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domingo, 2 de junio de 2013

El regreso de la tuberculosis


[Es el otro capítulo de la misma serie del de la viruela vista en el 2.001.  Quedó anunciado en la introducción al de ese otro mal.]

 

En éste tren viaja un asesino, un asesino que no ataca con cuchillo o revólver, simplemente con una tos, un simple aliento, que ha cobrado más de 2 mil millones de vidas.  Creíamos haberlo derrotado pero ha regresado, y ha aprendido una nueva manera de asesinar.  [Han pasado muchos años desde que vi el documental y ya no recuerdo la escena (nunca grabo un video sino solamente la narración), y supongo que era como una de las de la película El Dr. Zhivago, con Omar Sharif: un tren en Siberia en invierno, éste llevando prisioneros a algún sitio, tal vez de regreso luego de cumplir su condena y listos para diseminar el bacilo por todas partes.]

T.B. -- Bomba de Tiempo [El narrador da el título del capítulo, que en inglés es un retruécano porque a ese mal le dicen "TB" y las iniciales de la frase Time Bomb coinciden con ese nombre abreviado.]

Las viejas cicatrices no han sanado.  La tuberculosis, un flagelo del pasado, ha regresado.  Es el asesino infeccioso Número Uno del mundo.  Ahora una nueva y terrible variedad se está propagando, una variedad que no tiene cura. 

Pocos lugares están en mayor peligro que Rusia, la nación que ha dado vida a una plaga moderna.  Hace tiempo Rusia alardeaba del avanzado estado de su medicina, pero cuando la economía soviética se derrumbó en 1.991 el sistema de salud [pública] se hundió.  Los doctores y las medicinas que antes proveía el Estado resultaron muy costosas.  La población quedó sin protección, vulnerable, y la tuberculosis resurgió de nuevo.  Ahora hay millones de rusos infectados.

[El mal sigue afectando a millones y el problema lo ha agravado la epidemia del SIDA porque el "sidoso" es muy vulnerable a las infecciones (asunto que explican más adelante), pero la situación en Rusia tiene que haber cambiado con su auge económico.  Hace un decenio aparecía como un miembro débil de la comunidad internacional.  Ahora se ha recuperado en la nueva era de los BRICS, el grupo de Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica (hasta hace poco era el BRIC y luego Suráfrica quedó incluída en el club), que está manifestando mucho vigor.  La mayoría de muertes atribuibles a la tuberculosis se presenta en los países llamados "en vías de desarrollo". 

Las nuevas circunstancias han llevado a Rusia a adoptar una actitud más agresiva, e incluso se habla de un regreso a la Guerra Fría.  Algunos rusos aseguran que esa guerra nunca terminó y que el cambio que hubo fue que ahora se la maneja de otra manera.  Lo dijo Leonid Ivashov, de la Academia de Asuntos Geopolíticos, el 22 de mayo del año pasado, en el noticiero ruso RT, que manejan los mismos de la Agencia Novosti de la era soviética.  Plus ça change, plus c'est la même chose. 

Fue parte de unos comentarios sobre el asunto del sistema de defensa contra proyectiles de la OTAN en Europa, que es supuestamente para evitar un ataque de Irán o de Corea del Norte pero del que dice Rusia es para neutralizar el poderío nuclear ruso.  Se quiso que Rusia participara en la instalación de ese sistema pero la cuestión no progresó por la desconfianza de ambas partes.  Ahora, 20 años después de la desaparición de la URSS, Rusia comienza a rearmarse y está construyendo radares para contrarrestar el "escudo" antiproyectiles.    

Esto es para anticipar un tema que habrá que presentar cuando se llegue a una serie de transcripciones sobre asuntos de religión: la idea de que el Rey del Norte en el libro bíblico del Apocalipsis, que participará en la batalla de Armagedón, es Rusia.  Hay millones de cristianos devotos en los Estados Unidos que creen eso, y uno tiene que preguntarse cuantos de ellos trabajan en el Pentágono y sienten la necesidad de prepararse para el acontecimiento, y si acaso no tendrán razón los rusos que sienten que los tales proyectiles están dirigidos contra ellos.]

Esta nueva epidemia se incuba aquí en el sistema de prisiones de Rusia.  Más de un millón de personas están encerradas en esas celdas.  En las afueras de Moscú se encuentra una prisión típica --Centrale--, una fortaleza de hierro y roca construida hace más de 200 años por Catalina la Grande.  Por cada prisionero que llega, Centrale gasta apenas unos 8 centavos por día [centavos de dólar estadounidense, supone uno].

En Rusia no existen las fianzas.  Quien sea acusado de un crimen debe permanecer en prisión hasta el día de su juicio.  Los sospechosos normalmente pertenecen más de tres años tras las rejas antes de que su caso llegue a una corte. 

Para estos hombres éste es un lugar frío y duro, un sitio de horas de ocio y desesperanza.  Hacinados, los enfermos y los sanos lo comparten todo, y debido a que la tuberculosis es transmitida por un simple estornudo o una tos rápidamente se está convirtiendo en una epidemia.  Durante varios años sólo abandonan la celda una vez a la semana, sólo para ducharse.  Aun aquí [seguramente se estaba viendo las duchas en ese momento] los gérmenes de la tuberculosis cuelgan como un sudario, sobre los ya infectados y los que pronto lo estarán.  Pueden ser inocentes de cualquier crimen, pero terminan con una sentencia de muerte: " tuberculosis".

[Habla un prisionero:]  "Mi nombre es Víctor Petróvich Uptámonov [?].  Tengo 26 años.  Contraje la tuberculosis mientras esperaba mi juicio en una celda de la Policía, la cual estaba diseñada para 30 personas pero albergaba entre 80 y 100 personas en su interior.  Las ventanas habían sido selladas y las persianas estaban cerradas.  Todos fuman en ese sudor, en ese calor, en esa humedad.  El aire no circula en esas celdas.  Sólo había un retrete y para usarlo debíamos hacer fila por 20 o 30 minutos.  Me enfermé.  Tuve parálisis.  No me podía parar, ni mover, ni caminar.  Mi temperatura era muy alta.  Simplemente sabía que había contraído la tuberculosis.  No fui tratado aunque sabía que estaba infectado, y estaba infectando a otros.  Cuando tu espíritu sucumbe la tuberculosis te acaba.  Algunos mueren en esa celda.  Lo único que me daba fuerza para seguir y sobrevivir era mi fe en Dios."

