unos 40 minutos, porque no grabé un primer cuarto de hora en el que el señor embajador de Bolivia en Colombia lee un texto.  Seguramente en la versión original quien habla al comienzo es el Presidente Evo Morales Ayma.

No he podido asomarme al documental en dicho sitio porque lo que tengo en casa es una conexión lenta a la Red, a través de la línea telefónica fija, que impide hacer ciertas cosas, como ver videos, escuchar música, descargar archivos voluminosos --"pesados", dicen los expertos--,  y anexar a los mensajes de correo documentos pesados, por lo que para hacer todas esas cosas tengo que cargar con mi computador portátil pero un poco pesado e ir a sitios con conexión inalámbrica (WI-FI), que es toda una odisea, y cuando me anime a hacerlo podré actualizar estos comentarios, según lo que descubra.  Alguien me comentó que el problema podría ser mi módem, porque ahora los sitios en la Red tienen maneras de permitir descargas veloces sin necesidad de que el usuario tenga que recurrir a los dispositivos que las empresas telefónicas llegan a instalar cuando uno se inscribe en sus costosos planes de "banda ancha", pero en el mercado me costó mucho trabajo conseguir el que tengo y no he podido encontrar otros más veloces.

Espero que con todas esas explicaciones haya quedado eximido de toda responsabilidad por las falencias en mi transcripción que puedan incomodar al lector.  Además lo importante aquí resulta ser la buena fe con la que quiso uno contribuir a un proyecto de "irredentismo".

Un primer tema boliviano incluido aquí fue el de la transcripción titulada "¿De qué se ríen los bolivianos?" (15/12/12), que es un par de entrevistas de Radio Nederland, al escritor Ramón Rocha y a la humorista Jenny Serrano.]  

 

 
Combate Naval de Iquique

 

 

Para ningún país es tan preciada la costa como [para] Bolivia.  Para unos enriquece [?] el poder, para otros es un jirón de tierra, para los bolivianos un jirón de agua.  [Aquí no se entiende el comienzo de la oración, por la mala calidad del sonido] (…) [¿"delante de"?] nosotros, ahora está dentro de nosotros.

[Aparecen en pantalla sucesivamente estas cuatro frases o palabras: "Roberto Prudencio - DIREMAR - presentan - El Mar de Bolivia".]

Bolivia y el mar estuvieron siempre juntos, desde tiempos inmemoriales.  El Imperio Tiahuanacota desarrolló en su período expansivo por lo menos siete asentamientos humanos en el Valle de Azapa, en plena costa del Pacífico.  Por supuesto, el Imperio Incaico también, en el suroeste de sus dominios, llegó a copar regiones del norte de Chile, es decir, lo que hoy es territorio chileno usurpado a Bolivia. 

Durante el período colonial la [Real] Audiencia de Charcas tenía claramente bajo su dominio territorios de la costa oeste, es decir, litoral sobre el Océano Pacífico.  La Audiencia abarcaba desde el Río Loa, al norte de Chocopilla y al sur de Iquique, a los 21 grados [de latitud sur, claro], y el Río Salado en el sur, al sur de Taltal, y al norte del Valle de Copiapó, entre los grados 26 y 27.

Las Leyes IX y XII de la Recopilación de Indias establecen claramente esa jurisdicción de lo que a partir de 1.825 fue el Departamento de Potosí.  El propio conquistador de Chile, Pedro de Valdivia, expresaba en una carta a Carlos V en 1.550 que el paralelo 25 era el límite más al norte de su jurisdicción.  Chile nunca poseyó territorios más al norte del Valle de Copiapó.  Esto lo ratifican todos los mapas de América del Sur publicados en el mundo hasta 1.880.

En 1.826 Atacama era una provincia dependiente de la Prefectura de Potosí, con su capital en San Pedro de Atacama.  La evolución de la región culmina el 1º. de enero de 1.837, cuando se crea el Departamento del Litoral.  El Litoral se dividía en dos provincias: La Mar, capital Cobija, y Atacama,  capital San Pedro de Atacama.  La zona tenía una población superior a los 15 mil habitantes.  La superficie del Departamento del Litoral era aproximadamente 120 mil quilómetros cuadrados, con más de 400 quilómetros de costa. 

La razón del por que una región tan inhóspita como Atacama se convirtió en motivo de conflicto fue la evidencia de su gran riqueza, fundamentalmente guano y salitre, ambos utilizados para la fertilización de tierras.  [Por eso a la Guerra del Pacífico los historiadores teutones le dicen "Guerra del Salitre" (Salpeterkrieg).]  Así, la tierra más árida del mundo tenía en su seno la potencialidad para fecundar a otras tierras del planeta.

El guano es el excremento de las aves que viven en la zona: los pelícanos, los llamados guanay […y otras especies de aves marinas].  Millones de esas aves generaron durante miles de años los depósitos de guano más grandes del mundo, tanto en la región peruana como en la región boliviana.  En tanto, la evolución geológica de los desiertos de Atacama y de Tarapacá transformó masas de agua en inmensos salares.  La sal más frecuente era el nitrato de sodio, conocido vulgarmente como "salitre" o "caliche" [en realidad, nitrato de potasio (era menos frecuente el uso del de sodio para hacer pólvora)].  La potasa [carbonato de potasio] extraída de estas sales se usó para la fabricación de pólvora, y a partir de 1.830 como estimulante de la productividad agrícola que tuvo gran demanda en Europa.

[En los Estados Unidos, en el siglo XIX, también se elaboraba la pólvora con "guano", pero de murciélago, acumulado, como el de las aves marinas, en el transcurso de miles de años, pero en éste caso en cavernas, todas en los estados sureños, por lo que durante la Guerra Civil o de Secesión (1.861-65) fueron indispensables para los Confederados, que eran el bando rebelde, y antes de eso, para la guerra contra los ingleses.]

La tercera gran riqueza del litoral fue la plata, cuando en Caracoles se descubrió una gran veta, que produjo entonces más que el propio cerro rico de Potosí.

La primera confrontación viene tras la decisión visionaria del presidente boliviano Andrés de Santa Cruz  de hacer una confederación entre Bolivia y Perú.  [En Colombia a ese género de apellidos, de los que se dice son de los que adoptaron los judíos conversos en 1.492 en España, cuando se decretó su expulsión y muchos prefirieron salvar sus bienes terrenales renunciando a una cultura cinco veces milenaria (según el calendario hebreo, que se va acercando a los sies mil años), se los escribe como una sola palabra: Santacoloma, Santafé, Santacruz, Santamaría, Santocoloma y Santodomingo.  Coincidentemente, hace unos cuatro años, cuando topé con una ex compañera de escuela que no veía desde 1.968, ella, que es ahora judía mesiánica (es un grupo que combina el judaísmo con el cristianismo), me sorprendió informándome que mi primer apellido, Rey, está en la lista de los apellidos de los sefarditas que fueron obligados a convertirse, por estar entre la espada y la pared, y que por ende yo era un judío en el espíritu, y quiso entonces promover mi reconversión, pero el problema, con perdón de sus devotos sinceros, es que todas las tres religiones abrahámicas deforman la realidad, así que ni en el espíritu he podido sentirme judío.]  Su concreción, en 1.836, puso en alerta primero, y en guerra franca después, a Chile.  El chileno Diego Portales, en una célebre carta al General Blanco Encalada [más bien almirante (en la Guerra del Pacífico, casi medio siglo después, intervino el barco blindado chileno llamado Almirante Blanco Encalada)], decía: "La confederación debe desaparecer para siempre del escenario de América.  Ambos estados juntos, Bolivia y Perú, serán siempre más que Chile."

