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viernes, 7 de junio de 2013

Aluminio en la cocina: Ollas tóxicas


[Fue un informe de unos 5 minutos de duración sobre la toxicidad del aluminio, de la sección "Ciencia y salud" en las noticias de Radio Francia Internacional, escuchado en la emisora U.N. Radio (de la Universidad Nacional de Colombia) en la madrugada del día 4 de abril del 2.011.]

 

[Presentador:]  El aluminio, ¿es…ee…seguro para el hombre [y la mujer, como siempre, aguanta todo] o es un veneno escondido en nuestra vida cotidiana?  La toxicidad del aluminio vuelve a ser tema de discusión tras la publicación en Francia de un libro de Virginie Belle sobre éste mineral omnipresente en la industria alimenticia, [ y la] médica y en productos de uso diario.  Yvonne Sánchez con los detalles.

 

Cuando el aluminio nos envenena es como se llama el libro publicado por la periodista científica Virginie Belle.  La autora, basándose en estudios científicos, habla de un escándalo sanitario.  Cáncer, anemia, enfermedades pulmonarias…según Virginie Belle el aluminio favoriza [galicismo (cfr. favoriser) que sustituye a "favorece" y que escuchaba por primera vez] la activación de numerosas enfermedades.

[Habla la autora, en traducción leída por una narradora:]  "El aluminio no tiene ninguna función biológica reconocida, y peor aun, a fuerte dosis, o en dosis regulares, es tóxico.  [Antes de la traducción leída se alcanza a escuchar a la primera cuando comienza a hablar: L'aluminium n'a aucune fonction biologique….]  No soy yo la que [mejor "quien" en vez de "la que"] lo dice: lo dicen los científicos.  Hay estudios serios con pruebas y resultados publicados.  Se ha demostrado, por ejemplo, que el aluminio está implicado en la esclerosis múltiple, así como en el mal de Parkinson.  Actualmente se están [debe ser "está", y la explicación quedó consignada ya en una transcripción anterior] llevando a cabo estudios sobre la relación entre el aluminio y la enfermedad de Alzheimer, así que no se puede negar que no hay problema con el aluminio.  [Se confundieron al traducir: debe ser, o "no se puede negar que hay un problema con", o "no se puede afirmar que no hay ningún problema con"]  Eso no es posible."

Esta investigación ha sido una bomba para la industria del aluminio, que rechaza categóricamente la incidencia del aluminio en la salud del hombre [entonces también la presentadora cree en el mito del género indestructible, o sea, el suyo, que no tiene razones para preocuparse por los venenos].  Philippe Leclanche, delegado general de la Asociación Francesa del Aluminio, señala que las pruebas científicas son insuficientes para concluir que exista una toxicidad del aluminio.

[Habla ese señor:]  "Yo no digo que el peligro no existe.  Lo que digo es que nada lo prueba.  Hay que ser razonablemente prudentes.  Yo cito con frecuencia éste ejemplo: 80 por ciento de la gente que muere de cáncer masticaron [sic] en su juventud una famosa goma de mascar rosa, pero esto no establece una relación de causalidad.  ["Rosado",  se decía todavía en mi juventud, hasta que los dibujos animados de "La pantera rosa" doblados al español en Méjico pusieron a todos aquí a decir dizque "rosa", y "naranja" en vez de "anaranjado", pero por lo menos no "cacahuete", "jitomate", "porotos" y "platicar".]  A la fecha no hay estudios científicos que indiquen que hay un peligro significativo ligado al aluminio, referente al Alzheimer o incluso al cáncer.  Eso no existe.  En los casos en que sucedió en el pasado, y cuando se demostró que había un problema grave, la industria pudo asumir sus responsabilidades."  [Ojalá hubiera explicado a que se refería con lo de que "había un problema grave" porque queda uno preocupado.  ¿Acaso hay ollas de aluminio de mala calidad intoxicando a millones?]