Algunos son liberados después de su juicio, otros mueren antes de llegar a un juicio.

El origen de esta enfermedad es un misterio, pero se remonta a más de 7 mil años.  En la Biblia se le conoce como "la Plaga de los Faraones".  Las momias del antiguo Egipto muestran evidencias de la enfermedad en sus huesos [cfr. la de Ramsés V mencionada en la transcripción del documental sobre la viruela].  Los dibujos de las tumbas incluyen imágenes de jorobados, afectados por la tuberculosis espinal [tal vez traducción literal de spinal, y podría ser más bien "vertebral" o "columnar"].  La primera infección provino probablemente de los animales cuando el hombre comenzó a domesticarlos y a vivir con ellos.  Actualmente a la tuberculosis se la puede encontrar en casi cualquier país del mundo, desde Nigeria hasta Nueva York, de Irán a Irlanda.  La tuberculosis no conoce fronteras ni clases sociales.

Es un gérmen diminuto que puede vivir en el organismo durante años, hasta décadas, antes de manifestarse como enfermedad, una enfermedad cruel y despiadada que consume tejidos y huesos [debió decirse "tejidos blandos y huesos" porque los huesos también son un tejido: el tejido óseo] hasta que las víctimas se ahogan en su propia sangre.  [Los tuberculosos escupen esputo sanguinoliento, y ocasionalmente ve uno por la calle un escupitajo que parece sangre coagulada y uno se aparta espantado.  Es algo como lo que sucede a los pacientes con enfisema pulmonar: se van quedando sin tejido pulmonar, llega un momento en que el aire ya no tiene por donde entrar y mueren inhalando desesperadamente, como alguien que se está ahogando o están ahorcando, o como un pez fuera del agua.  Me contaron de esto a propósito de un pariente cercano que murió así, quedé impresionado por el dramatismo y luego se lo dije a una ex compañera de colegio que había estudiado enfermería, y ella explicó que no sufren mucho en sus últimos días porque, así como no entra el oxígeno, así tampoco puede salir el bióxido de carbono, que se acumula, se intoxican y pasan a un estado de semiinconsciencia.  Ahora se le llama EPOC, o "enfermedad pulmonar obstructiva crónica", que incluye tanto el enfisema antedicho como la bronquitis, porque se vio que ambas condiciones se presentan siempre juntas y son realmente parte de una misma cosa.]  Este menudo depredador, el Mycobacterium tuberculosis, es una bacteria tan pequeña que un sello de correos [o "estampilla"] podría albergar 100 millones, pero tan letal como para poder matar a 3 millones de personas al año.  [La situación está mejorando poco a poco.  En el 2.009, en números redondos, hubo 9,4 millones de casos adicionales (¡!) y "apenas" 1,7 millones de muertes, incluyendo 380.000 entre los sidosos.  En el 2.010 fueron 8,8 nuevos casos y 1,5 millones de muertes.]  Uno de cada tres seres humanos aloja esta bacteria en su cuerpo.  Cuando el sistema inmune [más bien "inmunológico"] se debilita la tuberculosis ataca.  [De esto comenté algo en el tema de la viruela.  Otra vez se ve que la causa inmediata no es la presencia del agente infeccioso sino el mal estado de las defensas del organismo.  Apenas uno de cada diez infectados por la bacteria de la tuberculosis desarrolla los síntomas. ]

[Hay otras cuatro bacterias de ese mismo género asociadas con el mal pero son mucho menos comunes: M. africanum, M. microti, M. canetti y M. bovis.] 

[Dr. Barry Kreiswirth, Public Health Service (?) Institute:]  "Para estar infectado hay que haber estado expuesto a la bacteria.  [Sorprende que un médico incurra en semejante  perogrullada.  No lo sería si hubiera enfermedades en las que surgiera la bacteria por "generación espontánea" en el organismo, como lo hizo, supuestamente, la primera célula en la "sopa primordial".]  Cuando tiene la enfermedad significa que la bacteria latente se ha reactivado y por consiguiente cuando tiene tuberculosis activa es cuando puede transmitir la bacteria a alguien más."

La tuberculosis puede presentarse con fiebre, sudoración nocturna, tos, o puede trabajar silenciosamente sin ningún síntoma, atacando cualquier órgano del cuerpo [cfr. el nombre que dan a la hipertensión: "el asesino silencioso"].  La tuberculosis ataca frecuentemente los pulmones, infectándolos y consumiéndolos.  La víctima se debilita y palidece, adelgaza, tose sangre y no puede respirar.  Luego la enfermedad puede destruir el resto del cuerpo, regándose por los intestinos y devastando otros órganos vitales, desde el estómago hasta el ojo.  Esta horrible progresión da a la tuberculosis su nombre vulgar, "consunción", porque realmente consume a sus víctimas.

Las poblaciones más afectadas son las de la India, Brasil, Indonesia, Méjico y Filipinas, pero la tuberculosis puede atacar en cualquier lugar, a cualquier persona, hasta al que menos lo espera. 

Raymond Shawn [?] se graduó en la Universidad de Harvard y es socio de una de las firmas de abogados más prestigiosas de Nueva York.  En la primavera de 1.995 fue remitido al hospital para unas radiografías después de una lesión deportiva.  Lo sorprendieron cuando le dijeron que tenía tuberculosis.

[Habla ese paciente:]  "No sabía que era la tuberculosis.  Sólo sabía que mucha gente había muerto por esa enfermedad hace mucho tiempo, en los años 20 y 30, pero creía que no era una enfermedad por la que una persona que viviera en Estados Unidos , nacida y criada en Estados Unidos, tuviera mucho por que preocuparse.  Uno no esperaría tener tuberculosis."