Ante la derrota del General Blanco Encalada [es notable esta coincidencia: la "encalada" de un muro lo deja blanco], éste retornó a su país gracias al perdón del Mariscal Andrés de Santa Cruz, quien con espíritu magnánimo permitió su vuelta con todas sus tropas y pertrechos logísticos, incluida la caballada, en virtud del Tratado de Paucarpata, el mismo que fue desconocido posteriormente por el gobierno chileno, enviando al General Bulnes en una nueva y porfiada incursión a territorios de la Confederación Peruboliviana en 1.838, derrotando a Andrés de Santa Cruz en Yungay a principios del año siguiente, eliminando así el sueño de la confederación y continuando con las inversiones chilenas.

En 1.842 y 1.866 las pretensiones chilenas se ven cada vez con más evidencia.  Diversos incidentes generados intencionalmente por Chile van a poner en debate y en discusión la soberanía sobre territorios claves [sic] como Mejillones.  La primera consecuencia es el funesto tratado del 10 de agosto de 1.866, por el cual se establece el límite fronterizo en el paralelo 24 y se decide que entre el paralelo 23 y [el] 25 las riquezas serán compartidas a mitades por ambos países.  Éste es el primer tratado donde Chile reconoce a Bolivia como país costero, aunque con esto Bolivia ha cedido de hecho dos grados de longitud de su territorio.

Bolivia inicialmente tuvo la iniciativa de plantear al Perú un pacto defensivo que no tuvo una acogida inmediata, por lo que en 1.873 es el Perú el más interesado en suscribirlo, buscando (…)-mente [incomprensible el comienzo del adverbio] un acercamiento con Bolivia, hasta conseguir efectivamente la firma del mismo en caso de agresión externa, en vista de las peligrosas proyecciones politicoestratégicas que suponían las amenazas chilenas, coyuntura en la que inclusive la Argentina insinuó acercamientos con Bolivia y el Perú de manera preventiva.

[En 1.993 estuve leyendo durante varias semanas periódicos extranjeros de países hispanohablantes en una biblioteca pública de Bogotá, la Luis Ángel Arango, principalmente de los del llamado "Cono Sur".  El único argentino que había era La Prensa, de Buenos Aires, microfilmado, que debía uno consultar sentado frente a la pantalla de una máquina lectora.  En el de febrero 10 de 1.992 aparecía esta carta de un lector, que titularon "El nombre de nuestro país":

El nombre de nuestro país está compuesto de un sustantivo y un adjetivo ("República" y "Argentina", respectivamente); en consecuencia, si se desea prescindir del primero, o sea, del sustantivo, el artículo "la" debe preceder al nombre de Argentina, es decir que lo correcto sería decir "la Argentina" y no "Argentina" a secas.

Idéntico temperamento habría que adoptar con las naciones que poseen un artículo en su denominación oficial, como por ejemplo la República Oriental del Uruguay, o la República del Paraguay, a las cuales debemos llamarlas [imparte una buena lección pero al mismo tiempo incurre aquí en el error común de usar un artículo que sobra, en éste caso adosado como sufijo: debe ser "llamar", a secas] "el Uruguay", "el Paraguay".

No ocurre lo mismo, en cambio, con la República de Nicaragua, o con la República Italiana, donde por no entrar en su nombre oficial ningún artículo, debemos llamarlas, a secas, "Nicaragua" e "Italia".

Tenía ya más de 40 años pero nunca había topado con esa explicación, ni volvió a suceder, por lo que pareció que se justificaba incluirla aquí.  Consigné también algunos asuntos relacionados con Bolivia, incluyendo lo del problema fronterizo, encontrados, uno en La Prensa, y los demás en El Mercurio, del que sí tenían ejemplares físicos, y empastados (semanario de Santiago de Chile, que tenía a un caricaturista que era buen dibujante, pero que se burlaba de manera infame de las víctimas de la dictadura), que agregaré al final de esta transcripción.]

Desde 1.842 varios empresarios --chilenos, franceses, brasileños, estadounidenses, ingleses--, están explotando las riquezas naturales del litoral boliviano en nuestro territorio.  Esta explotación es el origen de lo que posteriormente fue la Guerra del Pacífico.

En febrero de 1.878 el gobierno boliviano, dada la circunstancia económica grave que atraviesa el país, producto de un maremoto que determinó epidemias y hambruna, establece un gravamen de 10 centavos por quintal de salitre exportado a la empresa más importante de capital anglochileno, la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta [Nitrates and Railroad Company of Antofagasta].  La compañía se niega a pagar la compensación. 

La combinación de los intereses empresariales ingleses, la oligarquía chilena, la rapacidad para conseguir todos los recursos del litoral, conducen a éste desenlace inevitable.  Chile, haciendo honor al lema de su escudo, "Por la razón o la fuerza", invade Antofagasta el 14 de febrero de 1.879 con dos [barcos] blindados y una corbeta, sin previa declaratoria de guerra.  La escasa fuerza boliviana --menos de 200 hombres--, es fácilmente derrotada, y Antofagasta cae en manos chilenas.

[En Occidente, por ser éste el sucesor de Roma, se repite mucho lo de que pacta sunt servanda, el principio del derecho romano que significa tanto como "debe respetarse los pactos", y por eso Chile ha justificado siempre su condición de agresor en éste caso alegando que Bolivia violó lo acordado en 1.874 --que no aumentaría las regalías a las empresas chilenas en el siguiente cuarto de siglo--, y además un año después de lo de los 10 centavos/quintal se ordenó una subasta pública de los bienes de la empresa antedicha para cubrir la deuda que se había acumulado por haberse negarse a pagarlos, pero la duplicidad chilena fue notoria, como explica el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy en su ensayo titulado "La dramática historia de la Guerra del Pacífico (1879-1883) y de sus consecuencias para Bolivia" (hallado en connuestraamerica.blogspot.com): "Ocupados indemnes los ricos yacimientos de Tarapacá y Antofagasta, y gracias a su dominio del mar, el estado chileno reinició la extracción del salitre antes de concluir el primer año de la contienda [o sea, la Guerra del Pacífico].  La reanudación de las exportaciones permitió a Chile mejores condiciones para proseguir el enfrentamiento armado con sus vecinos, en particular gracias al establecimiento de un impuesto a las ventas de salitre, cuya implantación por Bolivia, en un monto muy inferior, había sido el argumento chileno para desatar la contienda."  Como si fuera poco, ninguna solidaridad mostró el gobierno chileno con su vecino recién debilitado por el susodicho desastre natural, que fue lo que hizo indispensable el nuevo impuesto de los 10 centavos.  Es un ejemplo que indica que todo tratado debe estar sujeto a revisión eventual, ya sea por los cambios en las circunstancias o por haber sido establecido en condiciones desfavorables (como la coacción física) para una de las partes.  En la disputa con Colombia, Nicaragua rechaza desde 1.980 la legitimidad del Tratado Esguerra-Bárcenas (1.928)  porque fue firmado estando el país invadido por tropas estadounidenses.]   