El aluminio está presente en el agua de la llave [o "grifo"], la leche materna industrial, en el polvo de hornear o en algunos quesos, pero también en las cremas solares, en los productos cosméticos, en los desodorantes, incluso en las vacunas.  Para Virginie Belle la toxicidad del aluminio es una realidad científicamente comprobada.

[Virginie B.:]  "Sabemos que a fuerte dosis el aluminio es tóxico.  Ahora la pregunta [más bien "cuestión"] es saber a partir de que dosis no hay incidencia sobre la salud.  Guy Berton, por ejemplo, ex director del laboratorio de química del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, el C.N.R.S., demuestra que a fuerte dosis, o a dosis regulares, el aluminio es tóxico.  La autoridad europea de seguridad alimentaria publicó en el 2.006 una serie de resultados en ratones en el [sic] que se demostraba que el aluminio, agregado a la alimentación en fuerte dosis, tenía la capacidad de afectar el sistema reproductor de dichos animales, así como el desarrollo del sistema nervioso en su prole, y como consecuencia de estos estudios se bajó la dosis semanal de aluminio tolerable.  Ahora, en 2.011, vuelven a lanzar un estudio sobre los aditivos alimenticios que contienen  aluminio para evaluar su seguridad y reconocen que, de hecho, hay muy pocos datos de toxicología sobre dichos aditivos alimenticios."

Escuchábamos a la periodista científica Virginie Belle a propósito de su libro Cuando el aluminio nos envenena.  

 

[El presentador otra vez para dar por concluido el tema:]  "Los peligros del aluminio", un informe de Yvonne Sánchez.

 

 

[Suponiendo que esas ollas nos estén matando y que las dejáramos de usar, de mucho serviría, pero el contorno natural en todo el mundo está tan envilecido que ya no es posible realmente hacer "agricultura orgánica" en ninguna parte y quedar libres de toxinas.  Las explosiones atmosféricas de las pruebas atómicas dejaron al planeta radiactivo.  Tal vez baste con eso para explicar la pandemia de cáncer, pero además, como si fuera poco, también en los polos se ha encontrado D.D.T.,  dioxinas y otras cosas.  Los peces están repletos de mercurio y demás "metales pesados", los huevos y la carne, de hormonas, dicen algunos, y lo niegan los avicultores, y antibióticos.  Se sigue echando cloro y flúor al agua y flúor a la sal de mesa, y se nos dice que en dosis no tóxicas, pero el organismo no elimina esos venenos sino que los va acumulando en los tejidos y al cabo de unos decenios de vida está uno ya con problemas de la vejez sin haber llegado a ella.

Además con frecuencia, por lo menos en Bogotá,  llega el agua con un sabor a cloro tan intenso que parece como sacada de una piscina y resulta impotable.  Los ingenieros no saben dosificar el cloro.  Hervirla no le quita ese sabor: es necesario pasarla por un filtro.  Yo uso una botella de excursionista con uno que atrapa los microorganismos.  Me la regalaron, mandándomela del exterior, y para lo que sirvió fue para eso.   

A la tierra ya no la salva nadie.  La única solución que nos queda es "terraformar" a Marte y luego instalarnos allá, pero sólo hasta que quede ese vecino igual a como está la Tierra ahora, y ya no habrá una tercera oportunidad, entonces habrá que irse a vivir en ciudades espaciales.  De todo esto hay que culpar a la codicia de los pocos que todo lo poseen y todo lo controlan, y que mandan matar a quien se les atraviese, como por ejemplo en Indonesia, Brasil, Colombia….

En toda Latinoamérica se está imponiendo una economía extractiva, con grandes proyectos mineros muy destructivos y contaminadores que echan de sus territorios a los lugareños.  Hay una "reprimarización" de la economía en Colombia,  donde de 30 a 40 por ciento del territorio ha sido concesionado a las empresas mineras, obedeciendo a los dictados del F.M.I. y el B.M., porque "el que presta plata ordena, y el que pide prestado obedece" (Fidel Castro). 