[Dr. Lee B. Reichman, N.B. [?] Medical School, National Tuberculosis Center:]  "Existe la creencia de que sólo la gente pobre o las minorías contraen la tuberculosis.  Esto es un error.  Cualquiera puede contraerla: negro, blanco, rico, pobre, doctor, enfermera, alcohólico, adicto."

Hasta hoy Raymond no sabe como contrajo la enfermedad.  [El paciente otra vez:]  "Hablé mucho con mis doctores en esos momentos acerca de como pude contraerla, y los doctores tampoco sabían.  He viajado en avión, he viajado por negocios, he viajado a Europa, he estado en el Caribe, de manera que dijeron que pudo haber sido en un avión.  También tomo el Metro [abreviación de "tren metropolitano", o sea, el tren urbano principalmente subterráneo] para ir al trabajo a diario, y he escuchado historias, pero básicamente es un misterio para mí hasta el día de hoy."

[B.K.:]  "Nuestra situación es global.  Mucha gente viaja a diferentes continentes.  Ha habido casos muy bien documentados de contagio de la tuberculosis en aviones.  Una persona de Africa, de Europa Oriental, que se sube a un avión y viaja a Europa Occidental, a Japón o a los Estados Unidos lleva la enfermedad a estos países."  

Quinientos millones de personas hacen viajes internacionales cada año.  Mientras viajamos de continente a continente estamos empacando más que las maletas: algunos estamos llevando la tuberculosis.  Los emigrantes dejan su país natal esperando tener una nueva vida, un nuevo trabajo, pero algunos podrían llevar una antigua maldición con ellos sin siquiera saberlo.

[B.K. (?):]  "Es una enfermedad que llamamos 'de infección y reactivación'.  La reactivación puede suceder hasta 50 años después de haber sido infectado, de manera que uno no está donde fue infectado.  Ya se ha trasladado.  Está en un país diferente, pero es la misma enfermedad."

La mayoría de los hospitales alrededor del mundo lucha diariamente contra estos problemas, pero hace poco afrontaron una situación particularmente difícil cuando los refugiados políticos empezaron a llegar desde la ex Yugoeslavia.

[Un joven no identificado:]  Ella llegó hace sólo 10 días de Cosovo [Kosovo].  Tal vez estuvo una semana en Macedonia, en la frontera.  Es un lugar muy problemático, así que puede ser que esta gente se infecte ahí."

[Diálogo con un inmigrante:]

            -- ¿Siente que respira bien y sin problemas?

            -- Sí, claro.

            -- Bien.  ¿Tiene algún problema en el pecho?

            -- No lo sé.


Escapando para salvar sus vidas de un país acabado por la guerra, lo último en su mente era la tuberculosis, pero en las pobres condiciones de los campos de refugiados la tuberculosis prosperaba.  Ahora luchan contra un enemigo invisible que puede verse sólo en una radiografía del tórax. 

Audrey Henry cuida a los pacientes con tuberculosis que vinieron de todo el mundo a Nueva York.  "Mi paciente es un hombre de Indonesia de 28 años.  Cuando lo recibí trabajaba en un restaurante." 

[Diálogo entre los dos:]

            -- Salí de mi país…

            -- Debió obtener la visa.

            -- Sí.

            -- ¿Sí?

            -- Llegué a Nueva York en junio.

Este hombre trabajó en restaurantes durante cuatro años antes de que se le diagnosticara la tuberculosis.  No sabía que tenía la enfermedad.  Nadie sabe a cuantas personas habrá infectado. 

            -- ¿Dónde se hizo la primera prueba?

            -- Aquí.

            -- ¿Fue conmigo?

            -- Sí.

            -- ¿Esa fue la primera vez?  Cuando dejó Indonesia, ¿le tomaron radiografías?

            -- No.  Nunca me hice rayos X.

            -- ¿El gobierno nooo…?

[L.B.R.:]  "Lo que hemos visto es que muchos de los casos que vienen de otros países son casos resistentes a muchos medicamentos, así que no podemos bajar la guardia.  Tenemos que estar conscientes de que éste problema no se ha ido porque es un problema global."

[Otra vez Audrey Henry y el indonesio, o algún otro inmigrante (ella le contesta):]

            -- ¡La libertad!

            -- La estatua.  Sí, eso significa ser libres.

Cuando ocurren cambios gigantescos en la población, como guerras, revoluciones o migraciones en masa las enfermedades oportunistas como la tuberculosis pueden atacar.  A comienzos del siglo XIX la revolución industrial creó las condiciones perfectas: superpoblación, pobreza y hambre.  A medida que más y más personas se hacinaban en talleres y alojamientos la tuberculosis atacó a los centros urbanos alrededor del mundo.  A mediados del siglo XIX la cuarta parte de Europa tenía tuberculosis.

[Uno de los doctores que ya hablaron:]  "En ese tiempo no se sabía como era transmitida la tuberculosis, así que toda la gente que tenía tuberculosis compartía con la gente que no la tenía y se sentaban, tejían, bordaban, tosían y esparcían la enfermedad.  En esos días la mitad de la gente con tuberculosis moría y la otra mitad que no moría seguía transmitiendo la enfermedad."

La tuberculosis no sólo arrasó con la clase trabajadora.  También afectó una lista de famosos escritores, artistas y músicos: Chopin, Dostoievsqui, Edgar Allan Poe, las hermanas Bronté [en la transcripción al inglés la letra "e" no tiene tilde sino diéresis.].  La devastadora enfermedad tenía una morbosa atracción y se convirtió en una nueva moda para morir. 

[Eso evoca lo escuchado con mucha sorpresa a un médico en un programa de televisión: que dizque la diabetes "está de moda".  No se entiende ese comentario tan ligero en un profesional del sector de la salud porque es como si creyera que el diabético lo es por voluntad propia, más bien que por una predisposición genética, y en el caso del tipo del mal no insulinodependiente, la diabetes del tipo 2, que no exige inyectarse insulina a diario sino suprimir la ingestión de ciertos alimentos o reducir su consumo, también por un acceso fácil a ellos.  Durante las dos guerras mundiales hubo hambruna en Europa y los casos de diabetes disminuyeron notablemente,  y volvieron a aumentar en la postguerra, así que los diabéticos del tipo 2 son, hasta cierto punto, víctimas de su época.  Por la misma razón (la prosperidad creciente), los casos están aumentando rápidamente en India y China.]