La noticia llega a La Paz el 25 de febrero y Bolivia comienza a prepararse para la defensa de su territorio.  El 23 de marzo se produce la Batalla de Calama.  Un destacamento chileno compuesto por más de 550 hombres ataca a los defensores bolivianos al mando de Ladislao Carrera.  Son apenas 135 patriotas.  Entre ellos está Eduardo Abaroa, que organiza la defensa en el Puente de Topánter, sobre el Río Loa.  La superioridad numérica chilena arrasa a los defensores.  Muchos están muertos, pero Abaroa, herido en la garganta, enfrentó a un contingente abrumadoramente superior de soldados de Chile.  Dispara y mantiene a raya a los atacantes hasta que se le acaba la munición.  Está débil y moribundo.  Los oficiales chilenos le intiman rendición, y Abaroa, convertido en un emblema [nacional], responde con la frase que lo llevó a la inmortalidad: "¡Que se rinda su abuela, carajo!"  Dos disparos le siegan la vida.

[Aquí hubo una primera pausa en el programa para hacer anuncios rutinarios, y lo señalo porque a veces en estas pausas es posible que quede recortado el documental.]

Tras la declaratoria oficial de guerra de Chile, el 5 de abril del '79, Perú entra en la guerra.  Al carecer Bolivia de flota marítima, todo el peso de la guerra en el mar recae sobre la flota peruana, comandada por [el Almirante] Miguel [María] Grau [Seminario], quien al mando del vapor Huáscar se convertiría en uno de los grandes héroes de la Guerra del Pacífico.  Su mayor éxito, el 21 de mayo, en la rada de Iquique : el hundimiento del buque chileno Esmeralda.  El Huáscar se da el lujo de bombardear más de un puerto chileno.

Finalmente el 8 de octubre Chile decide darle la guerra total.  Cinco naves chilenas rodean al pequeño y heróico monitor peruano.  El lugar: [Punta (de)] Angamos, cerca de la Bahía de Mejillones […y de Antofagasta (es el extremo de la Península de Mejillones)].  Rodeado por los barcos chilenos, varios proyectiles impactan contra el vapor, que se incendia.  Un cañonazo chileno perfora el casco y mata a Miguel Grau, que vuela en pedazos.  144 marineros mueren en combate.  [Cfr. las palabras del himno nacional colombiano, un poco ridículas, como de poetastro, refiriéndose a la muerte de Antonio Ricaurte en 1.814 durante una explosión que él mismo provocó en un depósito de pólvora, viendo que iba a ser tomado por las tropas realistas: "(…) en átomos volando."]. 

El primer ataque sobre el territorio peruano se da en Pisagua.  Las tropas aliadas, compuestas por tres destacamentos bolivianos y uno peruano, con el agua en la cintura, defienden heróicamente la zona, hasta que finalmente son derrotadas y es tomada la Punta de Rieles [?], estratégica para el avance chileno sobre el territorio de Perú. 

Los aliados deciden de mutuo acuerdo que el Presidente Mariano Ignacio Prado va a ser el comandante en jefe de las operaciones militares.  Pasa [¿o Prado?] se traslada a Arica y después de varios meses mueve a su ejército a Iquique para reforzar a las tropas aliadas comandadas por Buendía.  Más de 2 mil hombres comienzan a marchar bajo el sol abrasador con muy poco agua en condiciones desfavorables.

Detenido el ejército en un punto denominado Camarones, enfrenta una decisión importante: continuar para entrar en batalla o volver a Arica.  Obedeciendo instrucciones del presidente del Perú, Mariano Ignacio Prado, los oficiales [un primer nombre incomprensible] (…), Eliodoro Camacho e Ignacio Ceballos deciden la contramarcha.  Soldados bolivianos y peruanos arremeten contra chilenos parapetados en las Alturas de San Francisco, y a pesar de su heróico ataque, en el que se destaca el Regimiento Illimani [pronunciado como si tuviera letra ele en vez de letra elle], se ven forzados a la retirada.

El 27 de noviembre, en Tarapacá, el saldo del ejército boliviano aliado, conducido por Buendía, enfrenta un ataque de casi 4 mil soldados chilenos.  Las tropas aliadas, conducidas con celeridad [¿o "serenidad"?] e inteligencia, tienen éxito esta vez, y tras el [¿o "un"?] furioso combate, sobre todo en la quebrada próxima al pueblo, dejan un [otra palabra incomprensible] (…) de más de 500 muertos en el ejército chileno.  Es el triunfo militar más importante del ejército aliado peruboliviano.

Al comenzar diciembre del '79 se produce el ataque boliviano a Candillo [?] liderizado por el jefe del pequeño destacamento de [nombre incomprensible] (…), [otro] (…).  También [?] estaban Mariano Godoy [?] y Mariano Palacios.  En el Desfiladero de Candillo derrotan a dos regimientos chilenos dejando más de un centenar de bajas, entre muertos, heridos y prisioneros.

En el ínterin se produ- [aquí, un defecto en el sonido de la copia del documental que deja una laguna] (…) e ida [¿o "ira"?] de Daza [es decir, Hilarión Daza, que fue presidente de Bolivia].  La retirada de Camarones va a significar el fin de su presidencia.  Mientras tanto en el Perú se hace cargo de la presidencia Nicolás de Piérola.

El momento decisivo que va a sellar la suerte de Bolivia es la Batalla del Alto de la Alianza.  Ahí está como comandante en jefe de las tropas aliadas el general boliviano Narciso Campero.  La zona está próxima a la ciudad de Tacna.  La batalla se inicia el 26 de mayo de 1.880.  Chile ha preparado [a] 19 mil hombres para tomar la ciudad al mando de Manuel Baquedano.  Las fuerzas aliadas son solamente 12 mil efectivos.  Entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde se combate fieramente.  El episodio más destacado: la intervención heróica de los Colorados [los integrantes del Batallón Colorados] de Bolivia, que cargan para reforzar la debilidad a la izquierda de [el Coronel] Camacho.  El empuje de los Colorados representó un fuerte avance aliado que hizo retroceder a la división chilena y resistió con entereza a la carga de caballería de Yalar.  Allí estuvieron [el Coronel] Felipe Ravelo, Bustillo, González y otros jefes bolivianos.  Fue el último momento en que se pudo pensar en una victoria aliada.

