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sábado, 8 de diciembre de 2012

El Mochilero y otras rutas


[Es uno del par de relatos propios anticipado en la transcripción anterior, sobre el cura guerrillero.]

 

 

Una tía que ya murió contó que la invitaron a un té en casa de Jorge Regueros Peralta, el dirigente comunista y cofundador del partido, de cuya esposa, Adina, era amiga. Siendo ya anciano conservaba la lucidez mental y la picardía en los relatos. Ese día habló del peligro al que se vio expuesto en un viaje que hizo al exterior.

 

Iba invitado a un congreso en Méjico organizado por Vicente Lombardo Toledano, un dirigente sindicalista de ese país. El gobierno cubano se ofreció a darle un pasaporte falso. Esto pudo ser en el consulado de Cuba en Panamá o Costa Rica. En el mapa colgado en la pared el cónsul le señaló la ciudad de Santa Clara, el lugar de nacimiento en el documento espurio: "Mire. ¡Aquí nació usted!"

 

Era necesario hacer eso porque tenía una revista conocida en toda Latinoamérica y el vuelo era El Mochilero, que era como le decían porque hacía escala en todos los países de Centroamérica, en esa época una región de dictadores. Para él era como atravesar un campo minado. A su lado en el avión se sentó un comerciante en piedras preciosas, de tipo racial amerindio puro. En cambio Regueros, que venía de una familia de clase alta de Bucaramanga, de las más conocidas, vestía siempre con elegancia y "parecía un lord inglés". Usaba paraguas inglés, sombrero inglés, sobretodo ibídem.

 

Siendo adolescente lo habían reclutado y la mamá, hermana de militar, se fue furiosa al cuartel a armar el gran escándalo: que, ¡cómo se atrevían a reclutar al sobrino del General Peralta! Ahí mismo lo soltaron. "Era una pera muy alta."

 

Cuando el avión hizo escala en Honduras o Guatemala se subió la Policía, que vio cara sospechosa a su compañero de viaje. Lo agarraron y lo bajaron. Pasaba el tiempo y nada que regresaba. Regueros se dijo: "Voy, me entrego y lo sueltan. A mí me conocen en toda Latinoamérica, me apoyan y pronto me dejan ir, pero a él lo pudren en el calabozo." Iba ya a levantarse cuando vio que volvía el señor. Venía muy molesto y ceñudo. Le preguntó: "¿Qué pasó?" El le contestó: "¡Noooo, qué carajo! ¡Que buscaban a un hijueputa comunista!"

 

Una vez fue con Gilberto Vieira, copartidario suyo, siendo muy jóvenes ambos, a la zona cafetera a organizar a las recogedoras de café, que recibían estipendios ínfimos --tres centavos diarios, o algo así, aunque con un peso todavía a la par del dólar--,y eso a pesar de ser unas verdaderas especialistas. Tenían una habilidad única para seleccionar los granos adecuados. Pronto los arrestaron. Esa noche ellas asaltaron la cárcel del pueblo a palo y piedra y los sacaron en hombros, como a los toreros.

 

En una época de mucha histeria anticomunista --eran como flujos y reflujos represivos--, Vieira tuvo que huir a Ecuador. Arrestaron a la esposa y se la llevaron al D.A.S., el servicio secreto, que quizá no se llamaba así todavía ( en ese caso debió de ser el S.I.C. de Rojas Pinilla). Para obligarla a que dijera por donde andaba escondido la pusieron a subir y bajar escaleras, estando embarazada, hasta que se desmayó.

 

En esos tiempos la sede del D.A.S era el edificio de estilo neogótico (?) que sigue ahí, pero ya remodelado por dentro, a una cuadra arriba de la Biblioteca Luis Angel Arango, en la Carrera Tercera. Los pisos superiores de la biblioteca dan una vista de pájaro hacia allá. Es de la profusión de sitios del centro histórico que alberga fantasmas, un indicio, para algunos, de que hubo ahí muertes violentas.

 

Vieira decidió regresar clandestinamente, por falta de plata, entrando por Ipiales. Le dio posada Pío Valencia, también comunista, mientras se calmaban las cosas. Su padre era el poeta Guillermo Valencia (el mismo de "Palemón el Estilita, sucesor del viejo Antonio"), que hablaba con veneración de "la Madre Patria" España y tenía de adorno en casa cipote foto de Franco.