Las expectativas de vida para quienes sufrían de tuberculosis eran desfavorables.  A medida que avanzaba la enfermedad una cirugía despiadada parecía ser una de las opciones.  Un pulmón, un ojo o una parte de la caja torácica eran removidos frecuentemente.  Existían tratamientos insólitos, como las sanguijuelas, los elíxires, amarrar un pescado al pecho del paciente o tomar la sangre de un toro recién sacrificado, pero en la mitad del siglo XIX se encontró una nueva cura.

Los pacientes dejaron las ciudades buscando comida sana y una vida saludable, la oportunidad de respirar aire fresco.  Se mudaron al campo por millares y el movimiento de los sanatorios nació.  Comenzó en las Montañas Silesias de Alemania, cuando se abrió el primer sanatorio en 1.859.  [Según una fuente, lo hizo Hermann Brehmer en Socolovsco (Sokolowsko), Polonia, en ese año.  ¿Era en esa época territorio alemán?  La pobre Polonia ha sido rasgada y luego  remendada repetidamente.]  Le siguieron otros en los Alpes suizos, y a través de Europa.  El primer sanatorio en América fue construido en las Montañas Adiróndac [Adirondack], en el Estado de Nueva York.

El Dr. Edward Livingston [así, no con "e" final como en el caso del explorador inglés] Trudeau, quien sufría de tuberculosis, llegó a la región a morir en la década de 1.870, pero para su sorpresa se recuperó.  Atribuyó su recuperación al aire fresco de Adiróndac y abrió un sanatorio en 1.884.

Esto no era simplemente una cura: era un estilo de vida.  Los sanatorios eran como centros vacacionales para los enfermos.  Los niños eran tratados con el mismo régimen que los adultos: descanso, aire fresco y buena nutrición.  Los tratamientos ayudaron pero la verdadera razón por la cual los sanatorios funcionaron fue porque reducían el contagio de la enfermedad al aislar a los pacientes durante meses, hasta años, del resto de la población. 

[¿Entonces lo que hicieron fue disminuir el número de casos nuevos pero no tenían mucho éxito con las curaciones?  Parece sugerirlo La montaña mágica, la novela del escritor alemán Thomas Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1.929.  El "cambio de aires" no era una cura milagrosa, seguramente de nada servía en casos avanzados del mal y para muchos los sanatorios eran morideros.  La obra describe la vida en un sanatorio famoso en Davos, Suiza, donde, como se sabía que los pacientes estaban casi todos condenados a morir pronto, se permitía que violaran las normas.  Era obvio que muchos vivían romances agónicos y de noche se pasaban sigilosamente a la habitación del otro, para pernoctar ahí, y nadie lo impedía.]

La explicación científica llegó en 1.882 cuando un científico alemán llamado Robert Koch descubrió que la tuberculosis era una bacteria que pasaba de una persona a otra a través del aire.  En 1.809 Koch creó la prueba de la tuberculina, prueba que aún es usada para la detección temprana de la tuberculosis. 

La investigación continuó, y en 1.908 los científicos franceses Calmette y Guérin desarrollaron una vacuna contra la tuberculosis llamada BCG, Agente Inmunizante Activo.  Aunque su efectividad es aún cuestionada, la mejor higiene, el mejor cuidado médico y el surgimiento de los sanatorios se combinaron para reducir el número de casos a mediados del siglo XX, pero la verdadera victoria sobre la tuberculosis vino en los años 40 con el descubrimiento de los antibióticos, y de una medicina milagrosa llamada "estreptomicina", la cual dio a su inventor, el Dr. Selman Waksman un Premio Nobel: por primera vez, una "píldora mágica", una cura para la tuberculosis.  Le siguieron otros antibióticos que demostraron ser muy efectivos al ser combinados.

[L.B.R. (?):]  "Imagínese una enfermedad que quitaba la vida a la gente aún joven, y piénsese que las drogas que previenen y curan esta enfermedad son descubiertas súbitamente.  Había fiesta en los pasillos de los hospitales para los tuberculosos."

Los años 50 y 60 fueron años de tremendo optimismo para la comunidad científica.  La tuberculosis era considerada como una infección menor de fácil tratamiento.  Para la mitad de los años 60 los antibióticos eran tan comunes que el milagro se había convertido en algo mundano.  Los sistemas de salud pública fueron desmantelados y los sanatorios fueron abandonados.  La salud, el gobierno, los estrategas decidieron que la tuberculosis no era un problema de mucha importancia.  Se acabaron los programas.  La Organización Mundial de la Salud no creyó que fuera importante.  Organizaciones similares en otros países no hicieron nada en relación con la enfermedad.  La voluntad de combatir la tuberculosis desapareció, pero la tuberculosis nunca se alejó.  [Tal vez es traducción de never went away, "nunca desapareció".]

Aun siendo los antibióticos un milagro, si no se los tomaba correctamente la tuberculosis no era erradicada, y aquellos a quienes se les terminaba la medicina o que no terminaban su tratamiento estaban creando un monstruo, una variante más fuerte y letal de la tuberculosis: la TBRMM, "tuberculosis resistente a múltiples medicamentos".  Resistente a muchos antibióticos, la TBRMM sólo puede ser curada con medicamentos costosos de segunda línea [parece ser una metáfora militar que alude a las líneas de defensa sucesivas en el frente de batalla: cuando el enemigo abre una brecha en la primera se encuentra con la siguiente], los cuales son imposibles de conseguir en la mayor parte del mundo, así que la TBRMM sigue creciendo, maligna y sin vigilancia, y eso es lo que está ocurriendo en Rusia. 