Chile había mantenido en reserva una división y casi toda su caballería, que inicia el ataque final al comenzar la tarde, desmoronando la defensa aliada.  Más de 5 mil muertos y heridos de ambos bandos quedaron regados en el campo de batalla [¡¡!!].  Los destacamentos Murillo y Zapadores de Bolivia y Tacna de Perú fueron la última resistencia.  Tacna cae en manos de Chile al finalizar la tarde de ese 26 de mayo.  La agotadora caminata de los días anteriores a la batalla fue determinante para dejar a los soldados bolivianos agotados, sedientos sin resto [?] físico suficiente para las horas durísimas de combate que tuvieron que enfrentar.

De esa manera el ejército boliviano diezmado se retira de la Guerra del Pacífico tras la Batalla del Alto de la Alianza, donde deja y entrega absolutamente todo el esfuerzo del [sic] que es capaz de dar, defendiendo el territorio aliado que no era el suyo propio.  Las cifras son dramáticas.  El historiador Roberto Querejazo Cargo [?] afirma que el [otro asunto gramatical, parecido al anterior: es un error común anteponer ese artículo a una cifra de porcentaje, y es un error porque se trata de puntos porcentuales] 80 por ciento del total de combatientes del Batallón Sucre muere, dejando 78 heridos.  María Luisa Ceballos Villegas, según archivos numéricos, afirma que del total de 1.200 hombres distribuidos en los diferentes batallones y escuadrones que combaten en la batalla cae el 80 por ciento, entre cuyas bajas se contaban […y aquí otro error gramatical frecuente: debe ser "contaba" porque con sujeto indefinido se conjuga en la tercera persona del singular] también a prominentes jefes bolivianos y peruanos, pereciendo alrededor del 80 por ciento de la oficialidad joven.  [Podría llamársela entonces la Batalla de los 80 Puntos Porcentuales.]    

La guerra duró todavía varios años, hasta 1.883.  Chile ocupó por mucho tiempo [fueron unos dos años] territorio peruano en la propia capital de Perú: Lima.  [Los soldados chilenos se divirtieron mucho saqueándola e incendiándola, y también ardió la Biblioteca Nacional.  Fueron destruidos muchos libros valiosos.  Esto hace pensar en el incendio de la Biblioteca de Alejandría, que atribuyen a las tropas de Julio César, y el de la de Pérgamo, las hogueras en las que los nazis quemaban libros en las calles y los varios millones de libros de las bodegas de la Editorial Quimantú que la dictadura chilena mandó destruir.  La presencia siniestra de esa gente sigue sintiéndose en Chile, como queda revelado en la transcripción titulada "¿De qué se ríen los chilenos?" agregada aquí hace 8 meses, el 21 de noviembre del año pasado.]  Bolivia, tras la Guerra del Pacífico, quedó cercenada en lo más importante de su acceso al mundo, el litoral, hasta entonces libre y soberano, 120 quilómetros cuadrados perdidos y más de 400 quilómetros de costa cercenadas a la patria.

En octubre de 1.880 se propugna la primera reunión en busca de la paz.  Reunidos en la goleta norteamericana Lakawanna [obviamente un nombre tomado de algún idioma amerindio, como en el caso de tantos lugares geográficos en los Estados Unidos: estados, ríos, lagos, pantanos…], representantes de Chile, Perú y Bolivia no pueden llegar a un acuerdo.  Chile habla duro y claro: quiere la cesión de los territorios de Perú y Bolivia al sur de Camarones, 20 millones de pesos de pago compensatorio  y ruptura definitiva de la alianza peruboliviana.  Chile propone cederle [otra vez el artículo sobrante como sufijo] a Bolivia Tacna y Arica para colocar al país en contra del Perú.  Es una propuesta que Bolivia no acepta, haciendo honor a los lazos de amistad con el Perú. 

[Las indemnizaciones de guerra impuestas a Alemania luego de la I Guerra Mundial la llevaron a una situación económica hiperinflacionaria catastrófica que contribuyó al auge del nacionalsocialismo e hizo inevitable la próxima guerra, pero en la anterior había sido la parte agresora, como lo había sido Chile en la del Pacífico, y azuzó a Turquía tan insistentemente que la convenció de que era indispensable y urgente el exterminio de los armenios, como queda explicado en Ambassador Morgenthau's Story, el libro autobiográfico de quien fue embajador de los Estados Unidos en Turquía al comienzo de la guerra y trató de salvar del genocidio a muchos.]

En 1.884 se firma el Pacto de Tregua, en el cual, de forma deliberada, Chile impuso un asfixiante régimen aduanero al comercio boliviano que va a prolongarse por 20 largos años.  En ese momento la economía boliviana comenzó a sentir los efectos del enclaustramiento geográfico agravado con el dogal aduanero impuesto en Arica, que a la postre se convirtió en el principal medio de presión para hacer que Bolivia reconozca el dominio de Chile sobre el territorio ocupado.

En el gobierno de Mariano Baptista [sic] se firma el tratado del 18 de mayo de 1.895.  Se cierra una puerta y se abre otra [lo dice Don Quijote (1ª. Parte, cap. XXI): "Donde una puerta se cierra, otra se abre."]: Bolivia reconoce la soberanía territorial de Chile sobre los territorios ocupados, Chile se compromete a darle [asoma nuevamente el artículo-sufijo sobrante] a Bolivia un puerto en el Pacífico.  Chile terminó archivando el tratado.

La prepotencia de los invasores se refleja claramente en la nota del embajador chileno Abraham König [en alemán "rey" es König (en ese idioma a todos los sustantivos se los escribe con mayúscula inicial), apellido muy adecuado para un individuo con la arrogancia insolente y homicida de un nazi], que en 1.900 le [se repite el artículo supernumerario, pero ahora sí autónomo, más bien que como sufijo] escribe al canciller boliviano: "Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título que Alemania [sí, y como lo hizo su venerada Alemania, eso le imparte toda la legitimidad] anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena.  Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones.  [Eso evoca el dicho infame de que Might makes right, que significa tanto como que la fuerza física justifica y da la razón, que es la lógica del "matón de patio interior",  la descripción de sí mismo en su juventud que dio Vladimir Putin, ex coronel de la KGB y ahora dictador de todas las Rusias, que manda encarcelar a quien le incomoda y manda matar a los periodistas que denuncian sus fechorías.]  Que el litoral es rico, eso ya lo sabíamos.  Lo guardamos porque vale.  Bolivia fue vencida, no tenía con que pagar y entregó el litoral.  Es una entrega indefinida, por tiempo indefinido.  Chile no debe nada.  No está obligado a nada."  Esa, la brutalidad de Santiago.

[Otra versión del pasaje, con frases adicionales: "Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con que los Estados Unidos de la América del Norte han tomado a Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones (…).   En consecuencia (…) las bases de paz propuestas y aceptadas por mi país y que importan grandes concesiones a Bolivia deben considerarse, no sólo como equitativas, sino como generosas.”]

El despojo del litoral boliviano fue grandemente rentable para Chile.  En ese territorio explotó guano, salitre, plata, y principalmente en Chuquicamata, el cobre.  De hecho, tan extraordinaria mina descubierta años después significó, y significa incluso en la actualidad, la fuente de los mayores ingresos en divisas que obtuvo y obtiene Chile al poseer en antiguo territorio boliviano usurpado la mina más rica de cobre a nivel mundial, lo que alguna vez llevó a decir al Presidente Salvador Allende que "el cobre es el sueldo de Chile", además de otras riquezas, como salares, minas de plata, que se encontraban en el lugar que fue boliviano.