 

(Eso evoca el hijo de Belisario Betancur porque, siendo también hijo de "godo", era maoista y miembro del M.O.I.R. Durante el gobierno de su padre se comenzó a hablar mucho de él, como era inevitable, pero algunos lo acusaban de oportunista, y eventualmente volvió al ámbito del anonimato. No se volvió a saber nada de su vida.)

 

Regueros, que nació en un 5 de mayo, como Marx, cumplió los cien éste año [2.010]. Si sigue con la mente despejada podrá confirmar lo antedicho y complementarlo con más desventuras.

 

Otro que iba y venía por la puerta giratoria de Ipiales era José María Velasco Ibarra. Cada vez que lo derrocaban corría a refugiarse a Colombia, luego volvía y lo reelegían, y otra vez lo tumbaban.

 

Todo lo contaba la misma tía. El ajiaco ideológico de la familia Valencia resultó ser más variado de lo que ella daba a entender, como se comprobó años después. El martes 17 de marzo del 2.009 se vio la primera transmisión del Canal Congreso de ese año en la Señal Institucional, luego del receso parlamentario de tres meses. Fue una en diferido de un evento del día anterior efectuado en el Salón Boyacá del Capitolio Nacional, al que titularon "Panel: El Congreso de frente al país -- Una mirada autocrítica al Congreso".

 

Uno de los que hablaron fue un señor Guillermo Nanetti, que comenzó diciendo que su abuelo materno, Guillermo Valencia, fue senador, luego pidió que se permitiera a las barras aplaudir y rechiflar, para no "amordazar al pueblo". Aseguró que el nuestro es el único país donde eso está prohibido. Luego agregó que tuvo el honor de redactar la Constitución del '91 y que Aurelio Iragorri Hormaza (conservador) era en esos momentos el congresista más veterano. Por último dio más detalles sobre la parentela. Alvaro Pío Valencia fue un tío comunista y Guillermo León Valencia, el ex presidente y otro tío materno, conservador, y también tuvo uno anapista. Por eso se declara como "liberal multipartidista".

 

En cambio sí podemos ver en casa, por televisión, a la oposición despotricando contra los matones que gobiernan el país…¿un privilegio de pocos? En el Léxico de política de Coloma, bajo el término "Parlamento", dice esto: "En general se ha descartado el uso de la televisión como medio de difusión de la marcha de las sesiones parlamentarias por el peligro que entrañaría de inducir a la demagogia y también, sin duda, por el temor de que los ciudadanos pierdan el respeto al Parlamento." Casualmente, se ve ambas cosas en nuestro medio. La edición es del '76 (y la primera, del '64). Tal vez ya cambió todo. ¿Ven ahora por TV en todo el mundo las sesiones legislativas?

 

Cuando pasaba yo con la tía por el pasaje que va de la carrera 18 a la Avenida 19, a media cuadra arriba de la Carrera Décima, entró un momento a la Agencia de Viajes Cosmos a saludar a la esposa de Vieira, que creo era la propietaria, y que vi, a través del ventanal que había al lado de la entrada, sentada detrás de un escritorio y rodeada de papelerío y demás arreos oficinescos. No se ve ya ahí ninguna agencia de viajes, ni aparece en el directorio telefónico.

 

Lo de Palemón y San Antonio, el de las tentaciones, lo sacó ella de un poema de Valencia que le había parecido cómico porque heredó un anticlericalismo notorio del padre, que fue masón y fundador de la primera logia teosófica en Colombia, la Logia Arco Iris, a su regreso de un exilio largo al que lo llevó la penúltima de nuestras guerras civiles. Fue la Guerra de los Mil Días, hace más de un siglo. La actual comenzó en 1.948 con un magnicidio y el Bogotazo.

 

El anacoreta Palemón se la pasaba encaramado en una columna, como todos los estilitas, sermoneando a la muchedumbre de las caravanas que pasaban a sus pies, hasta que apareció una mujer hermosa que le fascinó, se apresuró a bajarse y la gente vio asombrada como se iba charlando con ella hacia el desierto.