Miles de convictos rusos padecen de tuberculosis resistente a los medicamentos.  Muchos son enviados a prisiones especiales como esta, en campamentos de los infectados.  Todos aquí adentro son prisioneros del Estado y de la enfermedad.  Algunos tienen la peor forma posible de la tuberculosis.  Los doctores rusos sostienen una valiente lucha contra éste tipo de tuberculosis, pero hasta ahora es una batalla perdida porque hay muy poco dinero y muy poca medicina.  [Como ya señalé, ha habido un resurgimiento económico en Rusia y es razonable suponer que la situación mejoró notoriamente.]  Algunos de estos hombres están muriendo y aquí no hay cura para ellos.

[Uno de los dos doctores que ya hicieron comentarios:]  "En Rusia hay mucha tuberculosis resistente a las drogas y no tienen las costosas drogas de segunda línea.  ¿Van a morir?  Sí.  Algunos van a morir, pero algunos no.  Algunos van a seguir tosiendo y esparciendo la enfermedad sin morir, lo que quiere decir que la comunidad en Europa, Asia, Rusia, Estados Unidos, Canadá o Suramérica debe tratar a sus pacientes enfermos." 

La Dra. Yelena Sajoritova es especialista en la tuberculosis en las cárceles rusas.  "Cuando un prisionero cumple su condena tenemos que dejarlo ir.  Atraviesa las puertas de nuestra institución, va a su casa, vuelve con su familia y visita a sus vecinos, y como aún es muy contagioso continúa diseminando la enfermedad."

El sistema no prosigue el cuidado de ellos después de que abandonan la prisión, por lo que muchos dejan de tomar su medicina.  Vuelven a mezclarse con la población, incluso más peligrosos que antes.

[Otra vez la doctora:]  "Cuando la gente me pregunta, '¿no te asusta trabajar en éste sitio con pacientes tan infecciosos?', les pregunto inmediatamente, 'cuando usas el transporte público, ¿sabes quién está parado detrás de ti?...porque tras de ti puede haber alguien contagiado'.  Por lo menos sabemos con quien estamos tratando.  El público no sabe acerca del riesgo de esta infección."

Una persona con tuberculosis resistente a los medicamentos puede infectar a otras 20 personas en un año.  Esto significa dos millones de casos para el año 2.010 sólo en Rusia, y muchos más mientras esta mortal enfermedad se difunde por todo el mundo.  ¿Cómo podemos combatir la tuberculosis y prevenir el aumento en los casos de la tuberculosis resistente a medicamentos?  Existe una estrategia fundamental.

[B.K.]  "El paciente debe ser vigilado mientras toma sus medicamentos.  Cuando mejore, cuando ya no se sienta enfermo y deje de ser infeccioso, las píldoras no lo harán sentirse bien.  Probablemente se sentirá mal tomando sus medicamentos [no hay droga que no tenga efectos secundarios, ni siquiera la modesta aspirina, de la que se descubrió que tiene propiedades anticoagulantes y puede ser fatal en personas con antecedentes de gastritis o úlceras en el sistema digestivo], pero debe tomarlos hasta completar el tratamiento, el cual puede durar hasta dos años."

El procedimiento es conocido como "terapia observada directamente".  Los trabajadores sociales observan a sus pacientes tomando su medicina diariamente hasta que la terapia sea terminada, no sólo en sus casas, sino también en los refugios y en las esquinas de las calles.  Hasta ofrecen sobornos a los pacientes más reacios para que sigan su tratamiento.  La terapia de observación directa ha demostrado ser muy efectiva combatiendo la epidemia de la tuberculosis.  En países suramericanos como Perú y Bolivia esta terapia ha tenido gran éxito curando la tuberculosis y deteniendo la tuberculosis resistente a los medicamentos.  Sólo en Perú ha tratado 91 por ciento de los casos de tuberculosis de manera exitosa.  Es usada en más de cien países alrededor del mundo.  Funciona porque es un tratamiento masivo a nivel local: trabajadores sociales y pacientes trabajando hombro a hombro. 

Rebecca Stevens [una trabajadora social] lleva el programa a las calles de Newark en Nueva Jersey.  "La mayoría de mis pacientes vive en el área urbana de Newark.  99 por ciento no trabaja.  Vive de la asistencia social o tiene seguridad social.  Puedo ir a la casa de un paciente cuatro veces al día, tres veces o hasta cinco veces al día.  Todo depende.  El primero de cada mes, del 1º  al 15, es más difícil para todos porque ellos reciben el cheque de la asistencia social, tienen dinero y no quieren estar en casa.  Sacan a sus niños, están en las calles.  Si no los encuentro durante las horas de trabajo, después del trabajo vuelvo a pasar por la vecindad, los visito de noche, me detengo en su hogar y les doy su medicina.  Tienen dinero hasta aproximadamente el 15 del mes.  Nunca necesito buscar a un paciente después del 15 del mes porque ya no tienen cupones para comida [las food stamps, o estampillas alimentarias, o también food coupons, que fueron luego, a mediados del 2.004, sustituidos por tarjetas débito electrónicas], no tienen dinero, necesitan comida, pañales, y el vale de cinco dólares que les damos, que nos parece muy poco, a ellos esos cinco dólares les sirven para comprar pañales, leche para el bebé, una bolsa de hierbas o medicamentos.  Ese dinero cubre muchos propósitos para mis pacientes.  Este es el peor sitio al que voy, debido al olor.  Es la zona del proyecto.  La gente vive en los apartamentos, allí dentro, y no los limpian.  Hay un olor a orina fuera de éste mundo, ratas muertas en el pasillo, encontramos agujas sucias [obviamente de las hipodérmicas que usan los heroinómanos para inyectarse].  Cuando entras ahí tienes que cuidar tus pasos al subir y bajar las escaleras.  Es muy raro que utilice el ascensor.  Prefiero arriesgarme a usar las escaleras.  [No explica cual es el problema con el ascensor, pero uno queda preguntándose si acaso teme que se le rompan los cables que lo sostienen y se reviente contra el piso, o que quede trancado a mitad de camino y deba esperar horas a ser rescatada, como en los apagones.]  Estoy atenta a los vidrios rotos.  Los pañales los botan al pasillo.  [¡Qué horror de pocilga!]  Todo está aquí.  Cuando comencé me ofrecieron protección policial.  No acepté.  Sentía que necesitaba conocer a la gente del vecindario, dejar que me conocieran tal como soy.  De esa manera si algo ocurre no será porque estoy caminando con un policía armado."