El tratado impuesto a Bolivia en 1.904, en el gobierno liberal de Ismael Montes, plantea básicamente, a cambio del reconocimiento del dominio de Chile sobre el territorio boliviano, una compensación económica, la construcción de un ferrocarril entre Arica y La Paz y el libre tránsito por todos los puertos de Chile a favor de las mercancías de importación y exportación de Bolivia.

La firma del Tratado de 1.904 es producto del oneroso Pacto de Tregua de 1.884, que establecía un control arbitrario de todas las aduanas y puestos [?] bolivianos por parte de Chile, y encima un costo adicional que Bolivia tenía que pagar por sus ingresos aduaneros a Chile, además de las compensaciones de guerra, un tratado firmado literalmente con la pistola en la cabeza, y no tiene otra validez que la fuerza de quien la impone, porque está en posesión del territorio, porque tiene el poder militar y porque lo ha arrebatado de manera arbitraria, pero no sólo eso: el tratado además fue incumplido continua y repetidamente por Chile.

Para empezar, el tema del libre tránsito es altamente cuestionable.  En 1.933 Chile obstruyó el tránsito libre de armas durante el conflicto político entre Bolivia y Paraguay.  Así también, en 1.953, cuando Bolivia nacionalizó las minas, las autoridades de Chile embargaron implementos, insumos y equipos de trabajo que se encontraban en tránsito por territorio chileno hacia las minas bolivianas.

La privatización de los puertos, realizada a principios de la primera década de éste siglo, genera una vulneración al tratado y a dos de sus acuerdos complementarios, suscritos en 1.912 y en 1.937, porque además de haber provocado un incremento en la interrupción de los servicios portuarios establece costos adicionales a los ya existentes para el almacenaje, [palabra incomprensible que suena como "tranvío"] (…), manipuleo, estiba y consolidación de las mercaderías bolivianas de importación y exportación.  El tratado establece sin límite alguno el libre tránsito por cualquier puerto chileno.  Sin embargo Chile ha aceptado que esto se aplique sólo a los puertos de Antofagasta y Arica, y actualmente a Iquique.

Por si fuera poco, el ferrocarril Arica-La Paz, cuya construcción fue acordada en ese mismo tratado, permanece paralizado [desde] hace ya casi una década, lo cual representa nada menos que una flagrante violación de parte de Chile a la Convención de 1.905, que reglamenta su funcionamiento y que en su Artículo 12 establece la obligación de "asegurar el libre tráfico del ferrocarril a perpetuidad".

El enclaustramiento geográfico de Bolivia, por el cercenamiento que hizo Chile en la Guerra del Pacífico, impide al país estar integrado en la Cuenca del Pacífico, la más dinámica en la economía mundial en el siglo XXI.  No le permite a Bolivia la explotación legítima de recursos marítímos en todos los ámbitos: tanto en la explotación comercial como, sobre todo, en la biodiversidad, y la posibilidad de uso y explotación de recursos marinos.

Un cálculo comparativo del crecimiento "estándar" [uno de los anglicismos más horrorosos, derivado de standard (debió decirse algo como "del crecimiento del PIB que se toma como modelo")] del producto interno bruto [el valor total de los bienes producidos y los servicios prestados en un año de actividad económica de un país] de Bolivia enclaustrada y la potencialidad de una Bolivia con acceso libre, útil y soberano al Pacífico establece, de acuerdo al Instituto de Estudios Avanzados de Viena, un promedio de un punto y medio del PIB que decrece anualmente por no tener Bolivia acceso al mar.

Desde 1.910 Bolivia marcó una línea permanente de reintegración, con muy pocas variantes a lo largo del tiempo.  Poco a poco fue acuñándose el concepto de que todo escenario era propicio: el bilateral, el trilateral y el multilateral. 

El 22 de abril de 1.910 el canciller de Bolivia, Daniel Sánchez Bustamante, hace una propuesta formal a los gobiernos de Chile y Perú.  La propuesta se resume en dos puntos: que Chile y Perú dejen de tener frontera común como ocurrió antes de la Guerra del Pacífico, en que [mejor "cuando"] el territorio boliviano interrumpía esa frontera con más de 400 quilómetros, y que Tacna y Arica, en parte o en su totalidad, pasen a ser propiedad de Bolivia y se conviertan en sus puertos naturales de salida, considerando la gran costa tanto peruana como chilena.

El memorándum de Sánchez Bustamante cayó como una bomba en Santiago, que respondió rápidamente sobre "la imposibilidad de su aplicación" y propuso, irónicamente, que la solución era una confederación entre Chile y Bolivia, en buen romance, la absorción de Bolivia por parte de Chile.  Perú respondió con simpatía y cautela, pero ya sobre la base de la respuesta negativa chilena.

Comenzaba así un largo camino de reintegración que tuvo consistencia a lo largo del tiempo.  Bolivia requirió ante la Liga de las Naciones [la entidad antecesora de la ONU] pidiendo la revisión del Tratado de 1.904.  Fin: demandar el tratado.

En 1.923 Ricardo Jaimes Freyre, ministro plenipotenciario de Bolivia en Santiago [también poeta, y uno de los creadores del modernismo], propuso nuevamente ante Chile la revisión del Tratado de 1.904 para generar la posibilidad de que Bolivia vuelva a un acceso soberano al mar.  La respuesta chilena fue que era posible la disposición de una recuperación de un acceso al mar sin necesidad de revisar el Tratado de 1.904.  [Méjico se caracteriza por la costumbre de incorporar literatos conocidos a su cuerpo diplomático.]

Quien fuera presidente de Chile, Domingo Santa María [inició su período presidencial en 1.881], había señalado que no podía asfixiarse a Bolivia, y que tenía que entregársele una salida libre y soberana al Océano Pacífico.  Sobre esa base el Secretario de Estado de los Estados Unidos [cargo oficial equivalente al de Ministro de Relaciones Exteriores, que también llaman a veces "canciller"], Frank Kellog, propuso el 30 de noviembre de 1.926 que el territorio de Tacna y Arica fuera cedida a Bolivia y que Bolivia pagase por ello una indemnización a Chile y Perú. Chile entonces mostró una buena disposición para otorgar una faja de territorio y un puerto a Bolivia.  Perú, en cambio, dijo que los pactos existentes entre Chile y Perú no contemplan la intervención de una tercera potencia en el arreglo de una controversia.  Esto cerró las posibilidades de que la Propuesta Kellog fuese considerada en serio.