"La Matinal" de Radio Nederland presentó recientemente un informe sobre la represión de las protestas por las actividades de una empresa minera en la provincia de Catamarca, Argentina, que tal vez se justifique transcribir e incluir aquí en éste archivo eventualmente.

 Queda pendiente un comentario sobre el asunto de las "dosis fuertes" porque en la toxicología es un error expresarse así.  Próximamente se actualizará el presente tema y se agregará la explicación respectiva.

Lo del aluminio es una denuncia que resucitan como a Lázaro y luego vuelve a morir o queda en estado de coma.  La vez pasada, cuando me enteré de eso por primera vez, era muy joven, por allá en los años 70.  No volví a oir hablar de ollas venenosas sino hasta ahora, estando ya de salida, cuando ya pa'que me paso a las ollas de barro del neolítico.  Supongo que quedé aluminizado de pies a cabeza.  Por eso ando subiendo temas a la Red a marchas forzadas, antes de que sea tarde.

El próximo tema es de la misma fuente y también sobre un elemento químico tóxico.]     





 


ACTUALIZACIÓN (1/VIII/13).  En el antepenúltimo párrafo de mis comentarios finales quedó anticipado algo sobre el término "fuerte" tal como se lo utiliza en toxicología.  Hace poco por fin encontré eso, que tenía consignado entre lo consignado el 6/6/12 en mi Diario.  Resultó ser una explicación escuchada a un químico farmacólogo en la sección llamada "Recorrido internacional" del programa "U.N. Análisis", que presenta U.N. Radio y se inicia a las 5:30 a.m., luego de las noticias de R.F.I., en los días de "entre semana", o sea, de lunes a viernes.

En esa sección entrevistan por teléfono a expertos para que hablen acerca de sucesos del momento, y en éste caso fue a propósito de la noticia de que el Presidente Hugo Chávez Frías, de Venezuela, estaba tomando fentanol, un derivado sintético de la morfina que es de 70 a 100 veces más potente, para los dolores del cáncer en los huesos.  Son, dijo el entrevistado, "opiáceos" que se extrae del látex de la amapola, y un efecto secundario de ellos es el estreñimiento, lo que obliga a consumir mucha agua y adoptar dietas ricas en "fibra".

Lo pertinente fue esto: que en farmacología no existe el término "fuerte".  Lo que una droga tiene es "potencia" y "eficacia".  Lo primero se relaciona con la dosis que se necesita para conseguir un efecto, sobre el dolor, por ejemplo, que puede ser "leve", "moderado" o "severo".  También se tiene en cuenta que el dolor es relativo (por ser algo subjetivo hasta cierto punto, más bien que una condición enteramente objetiva, en lo que estaría de acuerdo cualquier faquir).  Si se necesita una dosis menor de un analgésico que de otro para pasar un dolor de severo a moderado, por ejemplo, entonces el primero es más potente.

Lo segundo se relaciona con la magnitud de la reacción a la droga.  Si un analgésico logra pasar a un paciente de dolor severo a "sin dolor"  será más eficaz que uno que lo pasa de "severo" a "moderado" (creo que a la misma dosis).



No recordaba que lo escuchado se relacionaba más bien con la farmacología. Uno se pregunta si se puede hacer extensiva la explicación a la toxicología.  Puede que  sí, porque la diferencia entre una toxina y una droga puede ser poca, o no existe en algunos casos.  En primer lugar, toda droga tiene efectos secundarios, entre los cuales está la muerte, y peor aun, todo alimento puede llegar a ser tóxico, si se lo consume en cantidades excesivas.  Sucede también con la tan aparentemente inocua agua potable, como puede verse consultando la transcripción sobre la potomanía.  En segundo lugar algunos venenos tienen propiedades curativas, o sea, son medicamentos.  El caso más conocido tal vez sea el de la apitoxina, el veneno de las abejas (Apis mellifera), que alivia los dolores de la artritis.  Los que los padecen se dejan picar cerca de la articulación adolorida.



 

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