            -- No se enoje…toma esto.  [Está en una de sus rondas, suministrando el medicamento, ahora sigue dando explicaciones a los del documental:]

"Nunca pienso realmente acerca del logro de mi trabajo hasta que alguien me pregunta, '¿Tú que haces?  ¡Tu trabajo parece tan fácil!', y luego me dicen: '¡Dios mío!  ¿No te asusta entrar y salir de esos edificios?'  Yo ni siquiera pienso en lo que podría pasar mientras estoy en el edificio.  Si no entro la persona no va a salir, así que simplemente lo hago.  Cuando estoy en el vecindario digo a la gente: 'No estoy aquí para cambiar su estilo de vida, ni para criticarlo.  Sólo estoy aquí para hacer mi trabajo.'  Mi trabajo es que todos estén saludables, porque todos están viviendo juntos.  Ahora voy a casa del Sr. Frank, quien tiene una pésima actitud.  Reniega desde el momento en que entro hasta que salgo, pero no dejes que te moleste.  ¿De acuerdo?  Aquí es donde vive el Sr. Cornan [?].  Ellos comparten la casa." 

            -- ¡Ahí viene otra vez esa mujer!  …pero es por tu bien.

            -- Hola, Frank.

            -- Hola, nena.

            -- ¿Sobre qué están conversando?

            -- Nada importante.

            -- Sí…  ¿Cómo está?  ¿Cómo sigue?    ¿Le está molestando el pecho?    Bien.  Aquí está su fin de semana: sábado y domingo.

            -- Bien.

            -- …y esto es para usted.

            -- Perfecto….  No sabía que estaba mal, y fui al hospital por alguna razón diferente.  Me encontré que tenía tuberculosis…y el tipo de trabajo que estaba haciendo: me estaba dejando llevar por él.  No comía bien, trabajaba mucho y estaba desnutrido, así que me sorprendió tener tuberculosis, y al día siguiente de salir del hospital…vine el cuarto día del mes, y ella empezó a venir el quinto día.  Se convirtió en una amiga.  Ya saben.  [Es el you know, una muletilla muy común que algunos repiten compulsivamente cada pocos segundos (no éste señor), como lo hacen en el idioma español con el "digamos" o el "o sea".] 

            -- Le voy a dar dos paquetes porque creíamos que usted se iba de vacaciones --¿sí?--, así que le voy a dar dos paquetes hoy.  Le voy a dar uno de…

            -- Perfecto.

            -- …fresa y vainilla.

            -- Muy bien.  [Se le oye decir okay.]

La razón principal para el éxito del programa es un cumplimiento estricto del tratamiento.  En Nueva York el que no toma las drogas es encerrado.

[L.B.R.:]  "Tienen habitaciones aseguradas en Bellevue para aquellos que no toman su medicina.  ¿Por qué deja de tomarla la gente?  Porque cuando deja de sentirse enferma la respuesta normal es dejar de tomar la medicina.  Para la tuberculosis tenemos drogas tan buenas que mejoran los síntomas rápidamente.  Se empieza a aumentar de peso, vuelve el apetito, deja de toser pero esta enfermedad debe tratarse al menos durante seis meses.  De lo contrario recae con [micro]organismos resistentes.  Debemos asegurarnos de que tome sus medicamentos puntualmente."

Nubia es uno de esos pacientes.  "Dejé el hospital dos veces, para ser sincera, porque no sabía que la tuberculosis podía matar, y no sabía que me estaba haciendo, así que cada vez que dejaba de toser pensaba que estaba bien y no lo estaba."

Si la tuberculosis ha vuelto con tanta fuerza durante la década anterior ha sido gracias al crecimiento de otra enfermedad.  [Uno de los doctores que ya hablaron:]  "La interacción entre el VIH ["virus de inmunodeficiencia humana", el del SIDA, el "síndrome de inmunodeficiencia adquirida"] y la tuberculosis es un problema serio de salud pública.  Lo uno se apoya en lo otro."  En gran medida fue el SIDA lo que permitió a la tuberculosis su impresionante regreso.  [Uno de dichos doctores:]  "No sólo fomenta el SIDA la tuberculosis sino que además esta fomenta el SIDA.  La tuberculosis mata a la mayoría de los pacientes con SIDA alrededor del mundo.  La mayoría muere de tuberculosis."

La tuberculosis ataca a los más débiles y vulnerables, como los pacientes con VIH.  Sus sistemas inmunológicos destruidos los hacen ser los más fáciles de infectar.  En los años 80 a través de Africa la mayoría de los enfermos de SIDA desarrollaron la tuberculosis.  Por todo el suroriente de Asia la historia fue la misma.  Durante algún tiempo algunos países como Estados Unidos vieron éste nexo entre el VIH y la tuberculosis como un problema tercermundista, hasta que estalló en el corazón de Nueva York.

En 1.990 tres brotes de tuberculosis en hospitales llamaron al fin la atención de Norteamérica hacia el nexo entre la tuberculosis y el SIDA.  En cada caso se había instalado a un paciente con tuberculosis en la misma sección en la que se encontraban pacientes con SIDA.

[Uno de los médicos:]  "Sin duda estuvimos sorprendidos por la epidemia.  Se extendió como fuego porque había mucha gente con la enfermedad activa.  Estaban infectados e infectando a los demás."

Otros países industrializados, como Inglaterra, Suiza y Dinamarca, padecían problemas parecidos.  Un brote notorio de tuberculosis irrumpió alrededor del mundo.  En ningún lugar golpeó tan fuerte como en la India.  Durante la última década esta nación ha sido asolada por la enfermedad.  Actualmente tiene la tasa más alta de tuberculosis en el mundo.  Más de mil niños mueren diariamente de tuberculosis.  Esto es casi una persona por minuto.  [Hay 24 x 60 = 1.440 en un día.]  El SIDA ha intervenido notoriamente en éste brote.  La India tiene más personas infectadas con el VIH que cualquier otro país en el mundo.