El 3 de junio de 1.929 Chile y Perú suscriben el Tratado de Lima, en el cual le [el artículo que sobra] ponen un gigantesco candado a la legítima demanda de reintegración marítima de Bolivia.  Ambos países llegan a un acuerdo --Tacna queda en propiedad del Perú y Arica queda en propiedad de Chile de manera definitiva--, pero lo importante era el protocolo complementario que abría una profunda herida a Bolivia.  "Los gobiernos de Chile y Perú…", establecía el protocolo, "…no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia…", obviamente Bolivia, "…la totalidad o parte de los territorios que en conformidad al tratado quedan bajo su respectiva soberanía."   Esta disposición se convirtió en el principal obstáculo de todos los intentos bolivianos de llegar a un acuerdo con Chile para un acceso soberano al mar.  [El pasaje completo: “Los gobiernos de Perú y de Chile no podrán sin previo acuerdo entre ellos ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que en conformidad al tratado de esta misma fecha quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir a través de ellos nuevas líneas férreas internacionales”.]

[Aquí hicieron una segunda pausa en el programa.]

Entre 1.947 y 1.950, en los gobiernos de Hertzog [pronunciado como "Jértsog"] y Urriolagoitia [un par de presidentes bolivianos sucesivos] el Embajador Alberto Ostria [?] Gutiérrez inicia una de las negociaciones más importantes entre Bolivia y Chile, que se convirtió en el eje de la lógica que Bolivia siguió a lo largo de los años sucesivos en el tema de su reintegración .  Para 1.948 la idea no oficial era que el gobierno de Chile cedería a Bolivia una faja de territorio al norte de la ciudad de Arica hasta la actual frontera con el Perú, en una extensión que incluya el ferrocarril de Arica-La Paz y sobre la base de que en dicha faja exista una porción de costa apropiada. 

En marzo de 1.952 el gobierno de Bolivia, presidido por [el General] Hugo Ballivián [Rojas, jefe de la junta militar que gobernó del '51 al '52], decide la repatriación de los restos de nuestro máximo héroe en la Guerra del Pacífico: Eduardo Abaroa.  [Se ve la escena de una ceremonia con desfile militar, y esta leyenda: "Ejército chileno rinde honores a Abaroa -- Arica, 1.952".]  Por ello se trató de actos de gran importancia a lo largo de todo el trayecto de retorno de los restos, desde su entrada a la frontera boliviana.  Abaroa (y todo lo que simbolizaba) es recibido con solemnidad en la ciudad de La Paz el 23 de marzo de 1.952. 

En 1.961, mientras Chile se preparaba para desviar el curso natural del Río Lauca, el gobierno [del Palacio] de La Moneda [el palacio presidencial chileno, que fue atacado por aviones caza  12 años después, como si hubiera sido una fortaleza, el 11 de septiembre de 1.973] hizo llegar al Palacio Quemado [el palacio presidencial boliviano] un documento que sería bautizado como "Memorándum Truco", en referencia al embajador chileno que lo entregó.  En su texto se ratificaba la vigencia de las notas de 1.950, en las que Chile se había comprometido a negociar una salida soberana de Bolivia al mar y a no recibir por ello compensaciones territoriales, pero lejos de significar un intento por reactivar las negociaciones de 1.950 el propósito más pareció estar dirigido a distraer la atención de los bolivianos, mientras al mismo tiempo Chile procedía al desvío unilateral del río internacional Lauca, que finalmente se concreta el el 15 de abril de 1.962.  El Lauca es un río internacional cuyo curso superior se encuentra en Chile, y el inferior en territorio boliviano.  Chile decidió la canalización de las aguas del río para poder regar vastas zonas del norte de su territorio.

El gobierno de Bolivia había reclamado insistentemente a través de su embajador en Santiago, Germán Monroy Bloch [?].  La respuesta fue categórica: "Usaremos esas aguas cuando lo veamos conveniente", afirma en una nota el canciller chileno Carlos Martínez Sotomayor.  El gobierno boliviano protesta frente al gobierno de Alessandri.  El Canciller Telman [?] Belarde [?] envía una comunicación de protesta a la Organización de Estados Americanos por lo que considera una agresión.  La OEA se limitó a hacer un llamado "amistoso" [agrego comillas porque el narrador lo dice con entonación  burlona y sarcástica] para que Bolivia y Chile acudan a medios de solución pacífica [tal vez mejor decir "pacíficos"]. 

Por esa razón, en 1.962 Bolivia suspende su asistencia a la OEA y a todos los organismos del sistema, manifestando que había una clara "ineficiencia" [otra vez hace énfasis el narrador, esta vez insinuando que se está citando textualmente] por parte de esa estructura.  Ante la acción chilena y la ineficacia de la OEA, Bolivia decide romper relaciones diplomáticas con Chile el 15 de abril de 1.962.

La ruptura de relaciones permitió a Bolivia dejar sentado ante la comunidad internacional que había un  problema pendiente.  Más allá del tema del Lauca estaba el tema de la reintegración marítima.  A partir de entonces la reanudación de relaciones diplomáticas estuvo siempre condicionada a la solución del problema marítimo.

Se produce una coincidencia ideológica a mediados de los años 70 entre los gobiernos de Chile y Bolivia.  Están al mando dos dictadores: Augusto Pinochet y Hugo Bánzer.  Pinochet está viviendo un momento de fuerte aislamiento internacional.  La condena mundial a su gobierno ha dejado a Santiago totalmente aislado.  Por esa razón Chile piensa que un acercamiento con Bolivia puede generar un cambio en la opinión suramericana e internacional.  En ocasión de la toma de posesión del Presidente Geisel en Brasilia se produce una reunión informal entre Pinochet y Bánzer.

[Aparece ahora un Bánzer envejecido hablando:]  "Para mí…luego [a sus primeras palabras se las escucha mal y pueden no ser esas] le [el artículo innecesario] dije al Presidente Pinochet que…mm…ya que los políticos, los civiles no habían podido, hasta esa fecha, avanzar nada en nuestro problema marítimo, que…tenía todo el deseo de que…doj militárej [sic] pudieran entenderse."  [Suaviza las eses ocasionalmente, en una entonación intermedia entre la del interiorano y el costeño/caribeño, y se las representa aquí como jotas suaves (más bien que las guturales tan fastidiosas del chapetón interiorano, que son como el carraspeo del que se prepara para escupir en público como si estuviera en el baño de su casa).]

Poco después Pinochet propone una reunión formal con Bánzer en la frontera con ambas naciones.  Va a producirse en Charaña, en el más desolado altiplano, a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar.  El 8 de febrero de 1.975 se encontraron en Charaña, en la línea férrea, en un vagón de ferrocarril, los presidentes de Bolivia y Chile.  Las consecuencias inmediatas de éste encuentro, conocido como "el
Abrazo de Charaña", fueron la reanudación oficial de relaciones diplomáticas, que estaban interrumpidas durante 12 años, 9 meses y 6 días, y un documento que decía: "(…) continuar el diálogo para buscar formas de solución a temas como el relativo a la mediterraneidad que afecta a Bolivia, dentro de recíprocas conveniencias."

[Habla Bánzer otra vez:]  "Nosotros..ee…creyentes en una buena fe, una buena disposición, de que…e…reejtableciendo laj relaciónej diplomáticaj podríamos haber avanzado maj rápidamente.  Puej no fue así." 