 

En su juventud el diario conservador "El Siglo" había publicado a mi tía unos versitos propios "muy regulares". Luego había comentado a alguien: "¡Menos mal que quedaron inéditos porque 'El Siglo' no lo leen sino el director y el mensajero!"

 

Fue también en Ipiales, pero en el siglo XIX, siendo todavía un pueblucho con pocos habitantes, donde terminó por instalarse en su primer exilio, huyendo de una dictadura, el escritor ecuatoriano Juan Montalvo. Ahí continuó escribiendo, y fue donde redactó, entre otras obras, sus "Capítulos que se le olvidaron a Cervantes". En el segundo, ahuyentado por otro tirano, prefirió algo más cosmopolita, que fue París. De allá no volvió a salir. Se ve ya una pauta en las fugas fronterizas colomboecuatorianas, por motivos políticos, que tal vez no esté bien estudiada.

 

Al primer déspota lo asesinaron en el palacio presidencial (como casi sucede con Bolívar en Bogotá, en la nefanda nocte septembrina) y fue cuando dijo Montalvo: "Mía es la gloria. Lo mató mi pluma."

 

Las huídas de un país a otro son una comedia reiterada de la historia universal. En el siglo XIX, que fue caótico en Francia, el General Boulanger, luego de una incursión imprudente en la política, "huyó a Bélgica, y pasó la frontera a tal velocidad que parecía 'un cajero estafador' " (Lemaitre, Eduardo, Panamá y su separación de Colombia, Bogotá [impresión en taller gráfico], 1.972, p. 205, libro que será citado en la transcripción de un documental sobre el Canal de Panamá).

 

En otro viaje, pero a parajes más exóticos, fue Yamid (es con te y no de, realmente, como se escribe en árabe, como él mismo ha explicado) Con-Todo-Respeto Amat Serna al Medio Oriente a entrevistar a Yáser Arafat, el jefe del grupo palestino Al Fatá. Viéndole la pistola al cinto se le ocurrió preguntarle que cuantas personas había matado con ella. Peor fue cuando le preguntó que por que nunca se había casado, y que si acaso era homosexual. Su hermano de raza, aterrado por la insolencia, pasó al contraataque comentando que no entendía como podía alguien atravesar medio mundo para venir a hacerle preguntas tan estúpidas. (Que haya acertado Amat sin saberlo, como se supo años después, habiendo muerto Arafat, e incluso se rumoró que lo mató el SIDA, es otra cuestión. Además no quita lo indiscreto.)

 

Lo anterior tiene otro origen, pero igual de confiable: el Sr. Jorge E. Rodríguez C., científico social egresado de la Universidad Libre y miembro de ACOTV. Hace unos 10 años habló en U.N. Radio, la emisora de la Universidad Nacional, de un libro suyo sobre los efectos de la tal "globalización" en el país ("mundialización" para los francófonos), dando luego un número telefónico donde poder solicitarlo, llegó a traerlo en una camioneta de aspecto robusto, como de ganadero, y fue cuando se le escuchó contar eso, sin que yo recuerde ya lo que sacó a flote tan inesperado asunto.

 

Notas

 

-- G. Vieira es de los que hablan en el documental sobre el "cura guerrillero".

 

-- Lo de las recogedoras de café no queda claro. Siempre se ha dicho que la finura del café colombiano es atribuible a una serie de factores únicos, relacionados con el medio --los suelos, el clima, la sombra de los árboles bajo los que se siembra los arbustos--, pero lo fundamental tal vez sea el hecho de que se lo recoge a mano, grano por grano. En cambio el café de los grandes productores como Brasil y Vietnam es muy inferior porque es allegadizo, o sea, no se lo selecciona. El de sus Blue Mountains dicen los jamaiquinos que es el más suave de todos. No pude averiguar como lo recogen allá.

 

-- "Godo" es como llaman despectivamente al conservador los liberales, que dicen que a sus antipartidarios "les gusta dar guerra". En realidad ambos bandos son igual de salvajes. Luego del Bogotazo se unieron y llevan ya 64 años en una guerra cobarde, de las que llaman "sucias", una lucha de clases que está en su peor momento.

 

 

[El próximo tema es el otro relato, en el que queda revelado el gran secreto oculto detrás del Bogotazo.]

 

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