Viendo estas terribles estadísticas el mundo fue alertado y respondió.  El programa de terapia de observación directa fue introducido en 1.993 y aplicado a 89 millones de personas, pero ha necesitado de millones de dólares y un esfuerzo mundial para dar un primer golpe a la crisis de la tuberculosis en la India.  Aun siendo exitosos estos programas, sólo llegan a 9 por ciento de la población.  En la India, así como en muchas otras partes del mundo, la tuberculosis es aún la gran enfermedad no tratada.  Puede ser por falta de conocimiento o falta de medicina, pero la tuberculosis no está siendo diagnosticada y no está siendo tratada.

Un ejemplo es una de las más famosas víctimas de la tuberculosis, que murió en 1.962: Eleanor Roosevelt.  La esposa del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt probablemente contrajo la tuberculosis cuando era joven, haciendo obras de caridad en centros de servicio social en Nueva York.  Nadie sabe exactamente cuantas veces se manifestó su enfermedad a través de los años, pero la Sra. Roosevelt vivió una vida vigorosa, sirviendo durante un tiempo como presidente sustituto de los Estados Unidos.  La tuberculosis no acabó con su vida sino cinco décadas después de ser infectada, y sólo por haber sido mal diagnosticada.  Se creyó que padecía de anemia aplásica y se le aplicó cortisona, una droga que ayuda a propagar los gérmenes de la tuberculosis.  Era una de las personas más queridas de su tiempo, fue llevada a los mejores hospitales del mundo y aun así su tuberculosis no fue descubierta sino cuando ya era muy tarde.

[Uno de los médicos:]  "Eleanor Roosevelt estaba infectada y murió de una tuberculosis sin diagnosticar después de que las drogas para la enfermedad fueran inventadas, de manera que fue una muerte innecesaria sólo por haber supuesto: '¡O, yo no puedo tener tuberculosis!'  La paradoja de la tuberculosis es que es la enfermedad que ocasiona más muertes en el mundo.  Los doctores y los pacientes no están informados porque la tuberculosis no es sexy.  Existe la idea de que sólo afecta a los pobres y a las minorías, y esto no entusiasma a la gente."  [Sólo a un médico se le puede ocurrir que una enfermedad pueda ser sexy.] 

Es la enfermedad más mortal en el mundo, y la mayoría de los doctores no la reconoce cuando están frente a ella.  [Ahora dos médicos dialogan, y uno de ellos es uno de los que ya hablaron:]

            -- ¿Qué pasa?

            -- Es una niña de dos años que nos ha sido remitida de los condados de la costa, probablemente con tuberculosis.  Ha sido observada durante 6 u 8 semanas por ellos.  Le han hecho unas cirugías y no ha mejorado con el tratamiento.  Nadie pensó en la tuberculosis. 

            -- Está en un área de bajo riesgo.

            -- ¿Cuatro meses desde los síntomas hasta la cirugía, con mal tratamiento 5 o 6 veces también?

            -- Así es.

[Uno de los dos:]  "Yo suspendería a un estudiante de medicina por no pensar en la tuberculosis al presentarse un paciente como éste.  Mientras el doctor lo trata con diferentes antibióticos el paciente está afuera dispersando la enfermedad.  Finalmente descubre que el paciente tenía tuberculosis.  El paciente repartió la enfermedad, provocó histeria, probablemente tenía más complicaciones y esto lo hace difícil de tratar.  Esto ocurre todos los días en Estados Unidos y estoy seguro de que ocurre en otras partes del mundo."

De hecho 50 por ciento de los casos de tuberculosis nunca son tratados, y la otra mitad incluye algunos casos notables y cercanos, como el caso de Mario Amato.

[Dr. Jane Ellen …:]  "La historia de Mario Amato es extraordinaria y poco usual.  Estuvo lo más cerca posible de la muerte.  El lugar de la enfermedad es el más dramático: una comunidad en la mejor zona…un niño muy pequeño que empieza con vómito y fiebre y se convierte en una pesadilla.  Conocí a Marco en el Hospital Universitario de Winthrop [?], en la sala pedriática.  Había sido recibido en los días antes de que los viera, aparentemente por fiebre y vómito, y como médico de enfermedades infecciosas fui llamada cuando las enfermedades obvias se habían descartado.  Había sido examinado por cuatro médicos antes de que lo examinara, y hubo algo que me hizo recordar otros casos de tuberculosis que he atendido.  Ya sabe, tomaba antibióticos, aún tenía fiebre y empezó a dejar de ser él mismo."

[Marco:]  "Me han hecho todos los exámenes posibles."

[Su madre:]  "Ellos le hicieron toda clase de exámenes, incluyendo un examen de tuberculosis, y, ¡vaya sorpresa!  Tres días después su brazo estaba rojo."  [Uno supone que en los infectados el examen hace que se presente una mancha roja en la piel.]  

[La doctora:]  "A todo el mundo --los médicos practicantes de hospital, otros doctores, los Amato--, le resultaba imposible entender como era posible, especialmente cuando examinan a la gente de las zonas de clase alta.  Nunca piensan en la tuberculosis."

[La madre:]  "Yo le dije: '¿Qué es la tuberculosis?  Sí, he oído de ella, pero, ¿qué es?  ¿Por qué aflige a mi hijo?  ¿Por qué ahora, en estos días?'  En ese momento notaron algo más: Marco no abría sus ojos.  Aún estaba aletargado, y por supuesto aún tenía fiebre."

[La doctora:]  "Era claro que no estaba progresando.  La presión estaba aumentando y eso podía dañar su cerebro, de manera que debía tomar una decisión rápido para poder aliviar la presión."