En agosto de 1.975, coincidiendo con el sesquicentenario de la fundación de la república, Bolivia presenta formalmente su propuesta de solución al gobierno de Chile.  Se recuperan [debe ser "recupera" por la razón ya dada] las ideas básicas de los acuerdos frustrados de 1.950: la cesión a Bolivia de una costa marítima con soberanía, y que esté unida al territorio boliviano por una franja territorial igualmente soberana, la adopción de un régimen de autonomía para las operaciones de comercio exterior en el puerto de Arica y eventualmente la cesión de un enclave al país.

[Bánzer:]  "…pero no propusímoj ningún trueque.  Propusímoj compensaciones no territoriales.  Pensábamoj que podíamoj ejtablecer un polo de desarrollo [económico] inclusive tripartito entre Bolivia, Chile y Perú."

Un conocimiento mínimo de la postura geopolítica de Pinochet, incluso antes de ser presidente, podía haber hecho adivinar la imposibilidad de encontrar una solución con el dictador chileno.  Pinochet había sostenido siempre que Bolivia nunca había tenido derechos reales sobre las costas de Atacama, en el Océano Pacífico, y era un fervoroso defensor de los derechos de conquista, obtenidos a través del triunfo en la guerra de 1.879.

Muy pronto Chile puso en jaque al Presidente Bánzer.  La contrapropuesta fue "canje de territorios por una superficie equivalente a la que Chile cedería en el corredor de acceso al océano y su correspondiente mar territorial".  Era, y Chile lo sabía, una píldora que Bolivia no podía tragarse.  [Aparece un titular de prensa del diario Presencia: "Chile pide compensación de 3.000 km2".]  La opinión pública boliviana se estrelló frontalmente contra esa posibilidad y descalificó a Bánzer en la negociación, imposibilitando un  avance que pudiera contar con un respaldo de la nación.

El 19 de noviembre de 1.976 Perú propuso la aceptación de la soberanía boliviana hasta algo más de un quilómetro antes de la propia costa.  A partir de ese espacio planteaba establecer en Arica un área territorial bajo soberanía compartida de Perú, Bolivia y Chile situada al sur de la frontera peruanochilena, entre la Línea de la Concordia [en la frontera entre Chile y Perú], la Carretera Panamericana y el casco norte de la ciudad de Arica.  Con el paso de los meses las relaciones se fueron enrareciendo progresivamente y Bolivia se dio cuenta de que el tema de la compensación territorial hacía inviable cualquier salida.  El 17 de marzo de 1.978 el canciller boliviano Óscar Arriázola comunicaba oficialmente a la cancillería de Chile la ruptura de relaciones diplomáticas.

La lección de Charaña es, sin embargo, que la solución al enclaustramiento boliviano pasa necesariamente por la consideración de una franja lindante con la frontera actual entre Chile y Perú que nos permita un acceso libre y soberano al Océano Pacífico con continuidad territorial.

Un año después, el 14 de febrero de 1.979, se recordaban [nuevamente, debe ser "recordaba", por lo del sujeto indefinido] los 100 años, un siglo, de la invasión violenta de Chile a la ciudad de Antofagasta.  En esa ocasión el país recordó solemnemente tan infausto acontecimiento.  

 

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Estos son los anexos anunciados, todos menos el último, que es de La Prensa, textos encontrados en otra época en El Mercurio de Santiago de Chile, un hebdomadario, en números publicados hacía un decenio, o sea, cuando lo consulté hace dos ya eran reliquias, pero todavía muy reveladoras de la mentalidad colectiva chilena, o la de sus gobernantes, según el caso.

 
 

De una noticia del número del 12 al 18 de agosto de 1.982 titulada "Mediterraneidad Boliviana":

(…)

[El canciller boliviano afirmó que] "el pueblo chileno tiene que pensar en la legítima necesidad de un pueblo que se encuentra asfixiado, enclaustrado y limitado en su desarrollo."

Lo primero que cabe expresar es que Chile no debe nada a Bolivia, país que como consecuencia de una guerra que provocó al violar un tratado, perdió un litoral, el que por aquellos años apenas si utilizaba.  Lo cedió a Chile en un tratado negociado libremente, 20 años después de terminadas las hostilidades y sabiendo el Gobierno boliviano perfectamente bien lo que hacía.

La cesión que hizo Bolivia no fue a título gratuito, pues exigió la construcción por Chile de un ferrocarril de Arica a la Paz para el servicio de pasajeros y de su comercio de tránsito junto con facilidades aduaneras.  [El documental dice: "(…) el ferrocarril Arica-La Paz (…) permanece paralizado hace ya casi una década (…)."] Chile acordó a Bolivia el más amplio y libre tránsito comercial por todos sus puertos, y el Gobierno boliviano escogió los de Arica y Antofagasta, por donde se hace, hasta la fecha, el grueso del comercio de tránsito boliviano.  [Palabras del documental: "Para empezar, el tema del libre tránsito es altamente cuestionable."  Luego da ejemplos que apoyan esa afirmación.]  Oficinas aduaneras y funcionarios aduaneros bolivianos controlan ese comercio en territorio chileno.  Una Comisión Mixta Chileno-Boliviana entiende de todas las cuestiones relacionadas con ese tránsito.

Por otro tratado, Chile permitió en 1953 que Bolivia construyera por su territorio un oleoducto para la exportación de su petróleo que se almacena en grandes depósitos en Arica, administrados por Bolivia.

Bolivia no está enclaustrada ni asfixiada [sí lo cree el autor uruguayo de un libro que citaré a continuación] ni limitada en su desarrollo por culpa de Chile.  La geografía la hizo mediterranea [distribución absurda de las responsabilidades]; se asfixia físicamente por su altura y económicamente no por estar lejos del mar sino por la mala administración de sus riquezas.  [Eso es como "el burro hablando de orejas" o the pot calling the kettle 'black'.  La dictadura desarmó uno de los sistemas de seguridad social más amplios de toda Latinoamérica y ahora medio Chile se asfixia en condiciones de pobreza y se ve obligado a prostituirse para sobrevivir, por un mal gobierno que se niega a distribuir la riqueza debidamente.  En plena era pinochetista apareció una noticia titulada así: "55 mil niños ejercen la prostitución en las calles de las ciudades chilenas".  Era una cifra de la Organización de las Naciones Unidas.  Esto lo vi publicado en el diario El Tiempo de Bogotá.]  En realidad, está limitada en su desarrollo no por su mediterraneidad sino por sus gobiernos y su inestabilidad política.  [No hay nada como un gobierno homicida para asegurar la estabilidad política, porque desaparece físicamente la oposición.  Colombia es un ejemplo parecido de esto desde el Bogotazo, provocado por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1.948, pero como hay montañas de vegetación densa y selvas palúdicas como en Vietnam, aquí la oposición desapareció de las ciudades pero no de la manigua, donde permanece refugiada y dando plomo.]

A pesar de todo lo dicho, Chile ha estado dispuesto a satisfacer las aspiraciones bolivianas de una salida al mar siempre que ellas se formulen de manera razonable y no con amenazas y exigencias perentorias, acusando a Chile en los estrados internacionales.  Lo primero que hay que hacer en esta materia es despejar la atmósfera y crear un clima amistoso, de confianza, de cooperación.  El camino del Palacio Quemado a La Moneda no pasa ni por Torre Tagle ni por la Casa Rosada no por ninguna otra casa de Gobierno o foro internacional.  Es un camino recto que deben hacer dos amigos.