[La madre:]  "Perforaron.  Pusieron un tubo en su cerebro.  Drenaron la mitad del líquido que había hinchado su cerebro.  Fue la única vez que fui culpable de decir a Dios: 'Si debes llevártelo, llévatelo ahora.'  No sabíamos si iba a sobrevivir a la enfermedad, y en que condiciones lo haría.  Luego de un par de días estaba bien.  Abría los ojos.  Reaccionaba a todo, mirando a todos, y estaba bien.  Marco siempre será un niño especial porque tiene una desviación ventricular en su cabeza.  Fuera de eso tiene algunas dificultades de aprendizaje, pero menores."

[La doctora:]  "Este es Marco.  El caso de Marco fue un enigma.  Ni sus padres ni sus abuelos sufrieron de tuberculosis.  No sabemos como contrajo la tuberculosis, y hoy es un niño milagro, luego de todas las pruebas que le han hecho: los TACs [más bien "las" porque es la "tomografía axial computarizada"], las IRM ["imagen de resonancia magnética"], las incisiones espinales [posiblemente un intento de traducir spinal taps, "punciones lumbares", perforaciones muy dolorosas en la base de la columna vertebral con una aguja gruesa para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo]…¡aj, es un luchador!"

[Escena doméstica:]

            -- [La madre:]  ¿Qué tal sabe?  Es italiano, legítimo, típico.

            -- [Otra señora:]  ¡Marta, corre!  ¡Tú puedes!

            -- [El padre:]  ¡No!  ¡Debas patear el balón!

[La madre:]  "El hecho de que esté vivo, y sea saludable, es un milagro."

No todos son tan afortunados como Marco.  En el Instituto Central de Tuberculosis, en Moscú, cerca de 200 pacientes libran una batalla perdida.  Muchos de ellos padecen las variedades más severas de tuberculosis, resistentes a múltiples medicamentos del mundo.  No se puede hacer mucho por esos pacientes.  Su tuberculosis es resistente a todos los antibióticos disponibles.  Algunos reciben tratamientos de último recurso.  Quizás los rayos láser, la quimioterapia o la cirugía maten las bacterias de la tuberculosis, pero cada respiración se dificulta más.  Este joven apenas pasa de los 20 años y en las últimas semanas ha vivido toda una vida de dolor.  Se le ha colocado un tubo en la garganta para evitar que se ahogue con sus propios líquidos.  Los rayos X cuentan su historia: uno de los pulmones está siendo destruido lentamente.

Durante décadas las grandes compañías farmacéuticas han estado desmotivadas para desarrollar nuevos medicamentos contra la tuberculosis.  Hoy estamos pagando el precio.  Sólo unos pocos centros de investigación, como éste en Nueva York, están usando tecnología avanzada para enfrentar la epidemia de tuberculosis.  Aquí analizan la variedades más virulentas y resistentes a medicamentos que existen.  Desafortunadamente a los pacientes más desesperados sólo se les puede ofrecer una anticuada solución:  operar, extraer una parte del pulmón.  Alrededor del mundo el viejo tratamiento de último recurso ha regresado, aun en los mejores hospitales.

Este hombre fue sometido a cirugía mayor. : un pulmón, costillas, parte de su costado han sido amputados.  La incisión está infectada y los antibióticos no están funcionando.  En éste campo de batalla la lucha contra la tuberculosis está siendo perdida.  Es difícil creer que alguien pensara que esta enfermedad desaparecería por sí sola.

[B.K.:]  "Aun si tuviéramos la vacuna perfecta mañana para dar a cada persona tendríamos millones de casos que deberíamos tratar para poder avanzar porque existe demasiada gente infectada.  Cerca de un tercio de la población mundial está infectada con tuberculosis, así que si hacemos los cálculos habrá cientos de miles, si no millones de casos en evolución. "

[L.B.R.:]  "Hasta que tengamos [colaborando] a quienes deciden las políticas, hasta que consigamos que los medios de comunicación reconozcan que la tuberculosis es un problema mundial contra el cual podemos luchar, no seremos capaces de eliminar la tuberculosis, pero si todos nos unimos podremos hacerlo."

Actualmente enfrentamos esta coyuntura: una persona es infectada con tuberculosis cada segundo.  A medida que la enfermedad se difunda por todo el planeta se predice que provocará la muerte de 30 millones de personas en la próxima década, no en tierras lejanas, ni en ciudades distantes, sino en comunidades de todo el mundo.  La triste ironía es que el peor asesino del mundo --la tuberculosis--, puede ser derrotado, completamente erradicado.  Sólo se necesita el suficiente dinero y la suficiente compasión.

[La madre del niño Marco:]  "Esto es una pesadilla para una madre y un padre.  No se la deseo ni a mi peor enemigo [¡qué frase tan regastada!], pero, ¿por qué a mi hijo?  ¿Por qué?"  [Lamentable que esta crónica tan enjundiosa haya terminado con esto otro, una pregunta igual de gastada.  Desde el punto de vista del desarrollo espiritual, el del alma, todo sufrimiento tiene el propósito de sensibilizar.  Esto quedó sugerido en el mensaje espiritista que recibió mi abuela en 1.930 luego de la muerte de su hija mayor, como puede verse en el relato titulado "La muerte de Alicia" que fue incorporado a éste archivo en enero.] 

                

                                 

                                     

 

 

 

1 comentario:

  1. Mi nombre es Robert Kertesz de EE.UU., y estoy muy agradecido y agradecido por lo que el Dr. Adesuwa ha hecho por mí y mi familia. Yo estaba teniendo el VIH / SIDA para el buen tres años sin solución, las enfermedades casi llevaron a mi vida y causan he podido trabajar y yo también estaba perdiendo un montón de dinero para medicamentos, pero fiel día cuando me fui en línea, conocí a un montón de testimonios acerca de este gran hombre, así que decidí darle una oportunidad ya Dios sea la gloria que lo hizo. él me curó de mis enfermedades y estoy tan feliz y tan contento de escribir sobre él hoy. si usted necesita la ayuda de usted también quiere curarse como a mí me dieron la mía, acaba de correo electrónico.
    (dradesuwaspelltemple@gmail.com) .o (dradesuwaspelltemple@yahoo.com) o llamarlo por teléfono (2347054396436)

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