 

 

…y el pasaje antedicho del libro del uruguayo (La crisis del Uruguay y el Imperio Británico, A. Methol Ferré, Editorial A. Peña Lillo, Buenos Aires, 1.959, p. 3):

El Uruguay es pieza fundamental en el área geopolítica del Atlántico Sur.  Salida natural de toda la Cuenca del Plata, forma junto con Paraguay y Bolivia la línea tradicional de equilibrio, el "corredor libre" fronterizo entre los dos centros de poder latinoamericano más importantes: Argentina y Brasil.  La privilegiada ubicación estratégica del Uruguay, recostado sobre el océano, en el tránsito de grandes rutas comerciales, le ha permitido un destino mejor, una vida más estable y próspera que la de sus hermanos paraguayos y bolivianos, asfixiados por el encierro mediterráneo.                     

         

 

De una noticia del número del 7 al 13 de octubre de 1.982 titulada "Bolivia no Reanudará Relaciones con Chile" y con el subtítulo de "Así lo manifestó su nuevo presidente, Hernán Siles Zuazo, al asumir su cargo":

(…) dijo hoy (…) que las relaciones diplomáticas con Chile "se mantendrán interrumpidas" mientras no se resuelva el problema de la mediterraneidad de su país, "que es un puñal en el corazón de América".

(…) descartó la posibilidad de un "canje territorial" con Chile por una salida al mar para Bolivia (…).

(…)

Añadió que el problema de la mediterraneidad de Bolivia "no sólo corresponde a Bolivia y Chile" sino también al Perú.

(…)

Dijo que Bolivia "está encerrada injustamente", tras señalar los beneficios que significa el acceso al mar para la alimentación, la mrecreación y las comunicaciones.

Las relaciones (…) están interrumpidas desde marzo de 1978.

 

 

De una noticia en el número del 4 al 11 de marzo de 1.983 en la que un ministro señala la responsabilidad de los británicos en el asunto (algo que también explica el susodicho historiador cubano en su ensayo):

Bolivia podría "reanudar las relaciones diplomáticas con Chile siempre que éste país se avenga a negociar el problema marítimo boliviano que se resuelve con una salida propia, soberana y útil al Océano Pacífico", dijo hoy el Ministro de Relaciones Exteriores boliviano Mariano Valverde.

(…)

Dijo que Bolivia fue despojada de 150.000 [pudo ser un error tipográfico del periódico porque el documental dice que 120 mil] kilómetros cuadrados de costa sobre el Pacífico "en una guerra de agresión, de conquista, de Chile contra Bolivia en 1879, que fue alentada por los colonialistas de aquella época, los inversionistas británicos".

 

 

De una del número del 23 al 29 de abril del mismo año titulada "Bolivia analiza entrega de aviones a Paraguay":

La reciente entrega de aviones de instrucción al Paraguay por parte de Chile, en cumplimiento de un presunto "programa de cooperación militar" entre los dos países, fue objeto de análisis de un organismo de estudios geopolíticos de Bolivia.

(…) el llamado Centro Boliviano de Investigaciones Geopolíticas "Coronel Humberto Costas" denunció que aquella entrega traduce la existencia de una "alianza" contra Bolivia.

"Éste país perdió su costa marítima en un conflicto bélico con Chile en 1879 e igualmente una extensa área territorial, conocida como Chaco Boreal, en la guerra que libró con Paraguay entre 1932-35."

(…)

Agrega [el Centro] que "una vez más se ponen en evidencia los aprestos para agredir a nuestra patria", al sostener que "tales programas de cooperación tienen objetivos militares muy claros dentro de los designios geopolíticos que reserva para nuestro país el actual gobernante de Chile, ya expresados con detalle durante los cursos que dictaba en institutos militares de su país y otros, parcialmente plasmados en su libro Geopolítica de Chile".

 

 

De una noticia en el número del 25 de junio al 1º. de julio del mismo año titulada "Renacer del salitre":  

(…) alentadoras noticias provenientes de una tradicional industria extractiva chilena, fuente otrora de una gran prosperidad y riqueza nacionales, posteriormente condenada a una prolongada languidez productiva, y hoy sorprendentemente rediviva, gracias, en buena parte, al inesperado retorno del mundo civilizado a la preocupación por la salud y el medio ambiente.  Estamos hablando, naturalmente, del caso del salitre chileno. 

[En los Estados Unidos] y en Europa nacen movimientos de retorno a éste abono natural, ante la comprobación de que los de carácter artificial pueden provocar efectos nocivos en los alimentos.  De ahí que se esté considerando la idea de que las mercaderías de procedencia agropecuaria cultivadas en terrenos fertilizados con salitre sean vendidas haciendo valer éste hecho, que les otorgaría preferencia entre consumidores cada vez más preocupados del retorno a la naturaleza en su alimentación y en su entorno vital.

  

 

  …y por último, esto de una entrevista a Néstor Taboada Terán, "sin duda uno de los mayores creadores de la actual literatura boliviana", del número del 9 de diciembre de 1.990 de La Prensa, el diario de Buenos Aires, en la que compara la sociedad de su país con la surafricana:

(…)

            --  ¿Bolivia ha evolucionado culturalmente? 

            --  Por supuesto que sí, como pienso que están desarrollándose todos los países de América Latina, a pesar de la terrible crisis que la agobia.  La nueva generación de escritores y poetas bolivianos está revalorizando la cultura nativa y ensayando nuevas técnicas de expresión.  Como en ningún otro país latinoamericano, se discriminaba la cultura nativa de aymaras y quechuas.  Ser de raza indígena o mestiza era la muerte civil.  Recuerde que la sociedad de mi país es parecida a la sudafricana: 60 por ciento de indios, que vendrían a ocupar el sitio de los negros, 30 por ciento de mestizos y un 10 por ciento de clase dirigente y piel más clara, educada en la cultura europeizada de La Paz.  Tal situación, por suerte, ha cambiado.  Se vive un renacimiento cultural nativo extraordinario.  Una buena parte de pintores jóvenes son originarios de las razas indígenas y están dando cierto renombre al país.

            --  El extremo sometimiento en que vivían los indios, denunciado por Alcides Arguedas en 1919 y Jesús Lara en 1950, ¿ha terminado?

            --  La recuperación nativa en forma de revalorización de las nacionalidades aymara y quechua se ha dado.  Las nacionalidades indias tienen su formación social propia y ocupan lugar destacado en el desarrollo económico.  Constituidas por pequeños industriales y comerciantes, tienen también sus formaciones políticas.  Los sectores radicales blancos, por ejemplo, los han acusado de practicar un racismo a ultranza porque anhelan el restablecimiento de Imperio de los incas, y además piden que España les devuelva el oro y la plata que se llevó.

(…)           

 

1 comentario:

  1. Gracias por la trascripción, de este documental, sobretodo para los que no pudimos verlo.

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